El principal acusado es Claude Juillet, quien ha confesado el crimen y ha alegado que decidió matar a Luc Amblard y Guy Bordenave, de 56 y 39 años, respectivamente, porque se oponían a la relación que él mantenía con la hermana del segundo, Marie-Laure.
En la noche del 7 al 8 de marzo de 2009, el presunto homicida secuestró a los dos hombres en su casa a punta de escopeta y, amordazados, les obligó a subir a un furgón, según la reconstrucción de los hechos de la policía.
A continuación Juillet les trasladó hasta una fosa que había cavado junto al río Loira cinco días antes en la que les introdujo y les enterró vivos.
Su presunto cómplice, Cristophe Rayé, se declaró inocente de todos los cargos, si bien Juillet le acusa de colaborar en el crimen para lucrarse, ya que los asesinos sustrajeron las tarjetas de crédito de las víctimas y retiraron 900 euros de sus cuentas.
Ambos acusados se enfrentan a una pena de cadena perpetua, requerida por la fiscalía.
La abogada de la familia Bordenave, Marie Dosé, explicó a Efe que la dificultad real del caso se encuentra en que la "extremada atrocidad" del crimen parece desproporcionada en comparación con el "endeble" móvil del asesino.
La letrada señaló que preguntará a los acusados por una supuesta "motivación homófoba", pero que no defenderá esa tesis en el grueso de su alegación en el juicio que terminará el próximo jueves.
EFE