Seré curioso

Seré Curioso

Da Silveira: “Por años el Plan Ceibal fue atacado desde la izquierda; yo lo defendía”

Dice que el cambio en la gobernanza es el comienzo de un cambio gradual. Una buena ley de educación deberá esperar y los sindicatos intransigentes van a perder.

14.05.2020 10:50

Lectura: 25'

2020-05-14T10:50:00
Compartir en

Por César Bianchi
@Chechobianchi

Fotos: Juan Manuel López


El ministro de Educación y Cultura, Pablo Da Silveira, extraña la docencia. Dice que cuando en marzo se aprestaba a asumir el gobierno cayó en la cuenta de que por primera vez en 25 años no comenzaría las clases en la Universidad Católica y se apenó. Y como le da "cosita" sentirse colega de grandes filósofos que trascendieron eras, prefiere definirse como "profesional de la Filosofía".

Da Silveira (57) defiende la Ley de Urgente Consideración (LUC) y los capítulos referidos a la educación. También la idea de no derribar la ley de educación vigente -mala, a su entender-, porque ahora hay otras urgencias que atender: el cambio en la gobernanza y el ir hacia una capacitación universitaria en formación en educación. Ya habrá tiempo, espera, para hincarle el diente a una ley de educación que mejore ampliamente la actual, votada en 2008.

El ministro, consultado el lunes 11 por la situación de su pareja, Maya Cikurel, detenida en febrero acusada de un supuesto delito de lavado de activos vinculados al caso Odebrecht, se limitó a decir: "No voy a hablar de eso. Creo que es el mejor aporte que puedo hacerle a la situación: respetar el camino de la Justicia". Y dos días después de la entrevista, ayer miércoles 13, el fiscal Luis Pacheco archivó la causa al no encontrar elementos que indicaran responsabilidad penal de Cikurel.

El secretario de Estado, hombre de confianza del presidente también se refirió al Plan Ceibal, una herramienta que entiende no estaba del todo aprovechada antes de la pandemia. Dijo que mientras durante años fue "criticada duramente desde la izquierda y estaba bajo fuego amigo", él la defendía.

Y se refirió a la relación que deberá enfrentar con los sindicatos de la educación. "Si uno mira los niveles de adhesión a los paros uno encuentra muchos casos en los que los niveles de adhesión fueron bajísimos. Yo creo que hay dirigencias sindicales de cabeza abierta, dispuestas al diálogo, que entienden que es necesario recorrer caminos nuevos, y hay otras que no tienen esas características. Las dirigencias sindicales que no hagan más que decir ‘no', van a perder. Y las dirigencias sindicales con capacidad de diálogo, de aporte, y capacidad de innovación, tienen todo para ganar", agregó el ministro en su despacho.

-¿Cuál era su vocación de niño? ¿Qué quería ser cuando fuera grande?

-Bombero y arqueólogo. Bombero porque de niño vi un incendio y quedé muy impresionado. Me parecía un gesto de valentía y generosidad suprema meterse en una casa en llamas. Y arqueólogo porque ya estaba fascinado con los incas, los aztecas, y los egipcios, y me imaginaba en el medio de una selva desenterrando pirámides ocultas, y cosas por el estilo. Pero ya de adolescente, tipo 17 años, supe que quería hacer filosofía. Pero yo tenía la imagen de la filosofía como una cosa solitaria, aislada, como se hacía hasta principios del siglo XX. Hoy la filosofía no se hace así.

-"Autor, docente y filósofo uruguayo" lo define Wikipedia. ¿Con qué se siente más identificado?

-Me siento como un profesional de la filosofía, y como un docente. De las cosas que más extraño es la docencia. Acabo de cerrar un período de 25 años en los que ininterrumpidamente hice docencia. Y lo que más extraño del cambio de vida que supone estar donde estoy es haber perdido contacto con los estudiantes.

-He hablado con Facundo Ponce de León y Miguel Pastorino, ambos docentes de Filosofía de la Universidad Católica, y ambos me reconocían que les cuesta reconocerse filósofos. ¿También le pasa esto?

