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Internacionales

Por The New York Times

China siembra desinformación sobre los incendios en Hawái usando nuevas técnicas

Los guerreros chinos de la información, cada vez más ingeniosos, se abalanzaron sobre la situación.

13.09.2023 12:11

Lectura: 7'

2023-09-13T12:11:00-03:00
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Por The New York Times | David E. Sanger and Steven Lee Myers

Cuando los incendios forestales arrasaron Maui, Hawái, el mes pasado con una furia destructiva, los guerreros chinos de la información, cada vez más ingeniosos, se abalanzaron sobre la situación.

La catástrofe no fue natural, afirmaron en una oleada de mensajes falsos que se propagaron por internet, sino el resultado de un “arma meteorológica” secreta que Estados Unidos estaba probando. Para reforzar la verosimilitud, los mensajes incluían fotografías que parecían generadas por programas de inteligencia artificial, lo que los convertía en los primeros en utilizar estas nuevas herramientas a fin de reforzar el aura de autenticidad de una campaña de desinformación.

Para China —que se mantuvo en gran medida al margen de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 y 2020 mientras Rusia llevaba a cabo operaciones de pirateo informático y campañas de desinformación—, el esfuerzo por presentar los incendios forestales como un acto deliberado de las agencias de inteligencia y el ejército estadounidenses supuso un rápido cambio de táctica.

Hasta ahora, las campañas de influencia de China se habían centrado en generalizar la propaganda que defendía sus políticas sobre Taiwán y otros temas. El esfuerzo más reciente, revelado por investigadores de Microsoft y otras organizaciones, sugiere que Pekín está realizando intentos más directos de sembrar la discordia en Estados Unidos.

Esta iniciativa se produce en un momento en el que el gobierno de Biden y el Congreso se plantean cómo hacer frente a China sin provocar un conflicto abierto entre ambos países y cómo reducir el riesgo de que la inteligencia artificial se utilice para amplificar la desinformación.

El impacto de la campaña china, identificada por investigadores de Microsoft, Recorded Future, RAND Corp, NewsGuard y la Universidad de Maryland, es difícil de medir, aunque los primeros indicios sugieren que pocos usuarios de las redes sociales se comprometieron con las teorías conspirativas más extravagantes.

Brad Smith, vicepresidente y presidente de Microsoft, cuyos investigadores analizaron la campaña encubierta, criticó de manera severa a China por explotar una catástrofe natural con fines políticos.

“Simplemente no creo que eso sea digno de ningún país, y mucho menos de un país que aspira a ser un gran país”, señaló Smith en una entrevista el lunes.

China no fue el único país que usó con fines políticos los incendios de Maui. Rusia también lo hizo, difundiendo mensajes que hacían hincapié en la cantidad de dinero que Estados Unidos estaba gastando en la guerra de Ucrania y que sugerían que el dinero se gastaría mejor en casa para ayudar en caso de catástrofes.

Los investigadores sugirieron que China estaba creando una red de cuentas que podría utilizar en operaciones de información futuras, incluidas las próximas elecciones presidenciales estadounidenses. Ese es el patrón que Rusia estableció en el año previo a las elecciones de 2016.

“Esto va en una nueva dirección, una especie de amplificación de las teorías conspirativas que no están directamente relacionadas con algunos de sus intereses, como Taiwán”, aseguró Brian Liston, investigador de Recorded Future, una empresa de ciberseguridad con sede en Massachusetts.

Si China participa en operaciones de influencia para las elecciones del año que viene, según han evaluado en los últimos meses funcionarios de inteligencia estadounidenses, es probable que intente restar importancia al presidente Joe Biden y elevar el perfil del expresidente Donald Trump. Aunque eso pueda parecer contrario a la intuición de los estadounidenses que recuerdan el esfuerzo de Trump por culpar a Pekín de lo que llamó el “virus de China”, los funcionarios de inteligencia han llegado a la conclusión de que los líderes chinos prefieren a Trump. Este ha pedido retirar a los estadounidenses de Japón, Corea del Sur y otras partes de Asia, mientras que Biden ha cortado el acceso de China a los chips más avanzados y a los equipos fabricados para producirlos.

