La discusión del tratado de inversiones entre Uruguay y Estados Unidos fue el tema de la semana en el partido de gobierno. La situación planteó una división de aguas entre quienes están de acuerdo con la aprobación del proyecto así como está -negociado por Isaac Alfie en los últimos meses de la administración Batlle- y quienes piensan que se deben redefinir por lo menos algunos puntos.

El principal foco de discordia es en torno a la cláusula que establece la "denegación de beneficios" para empresas que además de capitales uruguayos estén integradas por capitales de países sin buena relación con la administración Bus. Muchos de los críticos del estado actual del tratado sostienen que eso afectaría la relación comercial actual entre Uruguay y Cuba.

Desde que el Canciller Reinaldo Gargano planteó sus reparos y pidió que el poder legislativo revisara el tratado la discusión tomó cuerpo en ciertos niveles de la opinión pública.

La situación se ve reflejada en lo sucedido a la interna del MPP. Ayer, su principal líder salió con un hacha en una mano y una caricia en la otra, con un rezongo y un cariño para los dirigentes de su sector. El ministro de Ganadería, José Mujica, se quejó públicamente diciendo "¿Acaso me tengo que declarar un frenteamplista independiente?" al enterarse "por la prensa" de una resolución de su organización contraria a su propia posición. Pocas horas después, Mujica matizó su afirmación -que en cuestión de minutos llegó a los titulares de los diarios- y dijo que simplemente se traba de un reto, "como el que se le da a un hijo".

Hoy, el MPP en bloque aparece en la prensa asegurando que "Mujica tiene razón", asumiendo un "error" de parte de la organización y asegurando el retiro de la propuesta que encendió la metralla discursiva del Pepe. El sector más votado de la izquierda ya no pedirá que el asunto del tratado de inversiones se resuelva en un Plenario del Frente Amplio y la cuestión quedará definitivamente en manos de los legisladores.

Algunas explicaciones

Según el diputado más joven de la legislatura e integrante del Ejecutivo Nacional del MPP, Pablo Alvarez, los problemas de "comunicación" surgieron en una mala interpretación del Ejecutivo. Para el ex dirigente de la FEUU, se entendió que la idea de exigir el tratamiento del tema en un plenario freneteamplista iba en la línea de lo resuelto por la Dirección Nacional que fue "convencer a la mayor cantidad de actores posibles de la necesidad de modificar algunos puntos del tratado".

Según Anibal Pereyra, otro integrante del Ejecutivo, el planteo de llevar adelante un Plenario, responde a un pedido original de las bases y tiene como fundamento lograr una "mayor participación".

Otro integrante del Ejecutivo, Esteban Pérez, dijo a El Observador que fue una "decisión apresurada" pues debieron establecerse "conversaciones previas" ante la falta de información. Pérez manifestó que "la estructura orgánica del MPP se vio superada por la realidad". Para el dirigente es necesario que la organización convoque "a la brevedad" a un congreso nacional para definir nuevas estructuras de dirección con la finalidad de evitar "estos baches" que los conducen a ingresar en "contradicciones". En una puntualización importante, señaló que en la actualidad se mantiene la estructura de la campaña electoral.

Ayer, en la habitual reunión semanal de los cabezas de lista con Jorge Brovetto, la diputada Lucía Topolansky participó de la decisión de convocar a los ministros Gargano, Mujica y Astori para que presenten su posición sobre el tratado el próximo 23 de junio. También, Topolansky recordó que "el MPP presentó un documento en la reunión anterior, donde se expresa los cuatro puntos en los que no estamos de acuerdo, y en base a eso vamos a seguir dialogando y buscando un punto de consenso".

Además de la complejidad organizativa, el suceso dejó claro el peso de Mujica a la interna de la organización. El "Ratón" Luis Rosadilla, diputado del movimiento, fue sintético al señalar que "no está en dudas el liderazgo de Mujica, no se lo cuestiona, sólo con caminar por la calle con él uno se da cuenta".

Me río de tu churrascow

Otro que aportó una buena cucharada de claridad al tema fue el embajador norteamericano Martín Silverstein.

"No hay muchos americanos que se vayan a sentir afectados si mañana por la noche no tienen un buen churrasco uruguayo en sus platos, pero sí va a haber muchos uruguayos que se verán afectados si hubiese problemas con la exportación de carne uruguaya", manifestó el representante norteamericano.

No es que del tratado bilateral de protección de inversiones dependa la economía del país, pero se trata de la solidificación del vínculo de intercambio comercial con el principal mercado receptor del rubro con mejor rendimiento exportador del 2005: la carne.

En caso de cerrarse, el tratado aseguraría varias garantías para las empresas uruguayas que inviertan en Estados Unidos y viceversa, sobre todo viceversa...