-Sí, sí... En el último libro que publiqué, que se llama Escrito en la arena (Planeta, 2019) tengo un artículo sobre "a qué se dedica tu papá", y hablo de eso. Con la palabra filósofo pasa algo raro. En inglés, en francés, en alemán, un filósofo es alguien que estudió filosofía. Estudiaste economía, sos economista, estudiaste periodismo, sos periodista, estudiaste sociología, sos sociólogo y estudiaste filosofía y sos filósofo. Pero en español no: en español filósofo es sinónimo de "gran filósofo". Acá estudiaste filosofía y te cuesta decir "soy filósofo" porque parece que te estás comparando con Kant o con Platón.

Y tiene otra punta el tema: si ser filósofo es ser un gran filósofo, entonces tiene que haber pocos. Y entonces si tú y yo somos aspirantes a ser filósofos, automáticamente nos convertimos en enemigos, porque hay pocos lugares para grandes filósofos, y eso genera vicios, esconderse la leche, ser incapaces de elogiar trabajos del otro, genera vicios que atentan contra la comunidad de investigación, y atentan contra la calidad del resultado. Por eso a mí me gusta decir que soy profesional de la filosofía. Para ser profesional, no hace falta que bajes a otros.

-Es autor de La segunda reforma, una publicación crítica con la reforma educativa que impulsó Germán Rama en el segundo gobierno de Sanguinetti. ¿Por qué? ¿Cómo evalúa con el tiempo aquella reforma?

-Desde el punto de vista del contenido y sus propuestas creo que la reforma de Rama, como cualquier reforma, tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas. Creo que los CERP fueron una cosa buena. (Piensa). Pero creo que el modo en que se organizó la educación inicial no fue el adecuado. A la distancia, creo que fue una inmensa oportunidad perdida, porque fue un momento en el que había mucho apoyo político, había plata, había ideas, y creo que por un estilo de conducción un poco prepotente, fue una reforma que se ganó mucho más enemigos que amigos durante su curso. Algunas cosas igual quedaron, otras no, y otras se revirtieron. Por supuesto que quienes se opusieron salvajemente a esa reforma tienen responsabilidad en los asuntos, pero hubo un déficit muy grande en el esfuerzo por construir puentes y hacerse entender. Y eso fue una cosa que se terminó pagando caro, y terminó pagando caro el país.

-En la ley de urgente consideración (LUC) se consolida algo de lo que se habló mucho en campaña. el cambio de gobernanza en la educación. ¿En qué consiste ese cambio de gobernanza?

-Para empezar a entender el cambio de gobernanza hay que entender el problema. El problema es que tenemos un gobierno de la enseñanza totalmente bloqueado. Durante 15 años hablamos del sistema de elección de horas en la educación media, que es muy malo, y seguimos en el mismo lugar que hace 15 años. Segundo, nadie sabe quién se hace responsable. ¿Quién es el responsable de que no se hayan tomado las medidas que hay que tomar para cambiar el sistema de elección de horas? El Codicen acusaba a la directora de Secundaria, la directora de Secundaria decía que su consejo no la apoyaba, el consejo de Secundaria acusaba a no sé quién... ¿Por qué? Porque tenemos un sistema de gobernanza terriblemente complicado donde vos tenés 19 personas: cinco miembros del Codicen, tres del Consejo de Primaria, tres del Consejo de Secundaria, tres del Consejo de UTU y cinco de Formación en Educación tomando decisiones todos los días, y además, en dos niveles diferentes. Demasiada gente tomando decisiones, mala articulación entre esos dos niveles. Por lo tanto, bloqueos, ineficiencia, lentitud, disolución de responsabilidades.



"Para empezar a entender el cambio de gobernanza hay que entender el problema. El problema es que tenemos un gobierno de la enseñanza totalmente bloqueado. Había demasiada gente tomando decisiones, ineficiencia, lentitud"

En educación con pocos terrenos de juego, el tiempo te juega en contra. Si vos querés ser bilingüe, tenés que crecer hablando dos lenguas casi desde que naciste. Si vos incorporás una lengua a los 5 años podés llegar a hablarla casi como un nativo. Si vos empezás a estudiar un idioma a los 40 años, después de mucho trabajo y con suerte vas a hablarlo pero vas a estar lejos de un hablante nativo. No aprendemos igual a los 3 años, a los 5, o a los 40. Entonces, el tiempo nos juega en contra, por eso es importante ir rápido.

