Hay que ser claros: ni el Chino Recoba, ni el Chengue Morales, ni nadie. Éste fue el hombre que clasificó a Uruguay para el Mundial Corea Japón 2002. La celeste no habría estado en el campeonato si él no hubiera actuado a tiempo, interpretando el clamor de la tribuna y como obedeciendo a un mandato divino.

En aquel partido contra Argentina, último de la Eliminatoria, dependíamos no sólo de nuestra labor, sino de lo que ocurriera entre Paraguay y Colombia, que jugaban a la misma hora en Asunción. ¿Se acuerda? Entonces toda la viveza criolla -la que hizo creer a los yugoslavos en Amsterdam que los uruguayos eran indios, la de Venancio arrojando el limón justo cuando el temible Aravena nos iba a empatar de tiro libre- se condensó en su disfraz de Pato y lo mandó a la cancha. Correteó saludando a la tribuna, esquivando los rezongos del juez hasta que los minutos fueron suficientes como para asegurarnos que el partido terminaría después que el de Asunción y estaríamos a cubierto de cualquier sorpresa. Según dicen los mal pensados, en la cancha los jugadores celestes conversaron a los argentinos, que se apiadaron. Pero los colombianos fueron más lejos y de las palabras pasaron a los hechos con los paraguayos, lo que les permitió hacerles cuatro goles y quedar a uno de la clasificación. Uno que tal vez habría llegado si su partido hubiera terminado después del nuestro y no a la inversa como fue. Pero ahí estaba el Pato Celeste, ese personaje surrealista, esa especie de mascota extraoficial. Y Uruguay al repechaje con Australia, y de ahí al Mundial.

Gustavo Torena 40 años, soltero, un hijo- es el ser humano que vive adentro del Pato. Tiene un programa radial, escribe en Ultimas Noticias y vive en el noveno piso de un apartamento en el Cordón. En la placa del portero eléctrico no dice su nombre, dice Pato Celeste . Aunque usted no lo crea.

1) El Pato Celeste apareció en el programa De igual a igual , de Canal 4. ¿Cómo se vinculó a la selección uruguaya?

En el año 99 Uruguay estaba jugando la Copa América en Paraguay, y yo dije: mirá, Omar (Gutiérrez), capaz que si consigo un pasaje me voy para allá y entro al estadio con los jugadores . Yo pensando que entrar era una papa. Y resulta que llego a Paraguay y me encuentro con (el técnico) Víctor Púa a quien conocía porque mi padre dirigió a Bella Vista hace muchos años, y me trató muy bien. Me colé en la cancha con los jugadores y me sacaron, porque no está permitido entrar con mascotas a los eventos oficiales. Pero logré el efecto de que los fotógrafos y los camarógrafos captaran cuando yo entraba y me sacaba la policía. Al otro día salí en todos los diarios de Paraguay y también acá. Ahí empezaron Marito Bardanca, Carlitos Muñoz, a hablar del Pato Celeste, que era el pato de la suerte .

2) ¿Así que usted fue a ese campeonato por su cuenta y la selección y la AUF no tuvieron nada que ver?

No, nada. Conseguí entrar a la cancha por mis propios medios y ahí fue que me empecé a vincular con los jugadores y con la gente de la selección.

3) ¿Y con Tenfield?

Montevideo es muy chiquito, y yo conozco mucha gente por salir en Carnaval. Paco (Casal) es muy amigo de Humberto Schiavone, que es como un hermano de él y con quien yo tengo buena relación. Hablando con él, me dijo: bueno, vinculate, metete en algunas canchas . Nadie me hacía mucho problema, hasta que un día me llamaron de Tenfield y me dijeron: mirá, no podés ingresar más a la cancha porque nosotros ahora compramos los derechos . Pero por intermedio de este muchacho Humberto se habló con Paco y Paco dio la orden de que me dejaran.

4) ¿Quién le había dicho que no podía entrar más a las canchas?

El Tano Gutiérrez. Pero entonces el Tano aflojó y me dejaron entrar.

5) ¿La AUF no le hacía problema?

