Los responsables europeos intensificaron las consultas este martes para intentar limitar el contagio de la crisis en la zona euro, que apunta ahora a Francia, en un contexto mundial exacerbado por el bloqueo político en Estados Unidos en torno al problema de la deuda.

En su primer viaje al extranjero como nuevo jefe del gobierno italiano, Mario Monti preveía entrevistarse en Bruselas con los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y de la UE, Herman Van Rompuy.

Mario Monti, también al frente del ministerio de Economía, presentó la semana pasada un programa muy ambicioso de austeridad y reactivación para recuperar "la credibilidad" de Italia.

Italia, tercera economía de la Eurozona, tiene una altísima deuda de 1,9 billones de euros (120% de su PIB) y los intereses exigidos a sus bonos aumentaron en las últimas semanas a niveles insostenibles a largo plazo.

Asimismo, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, recibirá el jueves en Estrasburgo (este de Francia) a la canciller alemana, Angela Merkel, y al primer ministro italiano, "para una reunión dedicada a la preparación de las próximas citas europeas", confirmó este martes la presidencia francesa.

Tras un almuerzo de trabajo en Estrasburgo, los tres dirigentes ofrecerán una rueda de prensa común, indicó el comunicado del Elíseo.

El primer ministro griego, Lucas Papademos, fue recibido este martes en Luxemburgo por Jean-Claude Juncker, jefe de los ministros de Finanzas de la zona euro. Estos han pedido al gobierno griego que se comprometa por escrito a aplicar las medidas de austeridad y las reformas exigidas por la UE antes del pago de un préstamo de 8.000 millones de euros de aquí a mitad de diciembre. Dicha cantidad corresponde al sexto tramo del primer plan de rescate de Grecia y es imprescindible para que Atenas cumpla con sus compromisos financieros.

Juncker se declaró "optimista" sobre un acuerdo el próximo martes para desbloquear esa cantidad, aunque insistió en que los miembros de la coalición de poder (socialistas, derecha y ultraderecha) deben comprometerse por escrito.

Papademos no pudo presentar ese compromiso el lunes cuando se reunió en Bruselas con Barroso y Van Rompuy, pero prometió que su gobierno de unión nacional lo hará.

El 'premier' griego se reunirá además en la tarde de este martes con el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, en Fráncfort.

Las bolsas europeas cotizaban al alza este martes tras las fuertes caídas de la víspera, aunque el clima se mantenía tenso por el mercado de deuda.

Los mercados seguían inquietos por las amenazas sobre la calificación crediticia de Francia, la máxima posible (AAA), tras la advertencia de la agencia Moody's el lunes. La pérdida de la triple A podría traducirse en un aumento aún más pronunciado del coste al que se financia la segunda economía del euro.

En este clima de presión, el Tesoro español emitió este martes 2.978 millones de euros en deuda a tres y seis meses por los que tuvo que pagar un interés en fuerte alza.

La agencia de calificación Fitch mantuvo la nota 'AA-' de España, con una perspectiva negativa, y urgió a tomar "medidas adicionales" al Gobierno electo del Partido Popular para reducir el déficit público.

En busca de una solución a esta espiral, se multiplican los llamamientos para que el BCE compre mayores cantidades de deuda soberana de los países bajo presión, para hacer bajar los intereses exigidos a países como Italia, España o incluso Francia.

El embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, William Kennard, dio a entender que el BCE tiene "potencial" para hacer más y contribuir de forma decisiva a calmar la crisis de la deuda en la Eurozona.

Una fuente cercana a la Comisión Europea dijo desde Berlín que el BCE es "la alternativa principal" a corto plazo para luchar contra el contagio de la crisis. Y según el ex presidente del banco francés Crédit Lyonnais y actual presidente del banco de negocios europeo Leonardo, Jean Peyrelevade, si el BCE no hace más en el mercado de deuda pública habrá "una crisis como la de 1929".

Sin embargo, Alemania, principal economía de la Eurozona, y el propio BCE se oponen a que el instituto emisor se convierta en "prestamista de última instancia" comprando masivamente la deuda de Estados en apuros para financiarse.

La inquietud generalizada se debía también a las malas noticias procedentes de Estados Unidos, donde la "supercomisión" de demócratas y republicanos encargada de acordar un plan de ahorro de 1,2 billones de dólares anunció el lunes que no alcanzó tal acuerdo.

(Fuente: AFP)