-El proyecto de la LUC en educación deroga 12 artículos de la ley de educación vigente y modifica 56 de los 116 vigentes, con lo cual altera el 50% del articulado de la ley actual...

-Si sacás los que son puramente de armonización, caés a la tercera parte.

-¿Por dónde pasan los grandes cambios? ¿Qué eliminan y qué crea la LUC?

-Hay cambios en la gobernanza, mantenemos el Codicen tal cual es, pero a tres de los cuatro consejos los convertimos en direcciones unipersonales (el único que sigue colectivo es el de Formación en Educación), hay todo un conjunto de cambios que tiene que ver con el funcionamiento de los centros... Precisamos centros de enseñanza más autónomos, con más capacidad de tomar decisiones, con más identidad propia, con más compromiso con un proyecto, con una manera de hacer las cosas. Esos son dos cambios muy esenciales.

Hay cambios que tienen que ver con modernización de la legislación: el típico caso de las reválidas de títulos. Hoy tenemos un sistema muy antiguo que no se ajusta al funcionamiento del mundo.

-¿Habrá cambios en el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed)? ¿De qué se tratan?

-Ahí también hay un cambio en la gobernanza. La creación del Ineed fue una buena cosa, pero el modo en que se organizó su gobernanza tuvo muchos problemas. El Ineed tiene hoy un consejo directivo grande, pero solo una persona, el presidente, cobra, es rentado. Los demás cobran un viático insignificante con lo cual es falsamente colegiado, porque solo uno puede dedicarle tiempo y estudiar los temas. Pero además tenés un responsable técnico, una especie de gerente técnico del Ineed y entonces lo que se genera es una superposición de roles entre el presidente y este responsable técnico. Eso ha generado mucha inestabilidad. Fijate que en sus pocos años, el Ineed ya tuvo dos crisis que terminaron en la salida de su responsable técnico.

Y además tiene otro problema: en ese consejo directivo, los evaluados -Anep y la educación privada- tienen mucho peso, y eso viola un axioma del diseño moderno de la evaluación, que dice que el evaluado y el evaluador tienen que estar bien separados. Nosotros armamos un esquema con una dirección más chica, de solo tres miembros, pero los tres rentados en pie de igualdad. Entonces vamos hacia una verdadera colegiación del Ineed. Y una gran comisión asesora donde están todos los que de algún modo pueden verse involucrados en la temática, que no deciden; es un órgano consultivo.

-La LUC propone que los consejos desconcentrados pasan a funcionar como direcciones generales y unipersonales. ¿Qué implica este cambio? ¿Una sola persona tomando decisiones?

-A ver: hay una figura, que es el responsable político de las decisiones que se toman en ese subsistema, con lo cual hay un responsable claramente identificado. Por supuesto, él no va a tomar todas las decisiones. Algunas críticas del ambiente sindical decían: "¿Cómo van a pensar que una sola persona fuera a tomar todas las decisiones a nivel de Primaria?". Si ese argumento fuera válido, no podría existir el cargo de ministro o presidente de la República. Es el responsable político, pero tiene su equipo de gestión.



"Nosotros vamos a un esquema donde los directores generales están todo el tiempo participando de las sesiones del Codicen, con voz pero sin voto. Entonces, no pueden decir que no sabían las decisiones que se tomaron"

Segunda cosa: hoy entre el Codicen y los consejos hay relaciones complejas, los consejeros solo asisten a las reuniones del Codicen cuando los miembros del Codicen lo quieren. Nosotros vamos a un esquema donde los directores generales están todo el tiempo participando de las sesiones del Codicen, con voz pero sin voto. Entonces, no pueden decir que no sabían las decisiones que se tomaron, no pueden decir que no sabían por qué se tomaron las decisiones porque todo se discute ahí, y además tienen que rendir cuentas cara a cara con sus superiores.

-¿Se retoma la idea que propuso el colectivo EdUy21 de un marco curricular común de 3 a 18 años y cambios en las asignaturas, en el plan curricular?

-Eso no aparece con demasiada precisión en la ley, porque no tiene que ser materia de ley. Eso tiene que ser materia de decisión de las autoridades autónoma de la enseñanza.

