La vida y todo lo demás

Clarita Berenbau en palabras

La periodista Clarita Berenbau dejó como gran legado una filosofía de vida y una disposición al aprendizaje que despertó la admiración de todos los que la conocieron. "A mí el cáncer me enseñó a no rendirme nunca, a darle para adelante y a tratar de cumplir los sueños hoy (...)a vivir la vida al máximo, no agendar mucho, no planear mucho", dijo en su última entrevista.

25.04.2013 11:43

Lectura: 7'

Compartir en

Montevideo Portal

El fallecimiento de la periodista, conductora y actriz Clarita Berenbau conmovió ayer al mundo de la comunicación y la sociedad en general, sobre todo por el conocimiento público de su lucha contra el cáncer, cuyo testimonio valiente, afectuoso y también divertido dejó en su emotivo libro "Vivir con él".

Semanas atrás, Clarita había sido tapa de la revista Portones, demostrando en esa nota -pese al avanzado estado de su enfermedad- un optimismo y una filosofía de vida admirables. En una extensa entrevista hecha por la periodista María José Borges (de la que transcribimos algunos fragmentos, cortesía de su autora y de la revista), Berenbau no eludió tema alguno, refiriéndose a su enfermedad y a lo que ésta le enseñó en los últimos años.

Berenbau tenía 32 años al momento de su muerte. Era madre de dos mellizos, Salvador y Guadalupe (de 10 meses) y había sido diagnosticada de cáncer a los 27. "A pesar de haberse recuperado, en 2010 la vida la volvió a enfrentar al cáncer, con el que se vio obligada a convivir apelando a todas sus armas, químicas y espirituales. Para incrédulos y ávidos de inspiración vital, aquí están las palabras de Clarita Berenbau", indicaba el resumen de la entrevista.

"La obra que realizaste con Nidia Telles trataba sobre el cáncer de mama, ¿cómo fue eso para ti?", le pregunta la periodista en la entrevista.

"Por una parte fue como un sueño hecho realidad, trabajar mano a mano con una eminencia como ella... Yo era una esponja que absorbía todo. Y sí, trataba sobre una madre y una hija que tenían cáncer de mama. Para mí fue súper importante hacerla. Omar Varela me preguntó si realmente la quería hacer y yo le dije que sí, porque sentía que podía aportarle mucho a ese personaje. Desde los miedos que uno tiene cuando le dan la noticia, lo que pasás en el camino... Y al final las charlas que yo había tenido con mi madre las tenía con Nidia Telles ahí en escena. Fue fuerte, pero fue un aprendizaje inmenso", cuenta.

La primera vez que tuvo en las manos su libro, "Vivir con él", sintió "un poco de miedo". "Casi siempre la primera vez que hago algo, ya sea la radio, la tele, el teatro, siempre tengo un poco de miedo, del qué dirán, de cómo lo tomarán, si estará bien hecho, si ayudaré con eso... Y en el minuto que tuve el libro en la mano no me animé ni a abrirlo. Y te confieso algo, no lo releí hasta el día de hoy. Quedó en mi cabeza lo que yo escribí y nunca más me animé a releerlo porque me da nervios. Seguramente quisiera volver a escribir las cosas".

El libro le devolvió "una ola inmensa de gente diciéndome que le ayudó, a ellos o a amigos que pasaron por lo mismo que yo".

"¿Cuando lo escribiste pensaste que podía ser de tanta ayuda?", le preguntan. "La verdad es que sí, porque a mí me ayudó tanto entrevistar a las ‘gatas' para el libro, a las mujeres que también habían pasado por cáncer de mama, que realmente pensé que podía ayudar a los demás. Yo arranqué a escribir porque me hacía bien a mí, pero el momento en que empecé a contar historias de otras mujeres fue pensando que mi historia era una y tenía la suerte de tener cómo escribirla, pero en realidad hay mil historias, con distintos encares y puntos de vista, y me parecía fundamental integrarlas para que quien lo leyera quizá no se identificara con mi historia pero pudiera verse reflejado en alguna de las otras"

¿Qué le enseñó el cáncer? "Todas las situaciones límites te enseñan cosas, ya sea que tengas cáncer, se te muera un hijo, tengas un accidente de tránsito o un ataque al corazón. Todo te deja cicatrices que te enseñan lecciones de vida. A mí el cáncer me enseñó a no rendirme nunca, a darle para adelante y a tratar de cumplir los sueños hoy. Soy de las personas que si me propongo hacer algo hoy, no espero a mañana, lo hago ahora. Tengo el día de hoy y lo tengo que cumplir, tengo que vivir la vida al máximo. No agendar mucho, no planear mucho".

El cáncer le enseñó a perderle el miedo "a una cantidad de boludeces". "Le tenía miedo a los ascensores, ¡y ahora no me importan nada! Y le tenía miedo a estar sola, hay gente que dice que le encanta estar sola y yo no era así, a mí me gustaba estar llena de amigas y que haya gente en casa".

"A la muerte yo no le tengo miedo. A todos nos va a tocar, todos nos vamos a morir y qué día será eso lo sabe sólo Dios", agregó.

Su familia "fue todo" en su lucha. "En las charlas que he dado hay gente que me dice que está sola y yo les contesto que estoy segura que no están solos. Siempre hay un vecino al que poder tocarle la puerta, pero muchas veces uno tiene miedo a pedir ayuda. Es fundamental eso, porque hay momentos de la enfermedad en que uno necesita ayuda. Uno le tiene miedo y en realidad al otro le encanta que le pidas ayuda, porque a uno le gusta ayudar también... Y el equipo es fundamental. Armarse un buen equipo médico, un buen equipo laboral, un buen equipo familiar", aclara.

¿Qué le diría a una persona que tiene personalidad negativa y se enfrenta al cáncer? "Mirá, yo conozco gente que es muy negativa, y creo que una de las cosas de las que se agarran mucho para combatir su enfermedad es del humor y de su negatividad. Veo que surge en ellos el humor negro que es sanísimo y desde ahí pueden luchar. Yo creo que el bien y el mal, lo negativo y lo positivo, son todas emociones que todos tenemos y que hay momentos en que te sirve más sacar una de esas sensaciones y en otros momentos es mejor otra cosa. La negatividad, por ejemplo, es buena para recibir malas noticias y no absorberlas tan mal. Yo por ejemplo soy tan positiva que recibo la noticia de que estoy mal y como me siento bien me cuesta creerlo. También las personas negativas tienen personalidades súper fuertes y eso ayuda, no necesariamente son menos sanos que la gente súper positiva", responde.

"Reírte es de las cosas más sanas que hay, está estudiado el tema de las endorfinas... Hay que buscar las cosas que te hagan reír. La noche en que me dieron el diagnóstico le pedí a mi familia que hiciera una fiesta porque necesitaba reírme y pasarla bien. Es como una necesidad que te viene. Y el humor negro es un arma genial, te sentís más cómoda vos y hacés sentir mejor a los demás", opinó.

Montevideo Portal