La promoción por parte de China de una teoría conspirativa sobre los incendios se produce después de que el pasado otoño en Bali Biden se quejara con Xi Jinping, presidente de China, sobre el papel de Pekín en la difusión de este tipo de desinformación. Según funcionarios de gobierno, Biden criticó de manera airada a Xi por la difusión de falsas acusaciones de que Estados Unidos operaba laboratorios de armas biológicas en Ucrania.

No hay indicios de que Rusia y China estén colaborando en operaciones de información, según los investigadores y funcionarios de gobierno, pero a menudo hacen eco mutuamente de sus mensajes, sobre todo cuando se trata de criticar las políticas estadounidenses. Sus esfuerzos combinados sugieren que está a punto de comenzar una nueva fase de las guerras de desinformación, reforzada por el uso de herramientas de IA.

“No tenemos pruebas directas de coordinación entre China y Rusia en estas campañas, pero sin duda estamos encontrando alineación y una especie de sincronización”, explicó William Marcellino, investigador de RAND y autor de un nuevo informe que advierte de que la inteligencia artificial permitirá un “avance crítico” en las operaciones de influencia global.

Los incendios forestales de Hawái —como muchas catástrofes naturales de la actualidad— generaron numerosos rumores, informes falsos y teorías conspirativas casi desde el principio.

Caroline Amy Orr Bueno, investigadora del Laboratorio de Investigación Aplicada en Inteligencia y Seguridad de la Universidad de Maryland, informó que una campaña rusa coordinada comenzó en Twitter, la plataforma de redes sociales ahora conocida como X, el 9 de agosto, un día después de que comenzaran los incendios.

La frase “Hawái, no Ucrania” se difundió desde una oscura cuenta con pocos seguidores a través de una serie de cuentas conservadoras o de derecha como Breitbart y, en última instancia, por los medios de comunicación estatales rusos, llegando a miles de usuarios con un mensaje destinado a socavar la ayuda militar estadounidense a Ucrania.

El aparato mediático estatal chino suele hacer eco de temas rusos, especialmente la animadversión hacia Estados Unidos. Pero, en este caso, también llevó a cabo una campaña de desinformación.

Recorded Future informó por primera vez que el gobierno chino había montado una campaña encubierta para culpar a un “arma meteorológica” de los incendios, identificando numerosas publicaciones a mediados de agosto en las que se afirmaba falsamente que el MI6, el servicio de inteligencia exterior británico, había revelado “la asombrosa verdad detrás del incendio forestal”. Mensajes con las mismas palabras aparecieron en redes sociales de todo internet, como Pinterest, Tumblr, Medium y Pixiv, un sitio japonés utilizado por artistas.

Otras cuentas no auténticas difundieron contenidos similares, a menudo acompañados de videos mal etiquetados, incluido uno de una popular cuenta de TikTok, The Paranormal Chic, que mostraba la explosión de un transformador en Chile. Según Recorded Future, el contenido chino a menudo repetía —y amplificaba— publicaciones de teóricos de la conspiración y extremistas en Estados Unidos, incluyendo a supremacistas blancos. Clint Watts, director general del Centro de Análisis de Amenazas de Microsoft, dijo que China parecía haber adoptado el manual de Rusia para las operaciones de influencia, sentando las bases para influir en la política de Estados Unidos y otros países.

“Es como Rusia en 2015”, comentó, refiriéndose a los bots y cuentas no auténticas que Rusia creó antes de su amplia operación de influencia en línea durante las elecciones de 2016. “Si nos fijamos en cómo lo han hecho otros actores, están creando capacidad. Ahora están construyendo cuentas encubiertas”. Un barrio destruido tras un incendio forestal en Lahaina, en la isla hawaiana de Maui, el 16 de agosto de 2023. (Go Nakamura/The New York Times)