Cristóbal Jodorowsky se formó durante toda su vida en dos áreas que, finalmente, terminó fusionando en su desarrollo humano y profesional. El teatro, que lo llevó por el mundo como integrante de compañías de improvisación, y la psicoterapia que, de la mano de su padre, el célebre Alejandro Jodorowsky, lo llevó por el camino de la psicomagia, la metagenealogía y el tarot, entre otras técnicas. 

De visita por Montevideo, donde realizó una sesión de "psicoteatro" y talleres sobre "Metagenealogía, psicomagia y pareja", Jodorowsky habló con Montevideo Portal sobre su formación, el origen de sus formas de abordar la terapia y sobre la libertad que, en su opinión, es producto de un proceso interior.

"Nací en una familia de arte y de terapia. Por un lado fui desarrollando la psicomagia, la metagenealogía y todo el trabajo de autoconocimiento y autotransformación y, por otro lado, le di toda mi vida al teatro, al arte. Llegó un momento en que estaba haciendo algo que llamaba 'Conferencias pro conciencia' y era algo muy formal, me sentía mal y angustiado porque no estaba expresándome como sentía que podía expresarme. Entonces de repente dije 'esto no me corresponde, no quiero ser un maestro así' y ahí apareció el 'psicoteatro'. Me lancé con toda mi actuación a hablar de temas de desarrollo personal y autotransformación", relató.

El psicoteatro se transformó entonces en "una situación energética, actoral, divertida. La gente trabaja y hay interacción, es una forma emocional de hablar de las cosas y de mostrar las cosas y trabajar con la gente, ya no es racional. Realmente crea una especie de fusión con la gente", relató.

El público asiste al psicoteatro cargado de inhibiciones, pero Jodorowsky asegura que a la gente que participa de esas sesiones "no le cuesta" porque él se encarga de "agarrarlos".
  
"Se dice que un buen torero hace una buena corrida con cualquier toro. Entonces al lugar donde llego, ya no me preocupa quién es la gente ni sus inhibiciones, porque ya me las conozco las inhibiciones humanas: son todas las mismas en todos los lugares. Un poquito más, un poquito menos, pero el miedo es el mismo, la dificultad de transformarse es la misma, y los condicionamientos de la moral, ya sea familiar, social o cultural, son exactamente los mismos. Todos nosotros, y yo inclusive, estamos en la misma olla. La humanidad está en la misma olla, entonces no me hago problema", comentó.

La temática del psicoteatro que realizó en Uruguay fue "la libertad interior", algo fundamental para la autorrealización del individuo.

"¿Cómo puede uno aspirar a vivir una vida plena si interiormente no ha liberado su propia esencia? No considero a la libertad como liberarse de cosas, la considero como liberar la propia esencia, tomando decisiones adecuadas para vivir una vida plena y amplia. Las decisiones son fundamentales, tú eres la suma de tus decisiones, entonces la libertad tiene mucho que ver con desde dónde se toman esas decisiones, para qué y, si se toman automáticamente, qué es esa dimensión automática que las toma, e ir a desmantelar esa situación para poder tomar decisiones que no repitan el pasado sino que impulsen a una situación nueva. Creo que la libertad es realmente poder elegir y no ser víctima de lo que se elige en ti", reflexionó.

En el psicoteatro, entonces, Jodorowsky plantea diferentes ejercicios a los asistentes, que los ayudan a percibirse de una manera distinta. "Los pongo a expresar a través de la voz diferentes energías, a veces los hago cantar, a veces los hago bailar, a veces los hago hacer ejercicios de imaginación... yo personifico a la dimensión en ellos que quiere liberarse, a la dimensión esencial. Les muestro el drama que hay adentro de ellos, entonces a través de mi cuerpo y de mi actuación viven el proceso de liberación. Yo encarno a la lucha que hay dentro de ellos por vivir la libertad. Entonces lo ven, en carne, no es que se los digo, se los muestro con mi cuerpo, con mi voz, con mi emoción, con mis personajes, los varios personajes que hay dentro de nosotros, el clan familiar que no te deja transformarte -tu mamá, tu papá, tu tío, tu abuelo- a nivel corporal, sexual, emocional, intelectual, espiritual", apuntó.

Jodorowsky explicó que las personas tienen diferentes estados de conciencia, y uno de ellos funciona como "piloto automático". Se trata de un estado arcaico de la conciencia que funciona como instinto de conservación y que "se mantiene vivo a través de ideas, de estructuras y dinámicas emocionales, a través de la moral, de movimientos, de formas de hablar". Son códigos sociales que amenazan con excluir al que se diferencia. "Hay un miedo incrustado con un chip en nuestro cerebro, el miedo a ser excluido (...) entonces la libertad es darse cuenta de que eso no existe, que es ilusorio, que la familia ya no existe, que no hay clan, que nadie te va a matar, que no te vas a morir si te transformas, que puedes vivir la vida que te corresponde y que no tienes que seguir viviendo según la visión que los otros tenían sobre ti, sobre la existencia que tú estabas de alguna manera repitiendo", destacó.

"Entonces lo primero que haces es tomar conciencia de eso, y decidir con coraje hacer un salto y salir de ahí. Eso es libertad. Liberarse de los condicionamientos del pasado y elegir tus propias ideas, formas de sentir, crear, de moverse. Y elegir con qué vas a caminar en esta vida: con moral que te paraliza o con preceptos que te permiten proyectarte y ampliarte lo más posible. Cuando logras elegir, entonces entras en tu libertad y tomas decisiones que te van a llevar a lo más amplio de tu ser, lo otro te lleva al sufrimiento, a la repetición y a la muerte psicológica. Entonces tú eliges entre la vida o la muerte", sentenció.

Cristóbal Jodorowsky continuará viniendo a nuestro país a lo largo de este año. En tanto, quienes deseen profundizar sobre estas temáticas en nuestro país pueden comunicarse con el centro Sadhana Uruguay