Un editorial de la revista América Economía publicado este lunes elogia la decisión del "descorbatado presidente uruguayo, José Mujica", de sumar a nuestro país a la Alianza del Pacífico, el bloque regional integrado por Chile, Perú, Colombia y México.
La nota señala que esta intención "puede ser interpretada como un tiro de gracia al moribundo Mercosur", pero asegura que "no lo es. Ni el Mercosur está muerto ni Uruguay puede darle vuelta la espalda".
A continuación repasa los problemas que enfrentan los países de la región y la forma en que perjudican la economía uruguaya: define al gobierno de Cristina Fernández como "adicto a gastar más de lo que tiene", asegura que "está tratando de no importar nada de nadie", y augura que Argentina "va en una espiral descendente que terminará en terapia de shock".
En cuanto a Brasil, expresa que "está mejor, pero no bien", y habla de la enorme carga que representan las leyes sociales para "un inversionista extranjero (que) tiene que pensarlo dos y tres veces antes de instalarse en el país", del calamitoso estado de la infraestructura vial y de un crecimiento que decreció en 2011 y que este año volverá a descender.
A continuación, explica que los coletazos serían menores para Uruguay si el Mercosur funcionara como debe, pero que esto no ocurre: "en 1997, el año de mayor éxito del tratado en términos de comercio entre sus cuatro socios, más de la mitad de las exportaciones de Paraguay y Uruguay llegaron a destinarse a los otros países del Mercosur", dice la nota, y agrega que, " ya en 1999, una devaluación en Brasil movió a Argentina a restringir temporalmente las importaciones de su vecino, y las excepciones arancelarias pasaron a ser norma en el comercio intrarregional. Tardó décadas llegar a un arancel externo común, que además está lleno de excepciones. Y en los últimos diez años el Mercosur ha firmado tratados comerciales con sólo dos gobiernos fuera de América del Sur, y ambos corresponden a un solo mercado: Israel y la Autoridad Palestina".
Según este artículo, la movida de Mujica es acertada, y asegura que "Mujica fue claro al anunciar que el ingreso de Uruguay como miembro observador a la Alianza del Pacífico no significa abandonar el Mercosur. Su decisión de tomar alguna distancia de sus socios "izquierdistas" y acercarse a los gobiernos "derechistas" de la costa Pacífico de América Latina no indican un giro político sino que evidencian una loable actitud pragmática".
Ese pragmatismo está expresado en números: Chile, Colombia, Perú y México reciben el 45% de la inversión extranjera en América Latina y el Caribe, según datos recientes de BBVA Research. La inversión más importante proviene de Asia, con aportes de Japón y Corea en la industria manufacturera y China en la minería.
"No hay donde perderse. La acción de Mujica, si la hace con cuidado a fin de no molestar a sus vecinos, es la acción correcta para Uruguay. Pero la verdad es que, desde el punto de vista estrictamente económico, lo que más le convendría a Uruguay sería salirse del Mercosur y empezar a firmar tratados de libre comercio bilateral con todos los países del mundo", concluye la nota.