No. Los derechos de la imagen de la selección de Uruguay los compró Tenfield por diez años. Todo, eh. Vos mañana querés hacer algo con el logo de la AUF, tenés que hablar con Tenfield. Yo me fui metiendo hasta que me gané el derecho de ser la mascota. Y un día se habló de hacer un lanzamiento, de hacer un álbum del Pato Celeste, pero viste cómo es todo, con la vorágine de la clasificación para el Mundial, a lo que menos bola le daban era a eso.

6) ¿Le pagaban?

No. Yo quiero aclarar bien eso, porque acá se piensa que al Pato, la AUF o Tenfield le pagaban los pasajes, hoteles, no. No es así.

7) ¿Todo salía de su bolsillo?

Sí, mirá. Te puedo decir que de veinte viajes que hice con la selección al exterior, me dieron un solo pasaje. Los demás los pagué siempre yo.

8) ¿A qué lugares fue con la selección?

Fui a todos los partidos de la Eliminatoria anterior, a México, a Italia, a Estados Unidos, a Australia...

9) ¿A Paco Casal lo conoce personalmente?

Lo conozco sí. No tengo una amistad pero lo conozco. Lo conocía de antes, porque él era muy amigo del Tito Pastrana, incluso lo ayudó alguna vez a sacar la murga, y por eso lo conozco. No soy amigo de él, porque ahora son todos amigos del Paco. Acá el único amigo que él tiene es Humberto Schiavone, un muchacho que era boxeador. Ni el Tano Gutiérrez, ni Francéscoli, ni nadie. Paco siempre dice que Humberto es el hermano que nunca tuvo.

10) ¿Quién lo echó ahora?

Bueno, yo me encuentro con esta resolución de Tenfield hace diez, quince días. Me entero y llamo al Vela Yern, que me dice que hay una propuesta de una empresa, la que saca la revista Charoná, para hacer la mascota oficial de la selección. Pusieron dinero e hicieron contrato por un año. Es todo un tema económico.

11) ¿No podía disfrazarse usted y personificar al indio Charoná?

No, ni siquiera esa chance me dieron. Pero igual no la hubiese aceptado. Porque la gente piensa que el Pato es un pelotudo que se mete en un traje, saluda y chau. Y no es así. El Pato, más allá de lo que pudo haber colaborado con la selección, tiene sus valores, tiene su programita de radio, viaja, se banca él solo.

12) ¿Por qué hace todo eso?

Mirá, yo viajo cada quince días a Nueva York, donde hay una colonia muy grande, y llevo artículos de Uruguay, camisetas, gorros, bombillas, mates, de todo. Y allá los vendo. Todo por encargue.

13) ¿Eso lo hacía desde antes?

No, no. Lo hago desde hace un año y medio, cuando Uruguay fue a jugar a Washington con Estados Unidos. Ahí me vinculé con unos uruguayos, y voy cada quince o veinte días. No gano mucho pero la voy peleando.

14) ¿A algún estadio no pudo entrar?

No, por suerte pude ingresar a todos. Aunque en todos me echaron, eh.

15) ¿Cómo hacía para entrar?

Y... tengo un método (se ríe). ¿Sabés cuál es el tema? Ahora va a haber problemas con todo esto. La mascota actual, al exterior no va a viajar, porque no interesa. Entonces yo tengo un método para ingresar a la cancha, que es un tema muy personal, y no quiero dar la idea. Yo sé que a Tenfield mañana o pasado le van a exigir lo mismo, que viaje la mascota y que entre. Porque si en los partidos del exterior la gente ve que está el Pato y no Charoná, la gente se va a empezar a preguntar qué pasa.

16) ¿Quedó en mala relación con la gente de Tenfield?

No, mala relación no. Lo que pasa es que ellos pensaron que ponen a Charoná, y el Pato que se joda. Ellos piensan que es así, pero yo no la voy a dejar por ahí. Porque esto a mí me ha costado mucho sacrificio, y más allá que en un principio yo usé la imagen del Pato para vivir y sacar algún mango, ahora ya no preciso de él. Ahora me revuelvo con otras cosas, pero no lo voy a dejar porque a mí me cambió la vida. Yo hace cuatro o cinco años estaba muy mal, tenía muchos problemas y esto me cambió la vida. Tengo la posibilidad de viajar, de conocer el mundo, y no molesto a nadie. Yo entiendo que la figura de un pato no es representativa, pero te puedo decir que me disfrazo ahora y salgo a la esquina y los autos tocan bocina, los gurises me paran. Entonces, si gusta, ¿por qué sacarlo?

