La Justicia celebró el pasado jueves una audiencia para imputar —por estafa y falsificación de documento privado— a Ignacio González Palombo, falso corredor de bolsa que dejó a decenas de damnificados tras operar bajo la empresa Pérez Marexiano, cuyo abogado, Jorge Barrera, hizo la primera denuncia en sede policial contra el ahora imputado.
La relación laboral entre la corredora de bolsa y González Palombo comenzó en 2008, pero en 2015 terminó. Pese a esto, el hombre siguió capacitando a jóvenes empleados que habían ingresado con el fin de suplantarlo.
“A partir del año 2022, acuerda con Tamara Taube trabajar en forma conjunta y aportar nuevos clientes a la firma Pérez Marexiano”, indica el documento de formalización al que tuvo acceso Montevideo Portal.
Taube era amiga de la esposa del falso corredor de bolsa y vivía en México, por lo que lo vinculó con varias personas de allí que hoy en día pasaron a ser denunciantes, dado que quedaron enredadas en la estafa.
A través de una empresa de renombre en el sector, los damnificados generaron confianza en González Palombo para confiarle los ahorros de toda su vida.
“A los clientes se les adjudicaba un número de cuenta en la sociedad de bolsa, adonde debería haber ido el dinero que transferían o entregaban personalmente. En algunos casos ese número fue real y reconocido por la sociedad de bolsa, pero muchos de ellos eran números ficticios”, indica el texto.
En la imputación, a cargo de la fiscal Sandra Fleitas, se asegura que en algunos casos los clientes nunca figuraron como inversores de Pérez Marexiano y que los estados de cuenta que se les enviaban eran falsos.
Pese a que los inversores, en la mayoría de los casos, buscaban inversiones de bajo riesgo, González Palombo elegía las de alta volatilidad, lo que “hizo que los damnificados perdieran gran parte de su dinero o todo”.
Los resultados de las operaciones que entregaba González Palombo no se correspondían con la realidad. Cuando los denunciantes quisieron retirar el dinero, se encontraron con que en muchos casos sus cuentas no existían o estaban en cero.
Los estados de cuenta, argumento por el que los damnificados creían estar obteniendo ganancias, eran redactados por una persona que trabajaba para González Palombo y él los enviaba por mail. La Fiscalía aclaró que estos documentos no salieron directamente desde Pérez Marexiano.
En su declaración, recogida por el Ministerio Público, aseguró que era el “nexo oculto” entre la corredora de bolsa y los clientes, dado que no tenía regulación para atraer nuevos inversores a la empresa.
González Palombo admitió que recibió dinero para invertir y, en definitiva, no lo hizo; que no llegó a abrir las cuentas porque el dinero iba “para otro lado”. “Afirmó que, a su pedido, su secretaria, fuera de la sociedad de bolsa, hacía los estados de cuenta adulterados —no todos— según sus indicaciones y dictado, para mostrarles que no estaban en cero”.
Cercanos
Tal y como informó previamente El Observador, los nexos entre los denunciantes y González Palombo existen. Por ejemplo, en el documento de formalización de la investigación aparece Taube, quien llegó al ahora imputado porque es amiga de su esposa.
A partir de febrero de 2025 supo de varias irregularidades, sumadas a errores en los estados de cuenta. “Como consecuencia de toda esta situación, viaja a Montevideo desde México y el 31 de marzo de 2025 tiene una reunión con los directores de Pérez Marexiano y González Palombo”, indica el documento.
Como Taube y González Palombo habían colaborado en la captación de clientes, ella se dio cuenta —gracias a auditar cuentas de Pérez Marexiano— de que el dinero de estas personas había desaparecido de sus cuentas.
Taube entregó, de 2018 a 2024, US$ 270.000 en efectivo en varias partidas a través de su familia. De marzo de 2022 a julio de 2024, la cifra fue de US$ 390.000 a una casa de cambio en Argentina.
En 2022, a través de Scotiabank, se depositaron en la cuenta de Pérez Marexiano US$ 150.000. En 2024, González Palombo recibió en su cuenta personal US$ 290.000, también procedentes de Taube.
De las cinco cuentas que la mujer pidió abrir, el falso corredor de bolsa lo hizo solo con una. Constató, además, que existían muchas compras y ventas, pero casi todas dieron pérdidas, dado que los productos eran de extremo riesgo y nunca fueron diversificados como se había acordado.