-¿Pero el MEC lo va a sugerir o recomendar? Usted es hombre de EdUy21.

-Yo soy hombre de EdUy21, pero hay mucha gente de EdUy21 en el gobierno de la educación hoy. Hay que tener presente la división de tareas. Esa es tarea de Anep, de las autoridades autónomas de la enseñanza, que son las responsables de la gestión cotidiana del sistema.

Yo soy partidario (de un plan curricular común de 3 a 18 años), y en la medida que pueda participar en las discusiones donde se procese esa discusión voy a defender esa idea, porque es la única forma de tener un diseño curricular razonable. Tenés que mirar el todo para después ordenar las partes debidamente.

-¿Qué propuestas académicas y de sindicatos se incorporaron al anteproyecto de enero para mejorarlo?

-Muchas. Nosotros creíamos que habíamos dicho con suficiente claridad que íbamos hacia una formación en educación de nivel universitario. Nos hicieron saber que no, que ellos no leían con claridad el compromiso, entonces cambiamos el artículo y pusimos uno que es mucho más explícito al respecto.

-Entonces hay un compromiso del Estado en avanzar hacia una formación universitaria en materia de educación.

-Sí, sí. Otras observaciones que nos hicieron, vinieron de otros orígenes: por ejemplo, el artículo que se refería al reconocimiento y reválida de títulos generó críticas de parte de la Universidad de la República (Udelar). Lo discutimos con la Udelar, modificamos ese artículo, agregamos un artículo transitorio. Hay muchas cosas de ese tipo que se fueron introduciendo sin dificultad y sin lamento de nuestro lado.

-¿Qué rol jugará el MEC en los lineamientos de la política educativa?

-El rol que siempre tuvo. El Ministerio de Educación y Cultura es el espacio donde se representa la voluntad de los ciudadanos en relación a la educación. Por lo tanto tiene un rol rector de los grandes objetivos que la sociedad se plantea en materia educativa. No es un ejecutor. Entonces el ejecutor de políticas, el que diseña las estrategias para alcanzar objetivos, el que administra los recursos que la sociedad vuelca a la educación, el que selecciona docentes y funcionarios, todo eso es Anep. Y está bien que sea así. Vamos a mantener esa separación.

-¿En qué quedó la propuesta de Ernesto Talvi en campaña de los 136 liceos modelo?

-Está en carpeta. En este momento el problema es cómo conseguir financiar una propuesta de ese tipo en las condiciones en que está el país hoy. No está en la LUC; lo que sí está en la LUC es un conjunto de modificaciones que tienen que ver con el funcionamiento de los establecimientos educativos y con los estatutos docentes que son necesarias para que esos centros puedan funcionar de otra manera. Ahora, cuántos se van a hacer en este quinquenio, cómo se van a construir y dónde, bueno... los papeles están un poco revueltos, pero no está para nada dejada de lado la idea.

-Luego de Guatemala, Honduras y Nicaragua, Uruguay es el país con menos tasa de egreso de secundaria en toda América Latina y el Caribe. El mismo presidente del Codicen reconoció esta realidad el año pasado: solo el 43% de los liceales termina el bachillerato. ¿Cuál es la clave para combatir el problema de la deserción del sistema educativo formal?

-Eso que decís es un problema grave y complejo. La tasa de egreso de la educación media es uno de los indicadores fundamentales para saber cómo marcha el sistema educativo de un país. Y efectivamente, estamos mal. Es un problema a combatir desde varios frentes. Hay un problema curricular y un problema de pertinencia curricular. Una parte muy grande de nuestros estudiantes no entiende por qué están recibiendo la formación que reciben. Hay una especie de pérdida de sentido por parte de los estudiantes, y no se puede responsabilizar enteramente a los estudiantes.



"La tasa de egreso de la educación media es uno de los indicadores fundamentales para saber cómo marcha el sistema educativo de un país. Y efectivamente, estamos mal. Es un problema a combatir desde varios frentes"

Después hay otra parte que es, justamente, el funcionamiento de los centros. Hoy en día, muchos institutos de enseñanza, sobre todo de enseñanza media, y sobre todo en Montevideo y grandes ciudades, son como tierra de nadie. Son lugares muy anónimos, el director no sabe quiénes son los estudiantes que van todos los días, los docentes rotan con demasiada frecuencia, hay un clima institucional deteriorada. No es un lugar donde den ganas de estar. Y una escuela o un liceo que funcionen bien son lugares donde den ganas de estar, donde generen sentido de pertenencia.

