De las sombras a los exorcismos: cómo una pareja uruguaya se adentró en lo paranormal
Walter e Isabel cuentan cómo comenzaron, recuerdan casos que los marcaron y explican qué precauciones toman al ayudar a otras personas.
Por Agustín Bassini
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Walter Pesah e Isabel Melesi llevan 23 años casados y comparten una búsqueda que combina mediumnidad, tecnología y creencias. Mientras ella asegura percibir presencias desde la adolescencia, él diseña dispositivos para intentar captar voces y obtener respuestas. Las experiencias que los marcaron, las investigaciones en viviendas y edificios, y los límites que dicen respetar en una actividad que todavía les plantea más preguntas que certezas.
Hoy, después de 23 años de matrimonio, los dos integran junto a Aldo Goffi un grupo dedicado a estudiar fenómenos que interpretan como manifestaciones espirituales. Cada uno tiene un papel distinto, Isabel aporta sus percepciones y su formación en el ámbito espiritual, Walter desarrolla y prueba los dispositivos y Aldo se concentra especialmente en los registros visuales.
Aunque están convencidos de que algunas de sus experiencias no tienen una explicación sencilla, reconocen que investigar también implica dudar, descartar posibles errores y aceptar que hay preguntas para las que todavía no tienen respuesta.
de una mujer que buscaba liberarse a un hombre desesperado
Walter e Isabel realizan limpiezas espirituales y trabajos que comúnmente se conocen como “exorcismos”.
Uno de los casos que recuerdan involucró a una mujer que, según su interpretación, tenía parte del cuerpo dominada por una entidad espiritual. El trabajo fue intenso y requirió combinar distintas herramientas. Isabel cuenta que intentaron establecer un diálogo con aquello que consideraban una presencia, mientras utilizaban un dispositivo al que llaman transductor lumínico, junto con un padrenuestro y un salmo.
Walter recuerda que, al poner en funcionamiento el aparato durante la oración, la mujer comenzó a moverse con mayor intensidad. Cuentan que una vez que pudieron “liberar” a la mujer de la presencia masculina, se apareció detrás de la muchacha la presencia de una niña, y las características coincidían con las de la madre fallecida de la mujer. Para la pareja, aquella reacción fue parte de una experiencia que exigió trabajar en equipo y adaptar el procedimiento a lo que ocurría en el momento.
Foto: captura del momento
En otro caso, atendieron a un hombre que atravesaba una situación de profunda angustia. Según relatan, sentía que era atacado durante las noches y que sufría abusos sexuales por parte de presencias que identificaba como demoníacas. La pareja vincula su situación con la búsqueda de consuelo espiritual y con símbolos que el hombre llevaba tatuados, relacionados, según su interpretación, con esas entidades.
Isabel recuerda el episodio como una experiencia especialmente dolorosa por el sufrimiento que percibía en el hombre. “A mí me rompió el alma”, expresa al evocar el caso. Según su relato, el trabajo fue complejo y estuvo marcado por una fuerte carga emocional.
La investigadora también describe otra intervención en la que utilizaron agua bendita durante el procedimiento. De acuerdo con su testimonio, el hombre vomitó una sustancia verdosa. La pareja interpretó lo ocurrido como parte del proceso de liberación espiritual que intentaban realizar.
Walter e Isabel sostienen que cada situación requiere herramientas diferentes, desde oraciones y letanías hasta conversaciones con la persona y prácticas de limpieza. Para ellos, el exorcismo no se limita a una supuesta posesión demoníaca, sino que también puede referirse a la limpieza de una vivienda o de un lugar donde consideran que hay una presencia que debe retirarse.
Una habitación, un golpe y una voz que repetía “todo mal”
Otro de los casos que recuerdan especialmente ocurrió en un inmueble vacío donde se proyectaba instalar un emprendimiento comercial.
La pareja cuenta que acudió a realizar una limpieza espiritual del lugar. Durante el recorrido, Isabel percibió que algo no estaba bien y ambos señalaron especialmente una habitación en la que sintieron una atmósfera opresiva. En ese sector, recuerdan, también se escuchó un golpe en un ropero.
Mientras Isabel realizaba el procedimiento que utiliza para armonizar los espacios, Walter dejó funcionando un dispositivo de registro de audio.
Según su relato, cuando expresaron que el trabajo parecía avanzar favorablemente, el aparato captó una voz que repetía: “Todo mal, mal, todo mal”.
Isabel interpretó el mensaje como una reacción negativa a la limpieza que estaban realizando. La experiencia, explican, fue una de las ocasiones en las que sintieron que podían interactuar con aquello que consideraban una presencia en el lugar.
En su trabajo de armonización, Isabel utiliza elementos como agua bendita, sal y aceite, además de oraciones y salmos. Walter, por su parte, incorpora dispositivos electrónicos que buscan complementar esas prácticas.
Ambos aseguran que han experimentado con distintas herramientas para intervenir en lugares que consideran cargados de energía negativa.
Investigar también implica cuidar a quienes piden ayuda
En la actividad de Walter e Isabel reciben consultas de personas que aseguran experimentar situaciones extrañas en sus viviendas.
El procedimiento adecuado depende de cada caso. En algunas ocasiones, comienzan con una conversación o una videollamada. En otras, visitan directamente el lugar para observar las condiciones y decidir qué tipo de trabajo realizar.
Cuentan que, cuando consideran necesario investigar, intentan combinar las observaciones personales con los registros de los dispositivos. En otros casos, priorizan las prácticas de armonización que utilizan en su trabajo espiritual.
Pero hay algo que consideran fundamental: no aumentar innecesariamente el miedo de quienes los reciben. Walter recuerda una ocasión en la que, durante una investigación en una casa, un dispositivo registró una voz que identificaron con el nombre de una persona vinculada al lugar. El episodio asustó al hombre que había solicitado ayuda y el grupo tuvo que acompañarlo para tranquilizarlo.
Desde entonces, explica, tienen especial cuidado con el uso de los aparatos cuando hay personas presentes. No consideran apropiado encender una spirit box simplemente para ver qué voz aparece si eso puede provocar temor o angustia.
La intención, sostienen, es ayudar a quienes los contactan, no convertir sus experiencias en un espectáculo.
También reconocen que no todos los casos tienen necesariamente una explicación paranormal. Isabel cuenta que, cuando consideran que una situación puede tener un origen psicológico o que excede sus conocimientos, entienden que deben dejar lugar a la intervención de profesionales de la salud.
Foto: captura del momento
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