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Cohen: “La pandemia es global, ningún país podrá salvarse si no se salva la globalidad”

Entrevistado por Montevideo Portal, el integrante del GACH dijo que "mientras los brotes sean dominables estamos tranquilos".

01.08.2020 11:04

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2020-08-01T11:04:00
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Por Santiago Magni

Desde el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) están preocupados por los nuevos brotes, pero creen que esta "será la dinámica habitual" de los próximos meses.

"Mientras esta situación sea con brotes de este tamaño o de a uno o dos brotes estamos tranquilos", cree el gastroenterólogo Henry Cohen, que junto a Rafael Radi y Fernando Paganini, es uno de los referentes del GACH.

Sin embargo, el especialista asegura que "si la situación de controlar y detectar brotes se va de las manos tenemos problemas", por lo que este y "la aplicación de las medidas de prevención" son sus principales preocupaciones.

Entrevistado por Montevideo Portal, el doctor Cohen habló, entre otros temas, sobre la evolución de la pandemia en Uruguay, la importancia de ver el problema a nivel global, el rol de los científicos y el personal médico y dejó un mensaje a la ciudadanía.

¿Cuáles son los principales factores que explican los recientes brotes en Montevideo?

Los factores principales tienen que ver con que estamos transitando hacia la "nueva normalidad", saliendo de un momento al principio con el "quédate en casa", luego empezando progresivamente, reguladamente, monitorizando, y basados en las evidencias, a abrir nuevas actividades en el país. Comenzamos con la gente de la construcción, las escuelas rurales y así progresivamente. Hoy llegamos a un momento donde tenemos una movilidad bastante mayor, prácticamente normal con respecto a lo que es cualquier año en esta época. Eso hace que los uruguayos tengamos más contacto entre nosotros y tengamos más posibilidades de contagio porque el virus sabemos que está circulando y que existe. Simultáneamente pasó que tuvimos varios brotes en diferentes lugares del país, los dos últimos en ambientes de la salud. Tanto el de Treinta y Tres, que nos preocupó mucho en su momento y fue felizmente controlado, como el actual de Montevideo de una mutualista. Ese es un brote que se sigue paso a paso, aparentemente se está controlando, pero todavía no está terminado de "apagar el incendio". Por ser en un lugar tan sensible como una institución de salud preocupa mucho más que otros.

¿Hay que acostumbrarnos a que va a seguir habiendo brotes?

Sin ninguna clase de duda. Como dijo Rafael Radi el otro día, hoy el escenario más probable es el de brotes. Mientras los brotes sean dominables, el sistema sanitario, el Ministerio de Salud Pública, la división de epidemiología pueda estar atrás de los brotes e identificarlos precozmente, testear a los contactos y cuarentenarlos, entonces estamos bien. Mientras esta situación sea con brotes de este tamaño o de a uno o dos brotes estamos tranquilos. Si esta situación se nos va de las manos y nos sobrepasa la capacidad de detectar los brotes y de controlarlos tenemos problemas. Frente a esta situación el GACH hizo sugerencias al Poder Ejecutivo, que eran reforzar lo que tenía que ver con el rastreo de estos brotes. El miércoles pasado (22 de julio) en la reunión semanal que tiene nuestro grupo con el gobierno, donde participó el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, nos informó que tenía el presupuesto aprobado para contratar 50 personas más para hacer el rastreo y que además había contactos muy buenos con un call center de Antel para que eventualmente si precisamos pudieran sumarse a esta iniciativa. Es muy importante tener la cantidad suficiente de "rastreadores" para que puedan hacer esta búsqueda en forma eficiente. Cada persona tiene que recordar y comunicar los contactos que tuvo en los últimos días. Eso no es tan fácil.

¿El seguimiento epidemiológico de esos brotes es la principal preocupación hoy?

