Seré curioso

Seré Curioso

De los Santos: “Quise dar un mensaje y funcionó, el mundo entero habló de Uruguay”

La sanducera de 23 años desfiló con un traje reivindicando la comunidad LGBT en Miss Universo. Quiere orientar futuras misses.

27.05.2021 11:07

Lectura: 18'

2021-05-27T11:07:00
Compartir en

Por César Bianchi

Fotos: Javier Noceti
Y gentileza Lola de los Santos


De chiquita en Paysandú no se imaginaba que algún día sería Miss Uruguay y representaría al país en Miss Universo. Se mudó a la capital, con padres separados, y le costó la adaptación. De púber asistió a clases de modelaje para aprender a caminar con tacos en los cumples de 15. Y ahí sí, ya no paró.

Desde la mayoría de edad, Tania de los Santos se propuso ser Miss Uruguay y representar al país en Miss Universo. Hizo un casting, dos, tres, cuatro, cinco y al sexto se puso la banda con la leyenda "Miss Uruguay". En plena pandemia viajó por primera vez a Miami, Florida (Estados Unidos) y compitió entre 73 mujeres. No logró clasificar entre las 21 finalistas, pero vaya si dio que hablar. Lola, como todos la conocen, salió con un traje (de típico nada) multicolor en honor a la comunidad LBTI+ y el mensaje "No more hate, violence, rejection, discrimination" (No más odio, violencia, rechazo, discriminación). Tras el certamen la han llamado de la BBC, la CNN y The New York Times, entre otros medios internacionales.

De los Santos (23) lo tiene claro: ya no son "concursos de belleza", hoy certámenes como el Miss Universo son "plataformas de empoderamiento", dice. Así lo tomó, por eso dice que Uruguay ganó y su jugada arriesgada valió la pena. Ella, confesa bisexual, dice que decidió dar un mensaje reivindicando los derechos de los más discriminados integrantes de la comunidad LGBTI+.

Su activismo no se termina ahí. Está ayudando a la Miss Trans, también sanducera, y al colectivo de personas transgénero en la siempre complicada inserción laboral, aprovechando su diploma de analista en Recursos Humanos. Y aboga por un mundo donde las personas se preocupen más por el calentamiento global y el cambio climático.

-¿Cómo fue tu infancia en Paysandú?

-Fue muy linda. Fui criada por mis padres, mis abuelos, mis primos. En Paysandú todo iba bien, hasta que me mudé a Montevideo y acá comencé con cambios en la escuela y me costó adaptarme. Llegué a la capital a los 7 u 8 años y tuve problemas para adaptarme. A los 9 años me operaron de apendicitis, me agarré una bacteria resistente y estuve un mes internada. Haberme cambiado tanto de escuelas y liceo trabajó mi adaptación al cambio.

En términos generales fue una infancia feliz. Después me mudé a la costa -¡es que me mudé mucho!-, me fui a vivir a Salinas, pero siempre yendo a Paysandú, porque toda mi familia está allá. Y los concursos ya empezaron de chica.

-¿Qué querías ser de chica cuando fueras grande?

-Quería ser veterinaria o piloto, pero nunca se me pasó por la cabeza ser Miss Uruguay o el modelaje.

-Me imagino que no soñabas con ser Miss Uruguay y representar a tu país en Miss Universo...

-Nunca lo imaginé, nunca estuvo en mis planes.

-Te recibiste de analista en Recursos Humanos. ¿Qué te atrajo de esa carrera?

-Yo quería estudiar Psicología, pero no logré inscribirme en las materias ese año, y este año con el concurso se complicó. Yo quería trabajar la psicología en el ambiente laboral. El liderazgo, la motivación, me atrae muchísimo eso. Empecé a ver el programa de estudios de Analista en Recursos Humanos y dije "guau, quiero esto", era motivación, liderazgo, trabajo en equipo, me gusta mucho eso. Y lo aplico mucho en mi trabajo, como administrativa en el Círculo Católico. Tengo pensado algún día trabajar en Recursos Humanos.

-¿Cómo empezó tu carrera como modelo? ¿Cómo se inicia tu historia en el modelaje?

-Comencé a ir a una escuelita chiquita en la costa de modelaje, en Shangrilá, cuando yo vivía en Salinas. Me anotó mi mamá porque quería que yo aprendiera a caminar de tacos para mis 15. Y desde ahí me fui enamorando de eso, y mi profesora de pasarela me decía que yo tenía futuro. No sé si quería que yo fuera modelo, si ese era su objetivo lo logró, porque terminé siendo modelo. Pero en realidad lo que siempre quedó de anécdota era aprender a caminar de tacos para poder moverme en un cumpleaños de 15 entre otros vestidos y los globos.