Hay un problema de calidad docente. Tenemos puntos débiles, sobre todo en algunas materias que tenemos que fortalecer. Este mal resultado global es multicausal, y por lo tanto, tendremos que abordarlo de esa manera.

-El senador nacionalista Gustavo Penadés ha dicho que en la LUC no fueron tan a fondo en educación, que si hubiera sido por él, habría eliminado la Ley de Educación del gobierno del FA. Da la impresión que la ley busca cambios graduales, no radicales. ¿Por qué? ¿Y qué rescata usted de la ley de educación vigente, de diciembre de 2008?

-Yo pienso lo mismo que el senador Penadés: creo que es una muy mala ley. Es la peor ley de educación que el país ha tenido en su historia, es mala por sus contenidos, es mala por su redacción (de una pésima calidad en técnica legislativa), es una ley apalabrada, llena de artículos aspiracionales y que en definitiva no tienen ningún efecto jurídico. Sin embargo, ahora no estamos intentando cambiarla. ¿Por qué? Porque cambiar una ley de educación no hay que hacerlo en el marco de la una ley de urgencia. No es el camino.

Nosotros estamos aprobando -con la LUC- lo mínimo que hay que aprobar para poner en marcha una dinámica de cambios en la educación. No estamos tratando de meter de contrabando una nueva ley de educación, ni tenemos previsto hacerlo en breve. Ojalá nos dé estos cinco años para hacerlo, pero no es una prioridad ahora. Y eso tiene que ver con la segunda razón: habría una cantidad de tiempos y energías que se irían en un gigantesco debate, en la construcción de acuerdos, cuando en este momento hay que hacer cosas prácticas porque rápido hay que conseguir mejoras en la educación. Esto es: lo necesario para poder iniciar una dinámica de cambios que genere mejoras rápidas.

El país se debe el diseño de una nueva ley de educación, que sea mucho mejor que ésta y el país se debe un día una reestructura general del sistema educativo, que no es lo que estamos haciendo ahora.

-En términos de aprendizaje, ¿el año lectivo 2020 está perdido?

-No, para nada. Sería horrible tener que llegar a esa decisión, y el gobierno y las autoridades de la educación autónoma vamos a hacer todo lo posible para que no sea un año perdido.

-¿Qué se puede decir sobre la vuelta a clases en zonas urbanas, después de las dos instancias de apertura de las escuelas rurales?

-No se puede poner fechas. Es la pregunta que todo el mundo nos hace. El gobierno identificó una estrategia que es: paso corto, evaluación, paso corto. Esa es la manera de poder ir avanzando sin poner en peligro la seguridad sanitaria de la población. Todavía estamos terminando la fase de la vuelta a clases de las escuelas rurales, al mismo tiempo estamos evaluando cómo funcionó, estamos evaluando los protocolos de seguridad que se utilizaron para ver si se pueden utilizar en otros ámbitos, y si quedamos conformes, daremos otro paso. Cuáles son esos pasos es muy difícil de anticipar porque depende de cómo evaluamos lo que hicimos, y segundo, de cómo evoluciona el contexto.



"El año lectivo 2020 no está perdido. Sería horrible tener que llegar a esa decisión, y el gobierno y las autoridades de la educación autónoma vamos a hacer todo lo posible para que no sea un año perdido"

Ahora estamos en un momento muy bueno, en un entorno de 170 casos activos (con Covid-19), pensá que hace un mes estábamos en 300. Si esto sigue así -estamos en un muy buen escenario- en breve podremos ir más rápido, pero ¿qué pasa si mañana estamos de nuevo en 300, que es algo que pasar? Es muy difícil hacer pronósticos, porque todos estamos jugando sin manual. Tenemos un montón de escenarios posibles y vamos pensando medidas respecto a cada escenario que se concreta.

-Las universidades privadas pretendían volver a las clases presenciales en mayo. ¿Se está considerando?

