La Iglesia inició este domingo la Semana Santa con el Domingo de Ramos y, durante la celebración, el cardenal Daniel Sturla puso el foco en la paz y en el lugar que tiene en la vida cotidiana.
Tras la bendición de los ramos, señaló que el olivo es un signo de paz y sostuvo que hoy es necesario pedirla con insistencia, tanto por la situación internacional como por lo que ocurre en Uruguay, en las familias y en los vínculos diarios.
En ese sentido, remarcó que no hay paz sin respeto por la vida humana.
También se refirió al gesto de llevar la ramita a los hogares y explicó que apunta a la presencia de Dios en la vida concreta, no solo a lo que pasa a nivel global, sino también a cómo se vive en lo cotidiano.
Durante la homilía, se detuvo en el sentido del Domingo de Ramos y mencionó la escena en la que el pueblo elige entre Barrabás y Jesús, como forma de plantear dos maneras distintas de entender la salvación.
Allí, contrastó una respuesta inmediata con el camino que propone Jesús, marcado por el sufrimiento, y señaló que es ese el que identifica a la fe cristiana.
Además, hizo referencia a los días que siguen dentro de la Semana Santa, desde la última cena hasta la resurrección, e invitó a transitarlos con mayor cercanía a Dios.
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