-¿Y después? ¿Cómo siguió?

-Eso me gustó, pero no me lo tomé tan en serio. Luego pasé por otra escuela de modelaje, pero ahí ya estaba mentalizada de que quería dedicarme a eso. No te digo como medio de vida... Era como un hobbie, como un espacio para trabajar mucho mi autoestima, era muy tímida de chica. Me costaba hablar en público. Entonces trabajé mucho mi autoestima, mi expresión corporal, mi oratoria, por supuesto.

-¿Cuándo te lo empezaste a tomar más en serio?

-A los 17 o 18 años. A esa edad dije: "Quiero representar a Uruguay en Miss Universo". Empecé a los 15 años en concursos nacionales, imaginate que me recorrí todo el Uruguay. Pero era representar el turismo de Paysandú, o tal vez era ir porque tenía muchas conocidas que iban. Existe unión y amistad en los concursos, entonces iba. A los 17 o 18 dije: "Quiero representar a Uruguay en Miss Universo". Pero fui cinco años al casting de Miss Universo y no quedaba. Este fue el sexto casting y finalmente quedé.


"Me anotó mi mamá en un escuelita de modelos en la costa, porque quería que yo aprendiera a caminar de tacos para mis 15. Y desde ahí me fui enamorando de eso, y mi profesora de pasarela me decía que yo tenía futuro"

-¿Has recibido muchas propuestas indecentes en tu carrera?

-En una época surgían oportunidades de viajar a países lejanos. A muchas nos pasó que recibíamos mensajes para viajar como "modelos de imagen", como le dicen. Yo no sabía qué era eso, era mi duda y la de mi familia. ¿Qué es modelo de imagen? Era ir, capaz que estar en un evento, algo parecido a ser promotora, como lo vemos en Uruguay. Pero si investigabas un poco, esa no era la finalidad. ¿Dubái, toda esa plata, por ir como modelo o promotora? Y empecé a ver publicaciones de otras chicas: "Ojo con esto, ojo con esto", porque hay compañerismo entre muchas (aunque a mí me gustaría que hubiera más compañerismo).

-¿Y acá en el país? ¿Te escriben mucho por redes sociales?

-Mucha gente me escribe, muchos hombres, obviamente, pero no le doy importancia. Los leo y digo "chau". Ni contesto. Hay muchos comentarios despectivos, yo bloqueo. Mi hermana me ayuda mucho con las redes. Hay mensajes de todo tipo de hombres que lees y pensás: "'¿Qué se piensa esta persona que soy?". Pero personas reconocidas no. Y yo nunca di pie tampoco.

-He hablado con modelos que me han dicho que la droga corre tras bambalinas, y eso no se ve. ¿Es así? ¿Las viste de cerca?

-No, no las he visto de cerca. En realidad, en Uruguay no me he dedicado mucho al modelaje por mi altura. Mido 1,70 metros, y he tenido pocas oportunidades de modelar. Muchas agencias de modelos te piden 1,80 o más de 1,75, y en lo poco que me ofrecieron no las vi, no me ofrecieron, no consumí ni la vi en el ambiente.

-¿Y la paga? Porque también me han comentado que hay muchos abusos de empresarios que les deben dinero a las modelos, o les pagan en negro...

-El tema de la plata es complicado, sobre todo cuando recién estás arrancando. Todavía no tenés una carrera y te quieren pagar con el conocido canje, pero no te sirve realmente por las horas que estuviste trabajando. Pensás: "¿cuánto equivale esto en pesos?" En ese sentido, cuando comenzás hay abusos del tipo: "no sos conocida, bancátela", y ni siquiera te quedan las fotos. Pero uno sabe con quién trabajar, con qué marca, todos nos terminamos conociendo. He tenido problemas de demoras de pago por comerciales, pero suelen avisarte. Esto también es un trabajo. No se puede vivir de esto, pero es un trabajo.

-En entrevistas previas a la competencia de Miss Universo te definiste como bisexual. ¿Por qué sentiste la necesidad de aclararlo?

