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Aspiraciones defraudadas

Descubrió traición de su esposa gracias a la aspiradora: la demandó, pero terminó preso

El hombre logró que le pagaran una indemnización, pero tuvo que ir a la cárcel y abonar a su vez una multa.

04.09.2026 14:36

Lectura: 3'

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Un hombre de Taiwán descubrió que su esposa le era infiel y decidió utilizar las imágenes que había obtenido como prueba para demandarla tanto a ella como a su amante. El plan, sin embargo, terminó volviéndose en su contra: la mujer presentó una contrademanda y el tribunal consideró que las grabaciones habían vulnerado el derecho a la privacidad de ambos.

El hombre, cuya identidad no fue divulgada, se había casado con su esposa en 2021. La pareja se instaló en la vivienda de los padres del hombre y también contaba con una casa de vacaciones que visitaban, principalmente, durante los períodos festivos.

En 2023, durante una de esas visitas, el hombre encontró un cepillo de dientes que no reconocía. El hallazgo despertó sus sospechas y decidió revisar las imágenes de las cámaras de seguridad del estacionamiento. Allí identificó a un hombre que anteriormente había llevado a su esposa hasta su casa después del trabajo.

Cuando la confrontó, la mujer negó haberle sido infiel y el hombre decidió creerle. Tres meses después, sin embargo, descubrió, accidentalmente, que sus sospechas eran ciertas.

El episodio ocurrió cuando el hombre utilizó una aplicación móvil para activar a distancia la aspiradora robot de la vivienda. Su intención era utilizar el dispositivo para sorprender a su esposa y hablarle a través de él. Pero cuando activó la cámara incorporada en la aspiradora, se encontró con una escena inesperada: su esposa estaba en la cama junto al mismo hombre que había visto previamente en las cámaras de seguridad.

En lugar de enfrentarlos inmediatamente, decidió mantener la calma y continuar con la grabación para utilizarla, posteriormente, como evidencia judicial. Las imágenes registraron a la mujer abrazando a su amante y desplazándose desnuda por la vivienda, mientras el hombre permanecía sentado en un sofá.

Con esas pruebas, el marido presentó una demanda contra su esposa y el amante y reclamó una indemnización de dos millones de dólares taiwaneses, equivalentes a unos US$ 68.000, según informó el periódico South China Morning Post.

El tribunal concluyó que la relación entre la mujer y el otro hombre había excedido los límites de una amistad y ordenó a ambos pagar al marido una compensación de 500.000 dólares taiwaneses.

Sin embargo, el fallo favorable al hombre tuvo una consecuencia inesperada. Su esposa presentó una contrademanda por las grabaciones realizadas con la aspiradora robot y los tribunales determinaron que el hecho de que las imágenes demostraran la infidelidad no justificaba haber registrado las actividades privadas de los involucrados sin su consentimiento.

El tribunal sostuvo que las obligaciones derivadas del matrimonio no están por encima del derecho a la privacidad y que el hombre no estaba habilitado a grabar a su esposa y a su amante sin autorización.

La legislación taiwanesa establece que registrar o divulgar actividades o información privada de otra persona sin su consentimiento puede ser castigado con hasta tres años de prisión y una multa de hasta 300.000 dólares taiwaneses.

En este caso, el hombre fue condenado a cinco meses de prisión y al pago de una multa de 150.000 dólares taiwaneses. Así, las mismas imágenes que le permitieron demostrar la infidelidad de su esposa terminaron convirtiéndose también en la principal prueba utilizada en su contra.