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El presidente José Mujica pidió disculpas hoy por primera vez por sus dichos sobre Néstor Kirchner y Cristina Fernández, pero criticó también que sus frases, realizadas en una conversación privada, fueran utilizadas y difundidas por la prensa.
Las frases del mandatario (en especial la ya archifamosa "Esta vieja es peor que el tuerto") fueron pronunciadas al intendente de Florida, Carlos Enciso, sin que se percatara de que los micrófonos de la propia Presidencia ya estaban transmitiendo el evento por Internet.
Según recoge hoy el semanario Búsqueda, Mujica reconoció como una "equivocación" sus expresiones, pero aseguró que surgieron de una "conversación privada". "La libertad de prensa, algo que he defendido, defiendo y defenderé, en este caso violó mi privacidad", consideró.
La queja del mandatario abrió un debate en torno a si efectivamente hubo o no un abuso de la prensa al dar a conocer esos dichos, si se violó su privacidad al difundir una conversación privada y otros asuntos vinculados a la ética periodística. ¿Debió darse a conocer el audio? ¿Hay alguna justificación en la queja de Mujica? Dialogamos al respecto con Gerardo Sotelo (periodista de radio Sarandí y Canal 20) y Luis Curbelo (dirigente de la Asociación de Prensa Uruguaya y también periodista de Sarandí), que difieren en algunos aspectos.
Privacidad
"Que fue una violación a una conversación privada no cabe la menor duda", considera Gerardo Sotelo. Para el periodista, lo que hace públicas las frases son dos cosas: la presencia de un micrófono ("y no hay intencionalidad, porque es de Presidencia, es una transmisión accidental") y la tecnología. "En otro momento eso quizá hubiera ido a un grabador en un camión de exteriores, pero lo pudo escuchar cualquiera que prestara atención en la transmisión de la página de Internet", aclaró.
"Lo que hubo luego fue una decisión periodística de que ese hecho, esa conversación privada que había tomado estado público accidentalmente, se convirtiera en un hecho noticioso", aclara Sotelo, para quien hay dudas razonables si se debió haber dado difusión. "Yo lo planteo como una zona de limites. Alguien pudo razonar: tengo una conversación privada del presidente que accidentalmente toma estado público y en la que claramente habla en un tono y contenido que él jamás haría público, y yo decido darle difusión generándole un problema que él no busca, porque no se paró en un estrado a hablar del tema", señala Sotelo.
Luis Curbelo no duda y considera que está bien difundirlo por el "sencillo hecho de que alguien lo escuchó en algún lugar gracias a la transmisión de Presidencia y dejó de ser privado".
Curbelo también cree que la privacidad del presidente es efectivamente violada en este caso pero no por la prensa. "Cuestiono a Mujica que se lo atribuya a la prensa, cuando se incorporó un elemento tecnológico de Presidencia que en vivo y en directo estaba transmitiendo al mundo lo que decía. Mal le puede atribuir a la libertad de prensa haber violado su privacidad, aunque es correcto que es evidente que esas cosas no se dicen en público", agrega.
Para Sotelo, sin embargo, pudo haber sido una conducta válida decir "esto no lo difundo porque estoy violando la privacidad del presidente".
"No diría que difundirlo fue una conducta anti ética, lo que digo es que tengo mis dudas", señala Sotelo. Para el periodista, el caso de Jorge Batlle con la cadena Bloomberg (y la famosa frase de los "argentinos ladrones") es aún más delicado porque el que tenía la grabación sabía que el entonces presidente lo había afirmado tácitamente "off the record", y lo difundió igual.
En el caso de Mujica, no hubo intención de perjudicar a Mujica por parte de quien puso el micrófono, consideró Sotelo, a quien le resulta difícil decir qué hubiera hecho si él estuviera en posesión de ese material y debiera tomar la decisión.
Sotelo piensa que "claramente se difunde una conversación cuyo tono y contenido nunca se hubieran hecho públicos". "Es una zona limítrofe donde algún editor legítimamente podría haber decidido no difundirlo. En este caso, evidentemente está diciendo algo que no le mencionaría a Cristina. Lo planteo como una zona que me genera dudas".
Valor noticioso
"Me hubiera planteado pensarlo, porque es distinto si lo que dice hubiera tenido una trascendencia que permitiera salvar una vida humana, por ejemplo, si hubiera sido un hecho informativo relevante. Esto no lo era, era una picardía, una guarangada", considera Sotelo.
Para Curbelo, "es indiscutible el valor noticioso que tenía esa conversación". "Mi deber como periodista es encontrar el valor noticioso, lo que la gente necesitaría saber. Acá hay un sincericidio de Mujica frente a un micrófono abierto que además es de la propia Presidencia. La evaluación de si conviene o no, no corresponde hacerla. Yo no tengo por qué evaluar si es conveniente o no para el presidente que se divulgue eso, es una valoración política y no periodística. ¿Yo qué tengo que ver con las relaciones con Argentina? No es mi tarea", expresa.
"Además, convengamos en que si había alguna duda de que eso tiene valor noticioso, dos días después, Mujica asegura en la revista Lento -en declaraciones que había hecho semanas atrás- los mismos conceptos, sólo que sin la alusión a la vieja. Con respecto al tuerto, que fue lo más molestó al gobierno argentino, Mujica lo dijo en un reportaje. ¿Cuál es la diferencia si el concepto es el mismo? En un caso no hay problema porque es una declaración y en el otro se arma polémica porque supuestamente es en una conversación privada. Es evidente que el presidente no debió decirlo ni con La Diaria ni a micrófono abierto. Era inconveniente y él no lo valoró así, ya lo había dicho antes", agrega Curbelo.
Libertad de prensa
Tanto Sotelo como Curbelo coinciden sin embargo en criticar la alusión de Mujica sobre el abuso de la libertad de prensa
"La libertad de prensa no podés restringirla salvo en situaciones excepcionalísimas y mucho menos un presidente que se presenta en público a hacer declaraciones públicas. Si vos le metés un micrófono por la ventana en la chacra es una cosa, si lo hace cuando hay un micrófono de la propia Presidencia, es también un acto de imprudencia de él", opina.
"No es producto de la libertad de prensa, en absoluto. En todo caso echale la culpa a la tecnología, al sonidista", coincide Curbelo,
Para Gerardo Sotelo, es también cierto que el presidente a esta altura de la vida no puede argumentar que no sabía que había un micrófono delante, menos en una conferencia de prensa. "El presidente es imprudente, pese a que se violó su privacidad", concluye.
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