-Se está considerando, está en agenda, hicimos consultas dentro del ministerio, trasladamos los resultados a Presidencia de la República y es uno de los posibles pasos que están sobre la mesa.

-Usted dijo que "hubo una explosión realmente asombrosa" del Plan Ceibal en esta coyuntura. "Esos recursos habían sido diseñados, estaban disponibles, pero durante años las tasas de utilización habían sido muy bajas", agregó usted. ¿Estaba subutilizado o desaprovechado el Plan Ceibal?

-Es una consecuencia de cómo nació. Hay que acordarse de que el Plan Ceibal no nació dentro del sistema educativo, sino que nació en Presidencia y de hecho hasta hoy se mantiene ahí. Y así como el Plan Ceibal ha tenido puntos fuertes, ha tenido puntos débiles, y uno de ellos fue la construcción de ese puente con la actividad educativa cotidiana. Hablo de la construcción del puente pedagógico que debía empezar por incluir el compromiso de los docentes con la utilización de las herramientas del Plan Ceibal.

Ese es un rubro muy deficitario en todos estos años desde su creación hasta hoy, y curiosamente una de las pocas cosas buenas que trajo la pandemia, es que miles de docentes y miles de alumnos entendieron que ese instrumental que estaba ahí, escasamente usado, se tornaba pertinente en este contexto y empezaron a usarlo. Hay un grado de compromiso emocionante de miles de docentes que hicieron un esfuerzo por familiarizarse por esas herramientas, por utilizarlas y responder a un ritmo de trabajo exigente porque exige mucho la educación a distancia. Y hay, del otro lado, una responsabilidad de miles de alumnos que se dieron cuenta que no tenían que bajar los brazos y están utilizando esos elementos.

-La senadora y candidata a la IM, Carolina Cosse, escribió en Twitter: "Qué buena noticia! El Frente Amplio no inventó internet pero tuvo mucho que ver con que miles de niños, niñas y familias tengan acceso. El gran artífice es el pueblo uruguayo cuando defendió Antel en los 90. Habrá que volver a defenderla". ¿Es así? ¿Qué cambios tiene previstos el gobierno respecto a Antel, que el FA entiende que tendrá que salir a "defenderlo"?

-De Antel prefiero no hablar porque cae fuera de mi órbita de acción. Lo que sí me parece curioso es esto: durante muchos años el Plan Ceibal fue duramente atacado desde la izquierda, y duramente atacado por los sindicatos de la enseñanza. Y en todos estos años yo lo defendía. En un momento en que el Plan Ceibal avanzaba bajo fuego amigo, éramos pocos los que lo defendíamos, y yo siempre lo defendí. Y mucha gente que durante esos años atacaba el Plan Ceibal, ahora lo reivindica y te dice: "¡Al fin reconociste que es bueno!". Yo siempre dije que era bueno, desde el primer día.

-Me decía más temprano que se tenderá hacia una formación universitaria de la formación en educación. ¿Es prioridad para este gobierno?

-Es una prioridad y estamos proponiendo un camino totalmente nuevo. Todos queremos una formación en educación de nivel universitario. Y sin embargo no hemos podido avanzar. La ley del 2008 propuso un camino, y es que se creara en el ámbito de Anep una institución universitaria de formación en educación. Pero eso era inconstitucional porque Anep no puede crear instituciones universitarias, porque no está entre sus cometidos. Por eso el propio FA no aplicó el artículo de la ley que creaba un instituto universitario desde la Anep; fue por otro camino: crear por ley una universidad de la educación. Y fracasó dos veces. ¿Por qué? Porque crear una universidad es crear un ente autónomo. Crear un ente autónomo exige una mayoría especial en las dos cámaras. Y los uruguayos no estamos de acuerdo acerca del sistema de gobierno que tienen que tener las universidades públicas. Entonces, el FA no consiguió las mayorías que necesitaba. Creo que si el gobierno actual presentara un proyecto de universidad de la educación con un sistema de gobierno muy diferente tampoco alcanzaríamos la mayoría especial, y podríamos seguir bloqueados.

Lo que estamos proponiendo en la LUC es un camino totalmente diferente, novedoso, innovador y eficaz, para poder llegar a tener una formación docente de nivel universitario en un plazo razonable.

