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En defensa del plátano

Denostado por muchos montevideanos cada primavera, este noble vegetal aporta más beneficios que molestias

Expertos destacan las inigualables condiciones del plátano como árbol urbano, y recuerdan que su responsabilidad en las alergias primaverales no es tan grande como suele creerse.
11.10.2018 07:55
2018-10-11T07:55:00

Si hay un árbol bien conocido por los montevideanos, ese es el plátano. Se lo reconoce fácilmente por la forma de sus grandes hojas, su corteza de varios colores y las infrutescencias en forma de "pelotita" que permanecen mucho tiempo en el árbol.

Los plátanos son parte de la identidad de la ciudad y a pesar de los importantes beneficios que brindan, también tienen mala fama, señala la técnica en Jardinería Eloísa Figueredo, en un artículo publicado en la web del Jardín Botánico de Montevideo, acerca de este árbol que "resiste como pocos la hostilidad del medio urbano".

Un árbol urbano

Platanus x acerifolia es el nombre científico del plátano común, también llamado plátano de sombra. "La letra equis del nombre indica que se trata de un híbrido, una cruza entre Platanus orientalis, de origen euroasiático, y Platanus occidentalis, originario de los bosques de Norteamérica", señala el mencionado artículo.
Descendientes de un ancestro común, P. orientalis y P. occidentalis evolucionaron hasta convertirse en especies diferentes en continentes distantes. Separados durante millones de años, éstos "hermanos" volvieron a juntarse en Europa a mediados del siglo XVII, probablemente en algún jardín de España o el sur de Francia, donde hibridaron de forma espontánea. Desde el continente, el híbrido habría sido llevado a Inglaterra.

Pocos árboles pudieron resistir el hollín de las ciudades industriales como lo hizo este plátano cuyo destino se unió de tal modo al de la capital imperial, que su nombre en inglés es London plane, plátano de Londres. Pero el destino urbano del plátano híbrido no se definió en Londres sino en los bulevares parisinos, inspiración de otras ciudades europeas como Madrid y Barcelona y también de nuestra Montevideo.

La elección de la especie no fue únicamente una cuestión de tendencias o de imitación caprichosa, el plátano se ganó su lugar en las veredas gracias a una combinación de rusticidad y belleza que no son fáciles de encontrar entre los árboles cultivados.

Las virtudes del plátano

Los árboles del ornato público deben cumplir una serie de condiciones que los hacen apropiados para el medio urbano. Para las alineaciones de las veredas se buscan árboles de follaje caduco, que generen sombra y refresquen las calles en verano y que dejen pasar los rayos del sol durante el invierno.

La velocidad de crecimiento y la resistencia a la contaminación también son características importantes a la hora de elegir las especies apropiadas para el arbolado urbano, ya que "la vida en la ciudad puede ser muy dura para los árboles", subraya Figueredo, señalando que estos vegetales "deben ser capaces de soportar podas importantes sin enfermar y tienen que sobreponerse a los cortes de raíces a los que son sometidos para dar lugar a tendidos de servicios subterráneos y obras de vialidad". El plátano pasa todas las pruebas sin dificultad, y a su fortaleza y resiliencia frente a las agresiones se pueden agregar otras virtudes puramente estéticas, como el atractivo de ramas y troncos que se destacan sobre todo en invierno cuando el árbol pierde el follaje.

Los plátanos poseen una corteza peculiar, formada por placas de diferentes colores que van del verde al gris pasando por tonalidades intermedias de colores predominantemente claros. Así, una calle con plátanos será más luminosa que una calle con árboles de cortezas oscuras.

Plátanos en Montevideo

Los plátanos han acompañado el desarrollo de la ciudad. Los barrios más antiguos como el Centro, Cordón, Palermo, Parque Rodó, Goes, Reducto y las avenidas Rivera, General Flores, 8 de Octubre, Garibaldi definen su fisonomía con las filas de plátanos que crecen en sus veredas. En 1913, veintidós años después de que comenzaran las plantaciones de plátanos en Montevideo, la ciudad contaba con más de 40.000 ejemplares en sus espacios públicos.