-Porque la gente necesita ponerte un título a las cosas. Yo no siempre estoy de acuerdo en las etiquetas: amar es amar, y listo. La gente no podía creer que yo hablara de eso con tanta libertad, pero es que para mí es normal hablar de eso. Yo nunca usé eso para que me vaya mejor, porque todos lo que he ganado ha sido por esfuerzo y dedicación, no por decir que soy bisexual. Si quisiera lucirme por algo diría que me gradué como analista en Recursos Humanos y estudié para community manager. Simplemente sentí la necesidad de decirlo porque surgió la duda en la gente, y yo lo hablo con naturalidad.


"Todavía no tenés una carrera y te quieren pagar con canje, pero no te sirve por las horas que estuviste trabajando. Pensás: '¿cuánto equivale en pesos?'. Cuando comenzás hay abusos del tipo: 'no sos conocida, bancátela'"

Y mismo porque muchos chicos de la comunidad LGBT me escribieron para decirme: "Vos vas a dar un mensaje, vas a hablar por todos nosotros, que yo no puedo hablarlo con mis padres". Y pensé: "Vamos a normalizarlo". Igual te van a criticar, te van a amar u odiar, pero yo voy a hablar de eso con naturalidad.

-¿Cuándo te diste cuenta de que te gustaban hombres y también mujeres? ¿En la infancia?

-A los 8 o 9 años. Uno no lo define. Es el sentir. Desde chica me di cuenta que me gustaban hombres y también mujeres. Cuando fui creciendo empezaron las etiquetas y ahí me di cuenta que soy bisexual. He estado enamorada de mujeres, y he tenido relaciones. Fue difícil para mí afrontarlo con parte de mi familia, hay parte de mi familia que no lo sabía y se enteraron recién ahora por los medios. Te hablo de mis tíos y mis abuelos.

-¿Siempre tuviste el apoyo de tu familia, de tu círculo más cercano, o no fue siempre así?

-Mis padres lo supieron en mi adolescencia, mi padre lo supo antes que mi madre. Bah, creo que de niña. Hablando con mi padre, él me decía que ya de niña yo se lo decía. A mi padre no le costó, le costó asumirlo más a mi madre. Igual, siempre lo tomaron bien y fueron muy receptivos. Siempre me acompañaron. A mis abuelos y mis tíos en Paysandú les costó un poco más. Mis tíos se enteraron hace poco leyendo notas, me escribieron y les chocó un poco... Mi abuela se sacó una foto con el diario donde estoy con el traje típico y fue como "guau, qué genial".

-En Uruguay ya hay matrimonio igualitario, las marchas de la Diversidad son multitudinarias, hay también una ley integral para personas trans. Pero, realmente, ¿qué tan progresista y tolerante ves a la sociedad uruguaya respecto a la diversidad sexual?

-Si algo me di cuenta di cuenta, tras haber desfilado con un traje que trajo mucha controversia y hablar de mi sexualidad en medios de comunicación, es que todavía nos hace falta cambiar un poco más, cambiar un poco el chip. No quiero hablar de porcentajes ni nada, pero noté muchos comentarios homofóbicos, que me shockearon bastante, sobre todo cuando desfilé con el traje típico. Ya cuando hablé de mi sexualidad, muchas personas de la comunidad me apoyaron... Sentí el rechazo de personas mayores, que te dicen: "Esto es desviado", "esto no es de la Iglesia", "esto no es lo que te enseñan en la escuela". Yo leía y pensaba: "No es el mensaje que quiero dar". No quiero hablar de cifras, pero una mitad de los uruguayos no lograron aceptar el traje.

-¿Por eso -por ser bisexual- es que elegiste un traje que reivindica a la colectividad LGBTI en el certamen?

-No, no... ¿Sabés qué pasa? Si yo no hubiera hablado de mi sexualidad, todas estas personas de la comunidad no me hubieran escrito, para darme apoyo. Ellos me apoyaron a mí, y yo a ellos. No lo hice por mí, porque yo no sufrí como están sufriendo hoy en día: ciberacoso, violencia, golpes, ¡homicidios en el mundo entero!


"Noté muchos comentarios homofóbicos, sobre todo cuando desfilé con el traje. Ya cuando hablé de mi sexualidad, muchas personas de la comunidad me apoyaron... Sentí el rechazo de personas mayores, que decían: 'Esto es desviado', 'esto no es de la Iglesia'"

-Sobre todo la población trans...