-¿Cuál es ese camino?

-Es un camino de doble titulación por el cual Anep, como manda la Constitución, otorga los títulos que habilitan para el ejercicio profesional de la docencia y el MEC reconoce el carácter universitario de esos títulos emitidos por Anep, sirviéndose de mecanismos que ya existen. Por poner un ejemplo, desde hace años el MEC reconoce el carácter universitario de programas de grado y posgrado realizados en el ámbito de la educación policial y militar. Tenemos precedentes fuertes y respaldados por ley de instituciones públicas no universitarias que están emitiendo títulos a los que el propio Estado les reconoce el carácter universitario. La idea es servirnos de un procedimiento similar a ese sobre el que ya existe legislación y precedentes para salir del bloqueo en el que estamos.

-¿Cómo se imagina el vínculo con los sindicatos de la educación durante este gobierno? ¿Está preparado para lidiar con ellos?

-Creo que hay que distinguir los docentes, los sindicatos y algunas dirigencias sindicales. Con los docentes están dadas todas las condiciones para que tengamos un intercambio muy fructífero. Hay una conciencia general de que hay que hacer cambios en la educación. Hay fenómenos como el de EdUy21 que muestran que hay una corriente de opinión muy favorable a cambios aún dentro de los ámbitos docentes.



"Durante muchos años el Plan Ceibal fue duramente atacado desde la izquierda, y por los sindicatos de la enseñanza. Y en todos estos años yo lo defendía. Avanzaba bajo fuego amigo, pero yo siempre lo defendí"

Los sindicatos son un componente esencial de toda sociedad democrática, está perfecto que existan y tienen una función muy importante para cumplir. En Uruguay, los sindicatos de la enseñanza, según las ramas, son más o menos representativos. Son representativos en Primaria, son muy poco representativos en la educación media. Y tienen una capacidad de convocatoria muy oscilante. Si uno mira los niveles de adhesión a los paros de los sindicatos uno encuentra muchos casos en los que los niveles de adhesión fueron bajísimos. Y en tercer lugar están las dirigencias sindicales, y yo creo que hay dirigencias sindicales de cabeza abierta, dispuestas al diálogo, que entienden que es necesario recorrer caminos nuevos, y hay otras que no tienen esas características. Y yo creo que si el país recorrer un camino lento, paulatino, gradual, de cambios en la educación, las dirigencias sindicales que no entiendan que llegó ese tiempo, y que no hagan más que decir "no", van a perder. Y las dirigencias sindicales con capacidad de diálogo y de aporte, y capacidad de innovación, tienen todo para ganar.

-¿La educación uruguaya hoy es feliz?

-La educación no. Una característica de la vida educativa en este país es que todos están disconformes: hay un malestar docente muy grande, las autoridades de la educación tienen mucho malestar porque sienten que están en un lugar enormemente desgastante y frustrante, porque les cuesta mucho hacer lo que pueden. Los políticos están disgustados porque entienden que la educación es una especie de territorio enemigo con el que es imposible manejarse. Muchos padres están disconformes porque sus hijos no aprenden lo suficiente o dejan de estudiar. Los alumnos están disconformes porque no saben por qué van a estudiar y qué hacen adentro de un liceo. Hemos logrado armar la tormenta perfecta. Pero creo que esa disconformidad general hay que convertirla en un motor de cambio. Hay que convertirla en el impulso que nos lleve a hacer las cosas de otra manera.

-¿Y la cultura, ese bastión siempre identificado con la izquierda?

-Creo que el universo cultural es muy variado, es muy vasto, y por suerte en Uruguay es enormemente vivo y dinámico. Por supuesto que hay injusticias, por supuesto que hay postergaciones que nos implican, por supuesto que ha habido políticas equivocadas. Pero creo que los actores de la cultura uruguaya tienen un nivel de resiliencia imponente y una capacidad de levantarse y seguir creando impresionante. Es un terreno en el que soy muy optimista. Tenemos una gran directora de Cultura que es Mariana Wainstein, y con ella tenemos muchos proyectos, estamos encontrando en todos los terrenos interlocutores abiertos, interesados con nuestras propuestas y con ganas de hacer cosas.