A través de un comunicado, la empresa Ecolat anunció este jueves "el cierre de sus operaciones" como consecuencia de "las dificultades para la implementación de su proyecto de reestructura". La empresa estaba inmersa en un conflicto con la Federación de Trabajadores de la industria Láctea, como consecuencia de la reestructura que planificaba instrumentar.
Según la empresa, el proyecto de reestructura "fue presentado al gobierno y al sindicato en octubre de 2014, y pospuesto, ante la solicitud de las autoridades de generar, en un plazo razonable, otras alternativas de viabilidad con el aporte de los afectados". Al respecto, la empresa asegura que compartió con todos los involucrados "toda la información técnica propia y de terceros independientes para facilitar dicho proceso" aunque "en estos meses no se recibió ninguna propuesta que revirtiera la situación y permitiese proyectar una operación sustentable".
Ecolat sostiene que "ante la ausencia de propuestas" planteó "que el cierre era una probabilidad real" por lo que era "imprescindible cortar las pérdidas y avanzar rápidamente con la reestructura original". El comunicado afirma que el planteo "fue rechazado sistemáticamente por los trabajadores".
"El pasado 4 de febrero se decidió avanzar con el plan de reestructura, informando nuevamente a todos quienes habían participado del proceso, que de existir dificultades para su implementación, lamentablemente Ecolat se vería forzada a cerrar sus operaciones", añade la declaración, señalando además que "desde ese mismo día las dificultades han sido permanentes, sumándose irregularidades y agresiones de todo tipo que impiden el normal funcionamiento de la empresa, situación que ha sido debidamente documentada e informada a las autoridades correspondientes".
"A pesar de los importantes esfuerzos de la empresa y del gobierno por mantener al menos una actividad más reducida pero sostenible en el tiempo, la reacción del sindicato ha quebrado el principio de autoridad y la confianza con los trabajadores, imprescindibles para el normal funcionamiento de una empresa y han destruido las más elementales condiciones de seguridad que deben existir en una industria dedicada a la producción de alimentos, para responder así a la confianza de los consumidores", concluye el comunicado, asegurando que la empresa "lamenta este desenlace y reafirma su compromiso de cumplir con todas sus obligaciones".