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En tregua con los canguros

De “unpopular opinions” al mate en el gym: Maddie, la influencer australiana en Uruguay

La mujer detrás de “Maddie in Montevideo” llegó en marzo de 2020 a Uruguay, antes de la pandemia, sin saber español y sin amigos en el país.

21.08.2026 09:50

Lectura: 8'

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Por Avril Andrés.

Mientras Australia es uno de los destinos favoritos de los uruguayos, a dónde varios deciden aplicar para el Working Holiday, una australiana decidió mudarse a Uruguay hace seis años, sin saber español, se convirtió en influencer y hoy se dedica a enseñar inglés y organizar eventos multiculturales en Montevideo.

Cuando Maddie Malan se mudó a Uruguay, en marzo de 2020, no tenía amigos en el país y tampoco podía imaginar que estaba llegando justo antes de una pandemia, por lo que estuvo su primer año en el país prácticamente encerrada.

“Fue el peor momento para estar nueva en un país, pero sobreviví y seis años después estamos acá”, cuenta Maddie a Montevideo Portal, que hoy tiene 30 años y ya construyó una vida bastante más sólida que al llegar. La decisión de mudarse surgió a partir de que su marido es mitad uruguayo y mitad sudafricano.

Desde que llegó, en redes sociales se presenta como “Maddie in Montevideo”. En sus cuentas de Instagram, TikTok y YouTube muestra cómo es su vida en Uruguay y cuenta sobre aspectos cotidianos que le llaman la atención como extranjera.

Su cuenta principal de Instagram tiene más de 19 mil seguidores, mientras que en TikTok supera los 34 mil y en YouTube tiene más de 16 mil suscriptores. Aun así, prefiere describir su actividad en redes como “más un pasatiempo”, aunque reconoce que cada vez trabaja más generando contenido y de community manager.

Además, es profesora de inglés para una empresa internacional, estudió Nutrición en Australia y organiza encuentros de intercambio de idiomas.

Un primer año sin español, ni amigos ni familia cerca

La adaptación no fue sencilla. Aunque su marido tenía familiares en Uruguay, la familia más cercana de ambos estaba en otros países. Tampoco hablaba español, por lo que durante los primeros meses se encontró intentando construir una rutina en un lugar que todavía todo le resultaba completamente ajeno.

“Después de dos o tres años me acostumbré y formé mi comunidad”, recuerda.

El idioma fue parte importante de ese proceso. Al principio, trabajar en inglés le resultó incluso conveniente porque podía desempeñarse profesionalmente sin tener que dominar el español. Con el paso de los años, sin embargo, empezó a verlo de otra manera: siente que esa comodidad hizo que le faltara una necesidad cotidiana de practicar el idioma.

Maddie puede mantener una conversación en español, pero reconoce que todavía piensa y se expresa con mucha más facilidad en inglés. Es más, como cuando llegó a Uruguay su nivel de español era todavía demasiado bajo no pudo trabajar de la carrera que estudió en Australia, Nutrición.

Por eso, una de las formas que encontró para relacionarse con otras personas fue organizar encuentros de intercambio de idiomas. Todos los sábados funciona MVD Language Exchange, una iniciativa abierta tanto a uruguayos como a extranjeros que quieren practicar idiomas, conocer gente o simplemente compartir una tarde con personas de distintos lugares.

“Es lindo y diferente a trabajar desde mi laptop”, comenta contenta Maddie.

La australiana detrás de “Maddie in Montevideo”

Las redes sociales aparecieron como otra forma de construir esa comunidad. Maddie ya tenía cuentas y había publicado videos en YouTube antes de mudarse, pero al instalarse en Uruguay decidió cambiar el contenido y empezar a contar su nueva vida.

El resultado fue “Maddie in Montevideo”, un espacio donde no hay un único tema. Puede aparecer hablando de una costumbre uruguaya, mostrando un lugar que visitó, hablando de ropa, contando una experiencia o respondiendo preguntas sobre Australia. La mezcla, dice, es parte de la identidad del proyecto.

“Me encanta hablar y compartir mi vida como extranjera en Uruguay, a veces en español y a veces en inglés”, señala, y agrega: “Mi guía principal es contar la verdad de estar acá como extranjera, porque siempre hay cosas hermosas de Uruguay, pero también puede ser difícil; me gusta mucho contar lo bueno y lo malo”.

Ese punto es importante para entender el contenido que hace. Maddie no busca presentar una versión idealizada del país para su audiencia extranjera. Tampoco pretende convertirse en una experta en Uruguay. Lo que hace es contar su experiencia y poner en palabras aquellas diferencias que para un uruguayo pueden resultar completamente normales.

