Contenido creado por Felipe Capó
Judiciales

Con el agua al cuello

Denuncian a empresa de Maldonado por “angustiante” estafa en negocio de construir piscinas

Clientes afirmaron que pagaron anticipos por obras que quedaron sin hacer, con insultos e inculpamientos por daño moral de por medio.

08.03.2026 08:10

Lectura: 12'

2026-03-08T08:10:00-03:00
Compartir en

Por Felipe Capó
  [email protected]

Un colectivo de damnificados denunció por presunta estafa a Orión Piscinas, una empresa radicada en Maldonado, y sostiene que el perjuicio acumulado podría rondar aproximadamente US$ 700.000, con base en estimaciones construidas a partir de decenas de casos con montos similares.  

El monto calculado por el colectivo es aproximado y desde los damnificados lo plantean como un cálculo orientativo.

Montevideo Portal recabó testimonios en primera persona de personas que denuncian haber sido damnificadas y habló con dos exempleados que describieron dinámicas similares en la relación con clientes y trabajadores, además de constatar reclamos públicos en reseñas.

En diálogo con este medio, desde el colectivo se habló un patrón repetido que arranca con promesas claras y asesoramiento técnico, sigue con un pedido de seña y pagos acordados por contrato y termina con demoras prolongadas, trabajos incompletos —o sin inicio— y una comunicación cada vez más tensa cuando el cliente exige fechas. En esta última fase de su modus operandi, reportaron episodios de maltrato verbal, excusas repetidas y denuncias en comisarías por difamación y daño moral.

El colectivo apunta a que el caso no quede atomizado en reclamos civiles aislados y busca que Fiscalía analice el conjunto como un posible patrón, mientras varios afectados dijeron haber iniciado también trámites ante Defensa del Consumidor, de acuerdo con sus relatos.

“Le pagué el 60% del monto y me hizo el 10% de la piscina”

Imagen cedida a Montevideo Portal

Imagen cedida a Montevideo Portal

José Guisande contó que contrató a la empresa en setiembre de 2024 para una obra en Playa Verde, donde aceptó un contrato con un plazo de 90 días hábiles y un esquema de pagos que no ataba el cobro a avances. Guisande dijo que con el correr del tiempo la piscina no avanzó y que, cuando intentó renegociar el cronograma, el diálogo se quebró.

“Cuando empezó a pasar el tiempo, le digo ‘vos no estás avanzando, no vas a terminar en tiempo, tenemos que rever el tema de los pagos’. Me contestó: ‘No, José, vos seguime pagando’. En enero le dije ‘esta piscina no la terminás ni loco’, y ahí me puteó y se fueron. Mi mujer quedó bastante sorprendida por lo violento de la situación”, relató.

Guisande sostuvo que el trabajo quedó inconcluso pese a que ya había pagado la mayor parte. “Yo le pagué el 60% de la piscina y me hizo el 10%. Hizo el pozo y el piso y hasta ahí llegó. No hizo las paredes, no hizo revestimiento, no hizo la sanitaria, no hizo la calefacción, no hizo bombas, no hizo luces, no hizo nada”, afirmó.

Según agregó, luego recibió una citación policial a partir de una denuncia de la empresa. “Me vino a buscar la policía, lo cual me sorprendió. Fui como cualquier ciudadano, llevé el contrato, fotos del estado de la piscina y lo que había prometido. Declaré y quedó por ahí”, dijo.

El damnificado también relató un contacto posterior que, según su versión, terminó en un nuevo pedido de dinero. “Me llamó un abogado de él y me dijo ‘te quedás con la piscina’. Le dije ‘qué suerte’. Y me contestó ‘si me das más plata’. Le dije ‘más plata de ninguna manera: avanza y yo te pago’. No hubo interés de dialogar”, señaló. A raíz de esto, completó instancias legales y presentó una demanda, aunque terminó la obra con otro proveedor.

“Yo me endeudé para hacer esta piscina. Estoy pagando dos veces. Pedí un préstamo, no me la terminó, me estafó bastante dinero y después logré terminarla con otro proveedor”, sostuvo.

Guisande agregó que el grupo de damnificados se armó cuando empezaron a aparecer más relatos. “Encontré otra persona más que la estafó de la misma manera. Después apareció una página en Instagram de estafados por piscinas y empezó a saltar gente por todos lados. Hoy tenemos un chat con 10 que estamos seguros, pero hablan de muchos más. El modus operandi es siempre el mismo. Te pide señas, te empieza a demorar, te atropella, te coacciona, y a todos los ha denunciado”, afirmó.

