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Barajar y dar de nuevo

Con Fátima, futura esposa del refugiado Faraj

"Se ha hablado de nosotras como esas 'pobres uruguayas a las que les van a pegar'. Nada que ver. Ellos son excelentes", dijo a Montevideo Portal Fátima, uruguaya que se casará con el refugiado de Guantánamo Omar Faraj.
03.06.2015 10:36
2015-06-03T10:36:00

El sábado 6 de junio dos de los refugiados de Guantánamo que viven en nuestro país se casarán con dos mujeres uruguayas en una ceremonia conjunta en el Centro Islámico Egipcio de Cultura. El tunecino Adel bin Muhammad El Ouerghi y el sirio Omar Abdelhadi Faraj serán quienes se casen con estas dos uruguayas musulmanas.

El imán Samir Selim, director del Centro Islámico Egipcio de Cultura, será el encargado de oficiar las bodas de los dos hombres el sábado 6 de junio en el mismo centro.

La uruguaya de origen musulmán que se casará con el sirio Omar Faraj se llama Fátima y trabaja en la embajada de Irán enseñando español. En entrevista con Montevideo Portal contó cómo se inició la relación y criticó tanto la cobertura mediática como algunos de los datos falsos que se divulgaron sobre la pareja.

"En la prensa he leído cualquier cosa, han dicho cosas que no son ciertas sobre cómo nos conocimos. Yo soy musulmana y enseño español a extranjeros. Tuve la oportunidad de hacer un repaso del idioma con ellos, más que clases, y así lo conocí. Como hermana islámica me permitieron entrar a la casa del PIT-CNT acompañada. Eso es islámico. Pero él es una excelente persona y los demás también", aclaró Fátima a Montevideo Portal.

Explicó que en medios locales e internacionales se dieron informaciones erróneas. "Se dijo que fuimos a la rambla, que íbamos con musulmanas, que nos sentábamos a tomar el té. Dejan al Islam mal, y a mis hermanas también", agregó.

Fátima contó que la ceremonia doble será "sencilla, como todas las ceremonias islámicas". "Son sólo cinco minutos, cada cual con sus testigos, el sheikh y nada más. Nada de fiesta, solamente un brindis con bebidas sin alcohol y sin música para bailar. Se come con la familia, se agradece a los amigos y luego a volver a casa y pasar la vida tranquila", señaló.

Contó además que Faraj ya tiene una casa donde vivir en pareja. "Todos tienen casas o apartamentos, que son muy lindos. Es la misma cultura pero con diferente forma de vivir y pensar. Faraj es un hombre tranquilo, muy religioso, islámico, muy querible y querido entre todos los hermanos que lo conocen dentro del Islam", dijo la profesora.

"He escuchado y leído tantas críticas feas por parte de uruguayos que hablan por hablar. Sabemos que estuvieron 13 años en soledad y a nadie le gustaría eso, pero están perfectamente bien. Nos han criticado hablando de estas 'pobres uruguayas que se van a casar y a las que le van a pegar'. Nada que ver. Están psicológicamente bien y tienen que seguir cuidando su salud, pero son personas buenas. Faraj, por ejemplo, es excelente, y ninguno actúa con mala intención de ningún tipo".

Con respecto al pasado de Faraj en la cárcel de Guantánamo, Fátima fue clara. "Como islámica, te digo que el pasado es el pasado: ahora hay que vivir el presente. No veo a Guantánamo en él, eso sería muy feo. Yo lo veo como un sirio que se está redescubriendo y que es feliz. Yo no reclamo el pasado; los musulmanes no miramos hacia atrás, sino el presente, el camino de Allah", manifestó.

Meses atrás, la abogada de Faraj, Nermeen Arastu, había asegurado a Montevideo Portal que el sirio siempre negó haber participado de algún tipo de actividad terrorista y que su inocencia fue reconocida por el gobierno de Estados Unidos.

Fátima también contó que ayer, cuando estaba junto a Faraj en el Centro Islámico, la gente lo saludaba y le deseaba felicidad. "Lo reconocieron y lo felicitaban, lo abrazaban los comerciantes, le daban la bienvenida y él sólo agradecía. Él viaja en el ómnibus, va por todos lados, va al supermercado y pasa por uno más, Nadie lo señala como alguien de Guantánamo", contó.

La docente aseguró que ya habla español muy bien. "Desde que está conmigo, habla mucho mejor que yo", bromeó.

Por último, Fátima pidió a la prensa que no acose a los refugiados. "Como les dijo Nin Novoa, que vivan la vida como si fueran otros uruguayos más", concluyó.


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