17) ¿Tiene idea de cuánta plata invirtió en esto?

Y no sé, pero calculá veinte pasajes a setecientos, ochocientos dólares... diez mil, veinte mil dólares.

18) ¿Tiene ahorros?

No, vivo con la justa. No tengo empleo fijo, mi modo de vida es éste que te conté.

19) Muchos dirán que usted está en la joda .

Sí, inclusive te digo más. Cuando cuento que voy a Nueva York, el que no te conoce se pregunta ¿cuál es la joda? ¿Llevás droga, merca? . No, nada de eso. Llevo dos o tres valijas con cosas y vendo mates a cinco dólares, llevo algunos cartones de cigarros porque el cigarro es caro. Banderines, recuerdos de Uruguay, todo ese tipo de cosas.

20) ¿Eso le da para pagarse el pasaje y tener algún retorno?

Exactamente.

21) ¿Es cierto que tiene la categoría máxima de viajero en American Airlines?

Sí. Es increíble. Me fueron subiendo de grado por la cantidad de viajes que hice. Llegué al grado máximo, soy el pasajero número cuatro de United y el cinco de American en Uruguay. A raíz de eso tengo beneficios: entro a la Sala Vip, no hago colas en los aeropuertos, yo qué sé. Lo que pasa es que yo viajo cada quince días.

22) ¿Qué pasó en el túnel del Estadio Centenario antes del partido que Uruguay le ganó cuatro a cero a Ecuador por las anteriores Eliminatorias?

Yo soy una persona tranquila, amo la paz, pero tampoco me gusta que me metan la pesada. Y bueno, estaban los dos equipos formados para salir, y yo estaba disfrazado de Pato. De repente siento: ¡Ecuador! ¡Ecuador! , y los jugadores nuestros quietitos. Entonces me saco la careta y grito: Vo, ¿qué pasa acá? ¿Qué Ecuador ni Ecuador? ¡Esto es Uruguay, vamos nosotros! y la boca mía era un pororó. Entonces arrancó el Loco Abreu: ¡Vamo Uruguay! y siguieron todos. Ahí empiezan a salir por el túnel piñazo va piñazo viene. Se armó un lío de aquellos. Tal es así que los jugadores salieron todos blancos de la cal de las paredes del túnel. Todo ese lío lo hice yo.

23) ¿Los jueces y las autoridades no dijeron nada?

No. Lo que pasa es que las autoridades venían atrás. Tampoco fue una batalla campal, fueron forcejeos. Cuando terminó el partido entrevistan a Darío Silva a la entrada del túnel y dice: el partido lo ganamos acá .

24) En la pared tiene una foto en Maracaná, antes del partido con Brasil, donde están alineados los dos capitanes con los árbitros... y el Pato Celeste. ¿Cómo hizo para colarse en esa foto?

Fue insólito. Yo estaba en el tercer anillo de la tribuna, desahuciado porque veía que no podía entrar a la cancha. Y bajé hasta el vestuario de Uruguay. No tenía ninguna acreditación, pero estaba con mi bolsito y con el equipo deportivo de la selección, y me fui metiendo, chamuyando a los brasileños que hacían la custodia de Uruguay, hasta que me dejaron llegar al costado del vestuario. Abro la puerta y estaba Passarella dando la charla... yo me quería matar. Cerré la puerta y salió el utilero. ¿Qué estás haciendo acá? , me dice. Ahí me dijo que iban a salir los dos equipos juntos, por el túnel del medio. Me puse el traje, y cuando veo que sale Uruguay para el túnel me meto por el otro y llegué cuando se juntan los dos equipos en el medio. Salí a la cancha, y cuando veo ese monstruo lleno de gente... estaba lleno de policías también, pero no me dieron bolilla, porque claro, ven a un tipo disfrazado como mascota con una banderita de Brasil y una de Uruguay, no reaccionan. Después sí, cuando el encargado de la seguridad se da cuenta, ordena que me saquen, pero ya es tarde. Después me encontré con el Tano Gutiérrez en el baño del hotel y me preguntó cómo había hecho para entrar, que ni siquiera ellos tenían autorización.