“Me hablaba bien, hasta que empecé a apurarlo”

Imagen cedida a Montevideo Portal

Imagen cedida a Montevideo Portal

Pablo Dipólito dijo que conocía al titular de la empresa constructora por trabajos previos en una piscina de hotel y que, por esa referencia, lo contrató para una obra en su casa. Según su relato, firmó contrato en mayo del año pasado con entrega prevista en agosto, pero el calendario se corrió mes a mes.

“En julio le escribo para organizarme y me decía ‘te aviso’. En agosto me tira ‘15 de agosto’. Después ‘15 de setiembre’. En setiembre ya se empezó a complicar. Las respuestas eran ‘me rompés los huevos’, ‘no me jodas’, ‘para qué querés la piscina ahora’”, relató.

Dipólito sostuvo que el primer movimiento real llegó recién en diciembre y que, aun así, la obra no continuó.

“El 6 de diciembre me caen unos flacos a hacer el pozo. Me rompen una cámara del fondo y el desagüe donde tenía que conectar la piscina. El 7 de enero viene él [el presunto estafador], dice ‘este pozo está mal’, lo retocaron y, después del día siguiente, no apareció más”, afirmó.

Según agregó, envió un telegrama con fecha límite, pero no obtuvo respuesta y recibió una denuncia por difamación. “Le mandé un telegrama con la fecha límite para ese viernes. No apareció. Y me mete una denuncia a mí en Solís por difamación”, contó.

El damnificado vinculó la denuncia a reseñas y publicaciones, y sostuvo que cuidó las palabras. “Yo no usé ‘estafa’ ni ‘cagador’ ni nada. Puse que no lo recomiendo. En un momento veía ‘30 comentarios’ y cuando entrabas había ocho, porque los borraba. Hasta el día de hoy, él puso que la empresa está cerrada definitivamente porque dio de baja el perfil de Google, pero sigue haciendo la maniobra por Instagram”, afirmó.

Tras la creación de un colectivo por la reiteración de malas experiencias con Orión, Dipólito relató que fue amenazado por la empresa. “A los días [de dejar la reseña en Google] me escribieron: ‘sabemos que son vos y tu esposa [quienes están detrás de la cuenta], te vamos a sacar del trabajo y ensuciarte”, sostuvo.

“Le quería dar un regalo a mi hija y ahora no sé qué decirle”

Imagen cedida a Montevideo Portal

Imagen cedida a Montevideo Portal

Carlos Presa contó que dio con Orión por redes sociales, aceptó un presupuesto cercano a US$ 6.500 y transfirió un adelanto del 50% en diciembre, con inicio previsto para enero. Según relató, primero le hablaron de lluvia y luego aparecieron otras explicaciones. “Nos dijo que esa semana no porque estaba por llover y me mandó captura del pronóstico. Después no apareció. Me decía que se le murió la madre del herrero, que estaba demorado, que tuvo un accidente, que estuvo sin auto. Yo qué sé, me parecía raro”, afirmó.

Presa sostuvo que el quiebre llegó cuando vieron reseñas que advertían sobre casos similares y, a partir de ahí, avanzaron por vías formales. “Mi esposa revisó y había reseñas que decían: ‘no trabajen con ellos, son estafadores’. Llamé al tipo, me enojé, y obviamente no apareció nunca. Cuando encontramos el grupo de damnificados nos enteramos de que era mucho más grande de lo que creíamos”, relató.

Según contó, la denuncia ya está presentada. “Mi esposa hizo la denuncia en Fiscalía de Las Piedras a nombre de los dos. También tenemos denuncia en Defensa del Consumidor. Tengo el trámite y todo saneado para esta situación”, sostuvo.

“Yo soy obrero. La guita me costó horrores juntarla. La estoy pagando, y la verdad que no quiero que se lo haga más a nadie, porque muchos somos laburantes así. Le quería dar un regalo a mi hija y ahora no sé qué decirle”, concluyó.

“Le debe plata hasta a las barracas”

Imagen cedida a Montevideo Portal

Imagen cedida a Montevideo Portal

Una cuarta damnificada, que pidió que se la identifique solo como Paola, contó que firmó contrato a principios de agosto de 2024 con la promesa de tener la piscina pronta antes de fin de año y que el pago se estructuró con un plan bancario, por el cual la entidad financiera transfirió el dinero “al contado” al comienzo, mientras su familia pagaba cuotas durante la ejecución.

Firmamos contrato a principio de agosto del 2024 con una promesa de terminar la piscina antes de que termine el año. El tema fue que desde octubre y noviembre ya no venía nadie y, si venía uno, no hacía nada. Nosotros pagábamos, veíamos que no había avance y la promesa era siempre que iba a terminar”, relató.