-Principalmente la comunidad trans, sí. Y ahí estoy trabajando en un proyecto, ahora después te comento. Entonces, te decía, lo que me impulsó a mí fueron todos esos chicos que me escribieron. Y como tú decías, Uruguay es pionero en muchas leyes en pro de la comunidad, y eso también es digno de mostrarlo. Pensé: "Esta plataforma es para visibilizar muchas cosas. ¿Por qué no visibilizar también este mensaje?" El mensaje principal es el amor, la empatía y la tolerancia. Uruguay ha trabajado eso en términos de leyes, y también en sociedad. Hubo comentarios negativos, pero también mucho apoyo.

-La prensa internacional se fijó mucho en tu indumentaria. También hubo quienes señalaron que no era un traje típico. ¿Sabías que corrías un riesgo?

-Sí, claro. No es un traje típico ni fantasía. Fue la cuarta vez que representé a Uruguay y las tres veces anteriores usé trajes típicos, representé nuestras danzas, pero hay una realidad: a Uruguay no lo representás en un minuto con el traje típico, a Uruguay lo representás desde que sos Miss Universo Uruguay. Y se termina cuando dejás de ser la representante. Yo las veces anteriores ya representé nuestras danzas típicas. Yo quería apostar a dar un mensaje. Y otra cosa: esta vez no era obligatorio ir con traje típico, no se puntuaba por el jurado. Yo podía optar por ir sin traje. Pero decidí dar un mensaje. No era obligatorio por el Covid, y eso mucha gente no lo sabe. Pienso que funcionó y di un mensaje, porque el mundo entero habló de Uruguay.

-Miss Singapur y Miss Myanmar también tuvieron alusiones con mensajes en sus pasadas. La primera llamó a "detener el odio a los asiáticos" y la segunda pidió que rezaran por Myanmar, dada la crisis política en su país. De no haber tenido un mensaje como el que elegiste, ¿qué mensaje hubieras elegido? ¿Qué otro tema te preocupa y te hubieras manifestado, en ese sentido?

-Yo soy activista acá en Uruguay del cambio climático y el medio ambiente. Trabajo en bastantes organizaciones, y si no estaba la opción del activismo para la comunidad (LGBT+), estaba la opción de dar un mensaje sobre el cambio climático. Yo había ideado en mi mente un traje donde iba a levantar un cartel que dijera: "No hay planeta B". Por todo lo que está pasando en el mundo, el calentamiento global, todos los incendios forestales que hubo estos años. Realmente quería dar ese mensaje, también. Me incliné más por el activismo por la comunidad, mi corazón eligió eso.

-Me dijiste que me contarías sobre un proyecto en apoyo a la comunidad trans...

-Estoy apoyando a la Miss Trans Star Uruguay, Mía Castagnet, que además es sanducera como yo. Ella tiene un proyecto social de inserción laboral para las personas trans. Entonces, desde mi perspectiva en recursos humanos, donde trabajamos todo lo que es la inserción laboral, las entrevistas laborales, curriculums, yo quería aportarle a su proyecto social. El año que viene ella se va a representar a Uruguay. Y yo quiero asesorarla en lo que es entrevistas laborales, el armado de CVs, inserción laboral... Quiero prepararlas, porque todos sabemos que no es fácil la inserción laboral para las personas trans, principalmente mujeres trans. Entonces, quiero ayudarlas a prepararlas.

-El imaginario colectivo todavía asocia a una Miss con frases como desear la paz mundial o decir que admiran a Gandhi. ¿Es un estereotipo no vigente?

-Cuando la gente sigue diciendo "concurso de belleza" es como que se quedó en la prehistoria, porque ya son certámenes, son plataformas de empoderamiento. Las "misses" son representantes, en realidad. Y sí, pienso que es muy añeja esa concepción. Nosotras estamos luchando para erradicar ese pensamiento de que las misses son huecas, las tontas. Además, buscamos inspirar, dar un mensaje social, todos queremos la paz mundial, todos la queremos.

-Cada tanto se viraliza un video de una Miss con un mensaje naif o hasta cursi, y eso refuerza el mito...

-Yo soy consciente de eso. Yo siento que hice un buen trabajo con los medios de comunicación acá en Uruguay tratando de demostrar que ya no se busca el 90-60-90, las medidas perfectas. Importan más las medidas de tus palabras, lo que vos podés hacer por la sociedad, qué podés aportar.


"Yo había ideado en mi mente un traje donde iba a levantar un cartel que dijera: 'No hay planeta B'. Por todo lo que está pasando en el mundo, el calentamiento global, todos los incendios forestales que hubo"

-¿Esperabas clasificar entre las 21 finalistas? ¿Te tenías fe?