25) ¿Alguna vez lo sacaron mal?

No, que hayan sido violentos no. Lo que sí me sucedió fue en Buenos Aires que me comí veintitrés horas de cana. Entré al estadio de Núñez y cuando di toda la vuelta Olímpica me agarra la policía y me lleva. Pensé que era lo de siempre, que me dejaban en el vestuario y no jodas más . Me saco el traje, estaba mirando el partido por el lado del vestuario, y entran tres o cuatro milicos y dicen: ¿Quién es el pájaron azul ese? . No les digo- fue un muchacho que pasó por acá . No, qué va a pasar si nos llamaron diciendo que no salió . Entonces, para no comprometer a nadie, dije que era yo. Vení, acompañanos . Había un juez de veedor por todos los líos de las barras bravas. Y ahí fui a dar a la comisaría, con el traje y todo (se ríe).

26) ¿De qué lo acusaban?

Entrar a un espectáculo público sin autorización e incitar a la violencia. Dos delitos me encajaron.

27) ¿La AUF o Tenfield se preocuparon por usted?

No, no. Ahí tuve que pagar una fianza de doscientos dólares. Si no, tenía que cumplir diez días de arresto domiciliario en Argentina, pero como no tenía domicilio allá, se complicaba.

28) ¿Qué hacían los jugadores cuando lo veían entrar a la cancha?

Y, se cagaban de la risa. Aparte, tengo buen diálogo con ellos, nunca les pedí nada. La gente dirá: a este lo bancan los jugadores . No, nada. Ni les pedí ni prentendo que me den nada.

29) ¿Es amigo de alguno de ellos?

Amigo no. La palabra amigo para mí es muy sagrada. Pero con los que estuvieron en el proceso pasado sí, con todos tengo muy buena relación. Inclusive he viajado a Italia, estuve en la casa del Chino Recoba, en el Lago di Como, y me regaló setenta camisetas del Inter y las vendí en un shopping de Nueva York. Con eso pagué un poco la radio y compramos dos camiones de azúcar y harina y las repartimos en un barrio. Paolo Montero también me dio cuarenta camisetas.

30) ¿Por qué no fue al Mundial?

Porque justo fue cuando me enganché con estos uruguayos en Estados Unidos, y en quince o veinte días fui tres veces a Nueva York a llevar camisetas. Era el auge porque empezaba el Mundial. Tenía el pasaje gratis y no fui, es insólito. Yo pensaba que Uruguay iba a pasar la primera ronda. Pero como tenía el pasaje gratis y lo tenía que usar ese mes, me fui a ver la final de Brasil y Alemania.

31) ¿Quién le pidió que entrara a la cancha en el último partido de la Eliminatoria contra Argentina, para demorar el comienzo y jugar con el resultado de Colombia Paraguay visto?

Yo ni sabía como venía la cosa. Cuando iba a empezar el partido, uno de los camarógrafos que estaba ahí me dice: ¡Pato, tirate pa dentro y hacé tiempo! . Y ahí me metí a la cancha. Tanto es así que algunos jugadores, Darío Rodríguez por ejemplo, me hacían señas para que me fuera pero me decían bajito: quedate acá... quedate acá . La orden vino de la empresa.

32) ¿Ya lo habían hablado antes?

Cuando estaban en el vestuario, uno de los jugadores, no me acuerdo si fue Munúa o Tais, me dijo vo, Pato, metete a la cancha antes de empezar . Bueno, hablá con Víctor (Púa), si está todo bien yo me meto . Y así fue. Pero la orden la dio la dirección de Tenfield.

33) ¿El juez, que era alemán, le decía algo?

Me hablaba sí, pero yo ni idea. Después vino un veedor que era brasileño y me dice: vocé no tein que estar aquí, tein que irse . Ah, tá , le digo yo, y ahí le doy la mano y hago como que me voy con él, y me doy media vuelta y entro de nuevo. El tipo se agarraba la cabeza. Claro, la policía no intervenía tampoco.