“En enero quedaba solo la última cuota y él reclamaba que le siguiéramos pagando. Le dijimos ‘traé por lo menos los aparatos o la lona, que es de lo más caro’, y ni eso. Ahí hablamos con el banco y mi abogada, hicimos la denuncia en atención al consumidor y fuimos hacia las vías judiciales”, contó.

Según Paola, el caso también se cruzó con reclamos de proveedores y trabajadores que quedaron impagos, lo que generó instancias en el Ministerio de Trabajo.

Acá en Santa Lucía sé que le debe plata hasta a las barracas, más o menos $ 60.000 pesos”, afirmó.

Paola dijo que ya terminó la piscina con otra empresa y que evitó engancharse con el conflicto por “desgaste personal”, aunque mantuvo la denuncia.

“Con los empleados era igual”

Imagen cedida a Montevideo Portal

Imagen cedida a Montevideo Portal


Montevideo Portal habló con dos exempleados que pidieron reserva de identidad. Uno de ellos, un herrero que trabajó para la empresa, sostuvo que el vínculo laboral fue de palabra, con pagos parciales y atrasos, y que también recibió una denuncia.

Fue un desastre trabajar con él [Orión Piscinas]. Me mandó a San José y no me dio plata para viáticos ni para combustible, salió todo de mi bolsillo. A los compañeros no les daba ni para comer. Me daba $ 3.000 como mucho y me decía ‘después te pago’, cosa que no hacía. La gota que rebasó el vaso fue que me denunció por apropiación indebida por discos de corte y tornillos míos que usaba para trabajar”, relató.

El herrero también afirmó que en la operativa participaban familiares. “Están involucrados el hijo, que figuraba como director, y la mujer, que se encargaba de los contratos. Yo tengo capturas. Muchas denuncias las hacían ellos”, sostuvo.

En relación con los motivos de las demoras, agregó que escuchó explicaciones que no reflejaban la realidad de trabajo. “Él se comprometía y no las terminaba. Había una piscina casi pronta y la desarmaba para llevarle cosas a otro cliente. Agarraba una piscina y la dejaba abandonada”, afirmó.

Otro extrabajador contó que, según su experiencia, la empresa acumulaba obras vencidas y que el dueño sostenía promesas de entrega para pedir más plata.

“No cumplió con los contratos. En el año que estuve llegó a tener 14 piscinas para entregar, algunos pedidos con hasta dos años de antigüedad. Yo entregué cinco vencidas y él seguía con las mentiras”, narró. “Decía que estaban prontas, pero que faltaba algún material, y ya con eso la gente le seguía dando plata. Lo único que hacía era estafar y estafar”, afirmó.

El extrabajador también dijo que el trato se deterioraba cuando el trabajador reclamaba pagos. “Cuando uno le reclamaba la plata, te echaba en cara cosas, te decía que eras una máquina de pedir plata y un malagradecido”, relató. De acuerdo con esto, contó que había acordado en recibir un pago de $ 50.000 por obra, pero aseguró que lo más cercano que le fue retribuido a esa cifra fueron $ 15.000.

DAMNIFICADOS 

Los denunciantes sostienen que el objetivo ya no pasa por un arreglo individual, sino por frenar nuevas contrataciones bajo el mismo esquema y lograr que el caso se investigue como un patrón, algo que, según dijeron, intentan con la acumulación de denuncias y documentación. En sus palabras, la finalidad actual de muchos de los damnificados es “cortar con el ciclo de estafa”, aunque una porción minoritaria aún espera que se les devuelva el dinero invertido en la obra sin terminar.

En tanto, Montevideo Portal se comunicó con Orión Piscinas, quienes respondieron que la situación “está judicialmente reservada”, por lo que no ofrecieron declaraciones. 

Sin embargo, a finales de enero, la empresa respondió públicamente en redes sociales al colectivo de damnificados, y escribió sentir “dolor e impotencia” frente a un grupo de “justicieros sociales”, a quienes culpó de haber presionado y entrado a los perfiles de familiares allegados a Orión. 

“Tenemos defectos como muchas empresas en el Uruguay que luchan día a día para dar trabajo y cumplir con cada cliente. No somos perfectos, pero siempre damos la cara”, redacta la publicación. 

Hemos tenido dos años muy difíciles con faltantes de pago, por lo cual hicimos maravillas para seguir existiendo [...] Amamos lo que hacemos, aunque el cliente no termine realizando el proyecto con nosotros”, concluyó Orión, y atribuyó la situación a una “falta de personal al público”.

Por Felipe Capó
  [email protected]