Suráfrica es una potencia militar en el continente, que medió en los acuerdos de paz para la República Democrática de Congo, dirige las fuerzas de paz en Burundi y que podría colaborar con EEUU en la prevista fuerza multinacional para Liberia.
Para Suráfrica, Estados Unidos supone su más importante socio comercial y el primer inversor extranjero.
Aun así, el gobierno del presidente Mbeki y una gran parte de la población sudafricana discrepan con la administración de Bush sobre la invasión de Irak, su política con respecto a Israel, el embargo a Cuba y sobre cómo tratar al régimen del presidente de Zimbabue, Robert Mugabe.
Con respecto a este último asunto es probable que Bush intente mañana convencer a Mbeki para que presione a Mugabe al objeto de que abandone el poder lo antes posible de modo que se pueda constituir un gobierno de transición que organice nuevas elecciones.
Bush ha calificado al régimen de Mugabe como "uno de los más notables violadores de los derechos humanos" junto a Cuba, Corea del Norte, Irán y Birmania.
Sin embargo, el Congreso Nacional Africano (CNA), el partido de Mbeki, tiene una deuda con Mugabe, quien después de llegar al poder en 1980 acogía a los militantes surafricanos perseguidos por el régimen racista por entonces imperante en Suráfrica.
De acuerdo con algunos observadores, Bush, quien llega hoy a Pretoria procedente de Senegal, vendrá con ofertas de ayuda de ámbito local y regional a cambio de que el gobierno surafricano adopte una política más dura con Mugabe.
En este sentido, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, aseguró hace una semana que EEUU aportaría ayuda "generosa" a Zimbabue en cuanto se vaya Mugabe y se forme un gobierno de transición.
Sudáfrica normalmente vende energía y otros muchos productos a su vecino, pero el comercio se ha reducido últimamente ante la falta de divisas en Zimbabue, a la vez que ha crecido la inmigración ilegal de zimbabuenses buscando trabajo en territorio surafricano, donde ya se dan de por sí problemas de desempleo.
Un punto que afecta a casi todos los países del continente es la subvención del sector agrícola de Estados Unidos, que impide que el azúcar, el algodón y otros muchos productos africanos compitan en los mercados norteamericanos.
Mbeki también querrá impulsar un acuerdo para el libre comercio entre Estados Unidos y la unión arancelaria del sur de Africa, que abarca Sudáfrica, Botsuana, Lesotho, Namibia y Suazilandia.
En la política exterior, según los comentaristas, Mbeki no volverá a abrir el debate sobre la invasión de Irak, a la que Sudáfrica se opuso tajantemente, sino que se limitará a resaltar la importancia del multilateralismo.
La oferta de Bush de asignar 15.000 millones de dólares para luchar contra el sida en Africa y el Caribe durante los próximos cinco años ha sido bien recibido en Sudáfrica, donde una de cada nueve personas está infectada con el virus que produce la enfermedad.
Sin embargo, la imagen generalizada de Bush en Sudáfrica es más bien negativa.
Bush no podrá hacerse una foto con el sudafricano más respetado del mundo, el premio Nobel de la Paz y ex presidente Nelson Mandela, ya que éste, que afirmó que el líder estadounidense "no sabe pensar" y lo ha denunciado por atacar Irak sin la autorización de la ONU, se ha negado a reunirse con él.
Muchos medios sudafricanos han expresado su escepticismo sobre los móviles de Bush en hacer esta gira africana.
El director del Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales, Greg Mills, en un comentario publicado hoy en el diario "Business Day", no dudó en afirmar que "esta visita probablemente no estaría efectuándose si no hubiera ocurrido (los atentados) del 11 de septiembre de 2001", con lo que daba a entender que el interés estadounidense en Africa se limita a la lucha contra el terrorismo.