Tenemos dos preocupaciones mayores esa y otra. No tenemos vacuna, pero tenemos buenas cosas para hacer. Como dije el otro día (en la conferencia del GACH) la vacuna nuestra es la medida de protección. Es importante mantener la distancia, más de dos metros, buena higiene de manos, uso de alcohol en gel, ventilar las habitaciones. En cada momento hay que aplicar alguna de estas medidas. Se ha hablado mucho del transporte colectivo, obviamente que si estoy arriba del ómnibus no puedo mantener dos metros con otros pasajeros, pero entonces sistemáticamente es importante utilizar la mascarilla. Y usarla bien, tapando la boca y la nariz.

¿Hubo un afloje de la población?

Es bastante objetivo razonar que desde el día que teníamos 12 casos activos a hoy que tenemos más de 210 hubo un afloje. Todos estábamos optimistas, los periodistas preguntaban cuándo íbamos a llegar a 0 casos activos. Hay siempre una especie de alegría compartida entre todos los uruguayos, de orgullo de lo bien que está el país en esto. Pero en el fondo sabemos que la pandemia es global y que ningún país va a poder salvarse si no se salva la globalidad. En esa globalización está la esencia de la pandemia. Hay países muy grandes, como Estados Unidos que tiene 50 estados. Un gobernador puede cerrar la frontera de su estado, pero es ficticio. Nosotros con Rivera y Livramento no podemos cerrar, la gente tiene que ir y venir. Podemos reducir, minimizar todo eso, pero el virus va a estar yendo y viniendo. Las fronteras son ficticias hoy en día, eso nos preocupa mucho. En la medida en que podamos controlar los brotes, en la medida en la que podamos comunicar a los uruguayos la importancia de las medidas de protección que son personales, pero en realidad son comunitarias, vamos a estar cada vez mejor y controlada la situación. Corremos el riesgo de que nos pase como le pasó a países parecidos al nuestro, Costa Rica e Israel, que se les escapó de las manos y hoy están sumamente complicados.

¿Cómo trabajan con la información internacional? ¿Les sirve como insumo?

Estamos permanentemente en reunión. Paganini, Radi y yo tenemos interacción permanente entre WhatsApp, llamadas, Zoom y algunas veces personalmente. Hablamos muchísimas veces por día. El grupo de más de 50 científicos y profesionales que nos ayudan trabajan realmente muy duro con temas que nosotros les pedimos, ellos mismos nos sugieren, o a veces nos solicita el gobierno para poder realizar informes. La bibliografía se lee todo lo más importante. Hay muchísima gente que no está en el GACH que generosamente nos manda, desde acá o del exterior, artículos para que veamos y podamos analizar. Hemos tenido mucho contacto con prensa internacional, hemos tenido entrevistas de lugares exóticos para nosotros, como Finlandia, Al Jazeera o el Washington Post. Eso nos permite luego estar informados para recibir más datos de otros lados. En la medida en que se van leyendo, otros científicos de otros países también nos escriben ofreciéndonos intercambio de ideas. Sin lugar a dudas hay que adaptar esa información a la realidad del país. Uruguay es diferente, es un país con una baja densidad de población, lo cual para esto es bueno, con un nivel cultural bueno, la gente entiende y hay un buen nivel de comunicación. Todo eso ayuda, la presencia de los medios es fundamental. Sin los medios no podríamos comunicar nada, por más que tuviéramos las ideas muy claras.

En un principio se hablaba de cuándo llegaría el pico de casos y ahora se habla de brotes. ¿Qué cambió?

Uruguay no tuvo pico, como bien nos explican los matemáticos el país pudo achatar esa curva, haciendo casi una supresión. Recordá los días de caso cero o un caso. Era maravilloso, pero nosotros sabíamos que iba a volver una situación distinta en la medida en la que fuéramos ampliando las actividades. También está el invierno, que es muy importante, porque en un día frío está más lindo adentro que afuera, pero para no agarrar el virus es mejor estar afuera. Hoy es más difícil abrir la ventana para ventilar. En la medida que la gente se mueve de un lado a otro, hay reuniones, trabajo, actividades y hay invierno y hay otras infecciones respiratorias que este año por suerte son menos que otros. Es un momento de riesgo, por eso en el grupo hemos comunicado varias veces que estamos en el medio de la situación, nos falta bastante. El fin del invierno va a ser bueno para nosotros, en la medida que podamos salir más a la calle, que podamos tener más actividades al aire libre, podremos reducir el riesgo de infecciones. Decía Radi que el 99,5% de los episodios de brotes en el mundo han sido en lugares cerrados y los seis grandes brotes que hubo en Uruguay así lo han sido también. Entonces, si empieza el calorcito y empezamos a tener actividades en lugares más abiertos quizás podamos estar otra vez mejor.