Entre sus seguidores hay muchos uruguayos que, justamente, quieren saber cómo se ve el país desde afuera. Le preguntan por Australia, pero también aparecen interrogantes sobre el mate, los lugares que visitó, la comida o aquello que le gustó y lo que no.

“En mi experiencia, a los uruguayos les gusta mucho saber las opiniones de los extranjeros sobre Uruguay”, sostiene.

Para ella, una de las características más particulares del país está en su tamaño. “Es un país muy chiquito”, dice y destaca que lo más típico es que un uruguayo se encuentre con un conocido al caminar por la calle. 

“Es un país donde puedes tener comunidad”, resume.

Choque cultural

Con el tiempo, algunas de las diferencias culturales que inicialmente le llamaban la atención se volvieron parte de su vida cotidiana. Otras todavía le resultan curiosas. Entre las primeras cosas que notó estuvo, por ejemplo, la cantidad de personas que circulan en bicicleta sin casco, algo que en Australia considera impensable porque es obligatorio. 

También le sorprendió la cultura del mate, la cual adoptó y hasta se ceba un par en el gimnasio. Otro choque fue ver a niños en la calle a todas horas. Según explica, en Australia la asistencia a la escuela tiene un horario fijo, y a las seis de la tarde los más chicos deben estar en sus casas.

Además, hay cosas que aprendió a disfrutar. “Uruguay es mejor en verano. Los veranos acá son muy buenos”, afirma Maddie.

Pero vivir lejos de casa también significa extrañar. Maddie volvió a Australia solamente una vez desde que se instaló en Uruguay y el viaje es, por sí solo, una barrera importante porque entre vuelos y escalas puede superar las 30 horas.

Cuando piensa en Australia, una de las primeras cosas que extraña, además de su familia, es la comida. No necesariamente porque considere que en Uruguay se coma mal, sino por la diversidad que encuentra en su país de origen.

“Pienso en Australia y pienso que es un país más grande, tiene más inmigración, entonces es más multicultural; extraño mucho la comida”, dice, y agrega: “En Australia puedo ir a un restaurante de cualquier país del mundo”.

En cambio, Uruguay, señala, le ofrece otras cosas que también encuentra en Australia: “buena gente y buenas playas”. Son aspectos que valora de ambos lugares, aunque reconoce que la gastronomía es uno de los puntos en los que más siente la distancia.

¿Volver a Australia?

Aunque ya construyó una vida en Uruguay, Maddie no da por cerrado el capítulo australiano. Su familia sigue allí, en la ciudad donde creció, y su marido también disfruta especialmente del país oceánico. 

“El plan es siempre volver a Australia, pero ni idea de cuándo”, cuenta.

La idea de vivir en distintos lugares siempre estuvo presente en su vida. De hecho, el enorme mapa del mundo que aparece detrás de ella en muchos de sus videos no está ahí por casualidad. Le gusta viajar y siempre imaginó que no viviría toda su vida en una misma ciudad.

Pero una cosa es viajar y otra es volver a empezar.

“Siempre tenía esa idea de no vivir en una sola ciudad toda mi vida, pero no sé si quiero mudarme a otro país y hacer todo eso otra vez, pero me encanta viajar”, reconoce.

Entonces, por ahora el mapa queda detrás suyo mientras su vida transcurre en Montevideo.

Ser influencer como pasatiempo

Maddie reconoce que crecer como creadora de contenido puede ser más lento cuando no puede dedicarle todo su tiempo a una sola actividad.

A pesar de eso, le gusta ser influencer. En un entorno donde los algoritmos cambian constantemente, sabe que también tiene que cambiar la forma de producir. Sin embargo, hay algo con lo que no transa: su naturalidad.

“Me gusta mucho que ahora estemos convirtiendo más en contenido natural por encima del contenido de Inteligencia Artificial, que es muy falso y muy perfecto”, indica. “Por eso la conexión de gente real es importante en mi contenido y en mi For You Page (página principal de recomendaciones redes sociales), en lo que hago y consumo es así”, señala.

Esa misma búsqueda aparece en la forma en que habla de Uruguay.

Maddie podría limitarse a mostrar las playas, los paisajes, el mate o los lugares turísticos, pero prefiere contar también aquello que le cuesta, las diferencias que todavía no entiende y las cosas que extraña de Australia.

“Me gusta mucho contar mis opiniones. Aunque puede ser poco controversial, siempre prefiero decir lo que yo pienso en vez de lo que a la gente le va a gustar más, al hablar solo de lo bueno. Pero eso no es la vida real”, afirma.

Por ahora, Montevideo sigue siendo la casa de Maddie. Australia es el lugar al que algún día imagina volver. Y entre ambos países, Maddie encontró algo que parece resumir buena parte de su vida actual: una forma de contar, desde acá, lo que significa estar lejos de tu hogar.