Los que se plantan en la actualidad, sin embargo, no son Platanus x acerifolia -el híbrido de las plantaciones originales- sino Platanus occidentalis, el norteamericano. Desde hace casi veinte años se utiliza esta otra especie para repoblar las alineaciones antiguas. Se pueden ver, por ejemplo, en la avenida 18 de Julio entre la Plaza Independencia y la Plaza Libertad.
El plátano norteamericano es muy similar al híbrido, pero quien lo observe con detenimiento notará que la forma de las hojas es algo diferente a la de los plátanos más comunes. "Las hendiduras son menos pronunciadas, lo que le da a la hoja de Platanus occidentalis un aspecto menos recortado", describe el artículo.

Pero la diferencia fundamental, la razón por la cual hoy se prefiere esta especie a la anterior, no está en las hojas sino en la menor cantidad de flores y frutos que produce.

El polen y la pelusa

Al igual que la polinización de otras muchas plantas, la del plátano se produce gracias al transporte de los granos de polen por el viento. Ese polen puede desencadenar reacciones alérgicas de tipo respiratorio en personas sensibles. Pero antes de señalar al plátano como único culpable, es bueno saber que su época de polinización -la primavera- coincide con la de otras plantas que producen pólenes alergénicos.

La llamada "pelusa", por su parte, es el fruto volador de los plátanos. Contiene la semilla y se desprende del árbol por la acción del viento, sobre todo en primavera y en otoño. Los pequeños frutitos que forman las típicas "pelotitas" de los plátanos, se sirven de un penacho de pelos rubios para volar. Son estos frutos los que pueden causar irritaciones y tal vez más molestias que el propio polen.

Coinciden en el plátano las épocas de dispersión de frutos y de polinización. Mientras la última es relativamente corta, los frutos muchas veces permanecen en las calles, capaces de renovar su poder irritante cada vez que una racha primaveral vuelve a elevarlos por los aires.
El Platanus occidentalis, al florecer y fructificar en cantidades notablemente menores que el híbrido, "ha resultado una buena alternativa para que no tengamos que renunciar a los beneficios que aportan los plátanos durante todo el año", concluye Figueredo.

En la vecina orilla

"Las gramíneas y las ambrosias que están por toda la ciudad provocan mucha más alergia que los árboles porque su polen al ser mucho más liviano permanece más tiempo en suspensión, especialmente los días secos, soleados y ventosos. Además, tienen un proceso de polinización más largo en el tiempo que se extiende desde octubre a marzo. En el caso de los plátanos sus espículas caen rápidamente al piso y el polen se degrada allí mientras que el de los fresnos, sauces y ligustros permanece en el ambiente". Así se expresa el doctor Gabriel Gattolín, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAIC), en declaraciones al medio local Infobae.

Según el especialista, una de cada cinco personas suele ser alérgica. Y entre ese grupo, el polvillo y los ácaros en el hogar y las partículas contaminantes de la combustión de motores que se adhieren al polen en suspensión también potencian las alergias.

"Echarle toda la culpa a los nobles plátanos no es acertado. Menos aún plantear la eliminación de la especie. No sólo es una aberración biológica sino que traería más problemas que soluciones. Lo mejor es consultar a un especialista, determinar a qué es alérgico el paciente y un mes antes del proceso de polinización someterse a un tratamiento farmacológico con antistamínicos", agrega Gattolín.

Desde el gobierno de la ciudad de Buenos Aires reconocen que cada tanto los vecinos plantean la erradicación de estos áreboles. "Los extremadamente alérgicos focalizan ahí. Pero la verdad es que son más las virtudes que tiene el plátano que las molestias que generan: es un árbol vistoso, soporta estoicamente las tormentas, se adapta al ejido urbano y con su copa frondosa proyecta una sombra inigualable los días de 40 °de calor. Por eso es mundialmente utilizado como especie arbórea urbana", lo defienden en el departamento de Demanda Ciudadana del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El gerente de Arbolado Urbano de la capital argentina, el ingeniero agrónomo Jorge Fiorentino, realizó una tesis sobre esa especie y habla del plátano en estos términos: "Antes de demonizar una especie hay que evaluar sus múltiples beneficios y el plátano, un árbol rústico, que tolera la poda, aporta una sombra fresca que es la mejor de todas: por su tupida copa, al transpirar elimina el calor, genera un gradiente térmico mucho más fresco, y además sostiene en su copa el polvo atmosférico, el hollín y actúa como purificador del aire. Por todos esos atributos se lo sigue utilizando en todo el mundo".

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