¿Cómo se hace para comunicar con claridad las medidas que debe cumplir la ciudadanía?

Es una respuesta más personal la que voy a dar. Yo tengo muchos años como médico, voy para 39 a fin de año. He tenido muchos, miles de pacientes a los que he tenido que comunicar cosas buenas, más o menos o malas. Uno aprende a comunicar. Cuando sos 36 años docente, como fui yo, tenés que comunicarte también con tus colegas y tus alumnos. La comunicación es algo que se aprende, a veces uno piensa que una persona nació con la facilidad de comunicar y debe ser cierto, pero también se aprende a comunicar. Eso pasa con el tiempo. Ahora estamos mucho más vinculados con los medios, tenemos entrevistas en cantidades industriales, pero tratamos se hacer lo mejor posible porque si nosotros no transmitimos claramente la gente no entiende y no cumple las medidas. Además, está la comunicación que hace el Estado a través de publicidades en los medios, es un complemento de cosas. Todo lo que informan los medios es útil, siempre que informen correctamente sobre el tema.

¿La pandemia fue una oportunidad para visibilizar las fortalezas de la ciencia y la salud en Uruguay?

Sin ninguna duda. La pandemia nos está trayendo grandísimos problemas y nos está trayendo otros que todavía no podemos evaluar en su totalidad. Pero también nos va a dejar alguna ganancia, una de las más importantes es la visibilización de la ciencia y lo que hacen los científicos para el uruguayo común y corriente. En este momento bien saben los uruguayos que la situación sería otra si Uruguay no hubiese tenido un buen sistema médico previo, con una buena capacidad instalada de sanatorios, hospitales, con personal de salud que no son solo los médicos sino todo el personal bien formado y dispuesto para esto. Además, fue importante el refuerzo de las camas de CTI, la compra de elementos de protección personal para que los trabajadores de la salud utilicen al trabajar, la compra de respiradores y un montón de otras cosas más. Si los científicos del Uruguay, del Instituto Pasteur y la Universidad de la República, no se hubieran puesto al hombro la elaboración de los test que nos permitió hacer en un solo días 3.100 análisis no hubiéramos podido estar en esta situación, sino mucho peor. Hay que recordar que en los primeros días teníamos entre 200 y 250 test y una cifra de positivos parecida a la de ahora. Por eso todo hay que relativizarlo. Hemos tenido 30, 13, 18 casos nuevos, pero con 2.000 o más de 2.000 test, eso nos da una cierta tranquilidad. La tasa de positividad oscila entre el 1% o menos. Si analizás los cuatro meses y pico de pandemia en Uruguay la tasa de positividad no pasa de 1,15% por ahí. Quiere decir que siempre es muy baja y nos permite saber que aparecen casos porque estamos testeando mucho. Muy probablemente al principio perdíamos casos positivos y ahora debemos de perder muy pocos. Entre esa tasa, lo bien que se está haciendo la tarea por parte del ministerio al ubicar los brotes y estudiar el derivado de cada paciente positivo, creo que mientras nos mantengamos en estas cifras Uruguay no se va a desbordar. Hay que recordar que al principio el miedo era que los sanatorios y hospitales no se desbordaran y que el personal de la salud no pudiera atender más gente o que las camas de CTI estuvieran llenas. Es deseable seguir así porque no queremos que se nos muera nadie más, alguno más podemos tener problemas porque esto falta todavía para resolverse. En la medida en que no haya tratamientos eficientes y vacunas esto va a demorar por un tiempo más.