34) ¿Es cierto que Tenfield le pagó el gesto con camisetas de Uruguay?

En el vestuario, en medio de la alegría, el Tano Gutiérrez me dijo que era él el que había dado la orden para que entrara a la cancha. Yo le dije que capaz que conseguía un pasaje para ir a Australia (N. de R.: Uruguay obtuvo esa noche la posibilidad de jugar con Australia el repechaje para clasificar al Mundial) y le pedí si me podía dar unas camisetas para vender allá. Me dijo que cómo no y me preguntó cuántas quería. Doscientas, trescientas . Ahí llamó a Alberto Bica y le dijo dale al Pato trescientas camisetas . Ese fue el diálogo. No me dijo te las vendo , ni te las regalo , ni salen tanto . Fue llevátelas y después veremos. Conseguí la plata para el pasaje y llegué a Australia. En el hotel estaba lleno de uruguayos y salí con un bolsito con quince o veinte camisetas. Muchachos, tengo la camiseta original de Uruguay . Las vendí a cuarenta dólares, en cinco o seis horas. Después en El País salió la información, pero Pettinatti en la radio dijo que me las habían dado para regalar y que yo las estaba vendiendo. Yo no le di bola, pero resulta que llego acá y estaba esa imagen. Así que un día de estos voy a ir al programa y le voy a decir: ¿y valor? ¿Vamos a aclarar esto?

35) ¿Las camisetas se las cobraron?

Ah, sí, sí. Eso es lo que quiero aclarar: que Tenfield me dio camisetas pero me las cobró. Me dio un crédito.

36) ¿Algo más le dio Tenfield en todo este período?

No, no.

37) ¿Figueredo aprobaba todo lo que usted hacía?

No es que lo aprobara, pero no se podía negar, porque el que maneja todo eso es Tenfield. Nunca me llegó que Figueredo se haya quejado. Los permisos y las autorizaciones pasaban por el lado de Tenfield.

38) ¿Nunca tuvo problemas por ingresar a otros países mercadería para vender?

¿Y qué le importa a Estados Unidos que un tipo entre cien camisetas para vender? Aparte, yo viajo con la delegación. Una vez me preguntaron, cuando fui a Australia, qué era eso. Souvenirs, merchandising . Tampoco es que yo sea un contrabandista de camisetas.

39) ¿Va a hacerle la guerra a Charoná?

No. Yo no tengo nada contra la gente de Charoná. Lógicamente, para mí lo mío es lo mejor. Si a mí me dicen que me sacaron porque el Pato no era una cosa autóctona, bueno, está bien. O que me hubiesen avisado. Yo siento que me gané el derecho, y que a la gente le gustó. Y como tengo la oportunidad de seguir a la selección, salvando los costos aunque sea, lo voy a hacer. Yo no molesto a nadie. Ahora me desplazaron porque hay mucho poder, mucho dinero de por medio, y es un negocio, ¿qué le voy a decir a la gente de Charoná que pagó un precio y hace su negocio? Pero yo, para seguir haciendo esto voy a tener que pelearla mucho, y mi única arma es tratar de que la gente diga pah, mejor el Pato y no este indio . Vuelvo a repetir que yo no quiero plata. Mañana viene el Paco y me dice que deje al Pato a cambio de veinte, cincuenta o un millón de dólares y le digo que no. Yo no quiero dinero. En la vida hay códigos, y si te prometen cosas, como me prometieron en su momento oficializar la mascota, y de repente te sacan de un plumazo... no es así.

40) Una anécdota para terminar.

Cuando jugamos contra Australia en Melbourne, el Chino (Recoba) me pidió que le consiguiera una camiseta blanca con la bandera de Uruguay para ponerse debajo. Me recorrí todas las tribunas, hasta que conseguí una que le pedí a un uruguayo. No me creía que era para el Chino y no me la quería dar. Cuando terminó el partido el tipo me fue a buscar al hotel para reclamarme la camiseta. Entonces subí a la habitación del Chino , y no se acordaba dónde la había dejado. Al final la rescaté, y cuando se la di, el tipo me decía: ¿en serio la usó el Chino ? , y se puso a llorar.

(De Crónicas Económicas, Derechos Reservados)