-¡Obvio que me tenía fe! Yo iba con mente positiva. Me hubiera gustado romper la mala racha, que desde el año 85 no clasificamos (entre las finalistas). Este año las finalistas fueron primero 21, después un top 10 y finalmente un top 5. Yo estuve entre 73 países. Yo estoy contenta con las chicas que clasificaron, se lo merecían. Me quedó adentro eso de que me hubiera gustado haber clasificado, pero yo aprendí a perder. No me quedó rabia, me quedé con la experiencia... y en realidad Uruguay ganó, nos nombraron en todas partes. Yo quiero ser mentora de chicas y sacarles el chip de estar flaca, no poder por la altura...

-¿Cuánto te cuidás vos con la alimentación? ¿Vas al gimnasio?

-Yo me cuido porque soy celíaca, entonces la alimentación es todo un tema para mí. Al gimnasio voy por salud, porque me gusta, y por supuesto voy a (clínicas) estéticas, (y hago) tratamientos porque es parte también del proceso de ser influencer, en parte, que las clínicas quieran tu imagen. Y también, al final de cuentas, estás ayudando a otras.

-¿Te importa la política? ¿Sos militante o votante de algún partido?

-No me gusta hablar mucho de política. Tengo un partido al que elijo votar. Recién voté por primera vez en esta última elección nacional (en 2019). Lo tengo súper claro. No posteo en mis redes nada sobre política, no me gusta exteriorizarlo, porque ya es como una guerra que hay entre los partidos. No me gustan esos mensajes de odio que se ven, y que se han visto últimamente... yo no quiero caer en esa ira, en esos mensajes. Entonces prefiero no exteriorizarlo.

-¿Estás conforme con cómo el gobierno está actuando ante la pandemia?

-Sí, yo pienso que sí. Fue todo un tema lo de la pandemia, incluso allá en el concurso, porque Uruguay estaba como ejemplo de país, y muchas chicas me decían: "Uruguay es conocido, escúchame una cosa".

-Fue ejemplo por su manejo de la pandemia en 2020, no tanto en 2021...

-Claro, ahora estamos en una situación bastante complicada. Yo apelo a que todo va a mejorar y la gente se quiera vacunar, por supuesto, Es re importante.

-Sos oriunda de Paysandú, el departamento de Jorge Larrañaga, recientemente fallecido. ¿Cómo lo vas a recordar tú al ex intendente y ministro del Interior?

-Fue una conmoción grande para mis padres, mi familia. Yo tuve el placer de conocerlo. Es una pérdida triste para todos los sanduceros. Por supuesto que le envío todo mi cariño a su familia, es una gran pérdida para nosotros.

-¿Qué se viene ahora en tu vida? ¿Cuál es el siguiente paso, tras haber competido en Miss Universo?

-Mi siguiente paso es tratar de ser mentora de las chicas que vayan a ir a Miss Universo, de prepararlas, porque a mí me hubiera encantado contar con el apoyo de una Miss que hubiera concursado antes. Estar con ella en el camino. Yo sufrí frustraciones, momentos en que dije: "No puedo, esto no es para mí". Que venga alguien y te diga. "No, vos podés". Me encantaría ser esa persona.


"Mi siguiente paso es tratar de ser mentora de las chicas que vayan a ir a Miss Universo, de prepararlas, porque a mí me hubiera encantado contar con el apoyo de una Miss que hubiera concursado antes. Estar con ella en el camino"

-Pero además seguirás modelando y presentándote tú, como modelo, supongo...

-No sé, no sé, todos me insisten con que siga. Yo este año quiero estar tranquila. Además, tengo algunas propuestas en la televisión, que no quiero descartar. Tiene que ver con la cocina. Y tengo pensado seguir mi vida estudiantil, empezar la Facultad de Psicología, que tuve que postergar.

-¿Te gustaría tener hijos y formar una familia, en algún momento?

-Ahora no, no estoy preparada. En un futuro un poco lejano, sí.

-Ya sea con un hombre o con una mujer...

-Sí, la persona me tiene que gustar.

-¿Sos feliz?

-Sí, re. Llegó un momento en mi vida en que decía. "Guau, no estoy pudiendo alcanzar nada de lo que me propongo". Pero ahora encontré un equilibrio emocional, y puedo decir que soy feliz.

Por César Bianchi