¿Fue importante el comportamiento de la población para los resultados que hoy tenemos?

La respuesta de la población fue realmente maravillosa. Uruguay tuvo una de las grandes diferencias con otros países que fue la cuarentena no obligatoria. Allí nuestro grupo todavía no estaba, por lo que hablo como ciudadano, ya que no es que sea mérito nuestro. A pesar de las presiones que hubo sobre el gobierno nacional tenemos esta tesitura de cuarentena sugerida, estimulada. Damos el empujoncito para que se quede en casa, pero no los obligamos. Marchó fantásticamente bien y nos permitió que en aquel momento que teníamos pocos, test, no teníamos capacidad de rastreo de brotes, al quedarnos en casa disminuimos ese empuje. Nunca llegamos a ese crecimiento exponencial que temíamos ni a llenar los CTI, como les ha pasado a otros países que les está pasando incluso ahora. Tenemos más casos que antes, es innegable, pero no podemos transmitir en este momento ninguna clase de alarma. No queremos estar corriendo de atrás a la pandemia, sino estar adelante para evitar los problemas serios para la población



¿Qué recomendaciones hacés con respecto a la salud mental y quienes están sufriendo psicológicamente la pandemia?

Desde el primer momento supimos que la repercusión en la salud mental de los uruguayos iba a ser importante. Cuando el profesor Radi me invita a coordinar el grupo de salud una de las claves fue elegir a alguien que se dedicara a la salud mental. Ese fue el profesor Ricardo Bernardi, un reconocido psiquiatra y psicoanalista que fue profesor de la Cátedra de Psicología Médica de la Facultad de Medicina. Un hombre indiscutible por su nivel. Él nos está asesorando en el GACH en el tema, es académico de la Academia Nacional de Medicina, que como institución colaboró en la creación y desarrollo de un 0800 donde la gente pudo llamar para tener un primer soporte psicológico por las situaciones que está viviendo. Las repercusiones sobre la salud mental no las conocemos todavía, conocemos lo que está pasando en estos cuatro meses, no lo que va a pasar después. Es decir, el grado de profundidad del estrés, la soledad de las personas, la falta de contacto, el estrés post traumático. Lo que sabemos es que la sociedad le tiene que dar un respaldo a eso para tratar de tener las menores repercusiones. Vamos a tener repercusiones en todos los ámbitos, en lo sanitario y lo económico ni hablar, pero también en la educación de nuestros chicos. Se ha hecho un esfuerzo colosal para enseñar por vía de Internet, pero no es lo mismo que los niños se queden en casa a que vayan a la escuela. No todos los hogares son iguales, hay hogares que pueden no tener Internet, no tener computadora, o tener una computadora para cinco niños, las repercusiones ahí son enormes y también entra lo mental para esos chicos y esas familias. Está también el aumento de la violencia doméstica, de los abusos. Todo esto puede estar pasando y hay que tener los ojos bien abiertos para ayudar lo mejor posible a las personas.

¿Cuál es el mensaje para la ciudadanía?

Uruguay ha transitado muy bien los 140 primeros días de la pandemia. No lo decimos nosotros, lo dicen los otros países que nos toman como ejemplo y nos piden permanentemente que compartamos nuestra experiencia. Lo hacemos con orgullo de ser uruguayos, pero no creemos ni mucho menos que esto esté terminado, nos falta bastante. Si podemos transitar controlando estos brotes, mientras los uruguayos sabemos que no tenemos tratamiento, que no tenemos vacuna, el mensaje es que tenemos que seguir protegiéndonos, manteniendo la distancia, usando la mascarilla, con higiene general, lavado de manos y ventilación de espacios cerrados. Sobre todo le digo a los jóvenes que pueden estar afectados y pueden enfermarse. En general no se enferman gravemente, pero por favor no hagan aglomeraciones, no hagan fiestas, no hagan actividades sociales que llenen las casas o salones. Ellos también se pueden enfermar, algunos más seriamente, y pueden transmitirlo al resto de la gente, poniendo en riesgo a la comunidad.

Por Santiago Magni


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