Chile amaneció este miércoles pendiente de la llegada a Santiago del cuerpo del expresidente Sebastián Piñera, fallecido este martes en un accidente de helicóptero a los 74 años, para despedirlo primero en un velatorio, que se alargará desde este miércoles hasta el jueves en el antiguo Congreso de Santiago, y luego en el funeral de Estado que se celebrará el viernes.

Con más de una hora de retraso, el féretro, cubierto con una bandera chilena, llegó sobre las 12:00 hora local en un avión de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) al aeropuerto de Santiago y fue recibido con honores por el presidente Gabriel Boric y varios de sus ministros.

Al son de un himno fúnebre militar, el ataúd fue sacado del avión por uniformados de la FACh y transportado unos metros en un carruaje de madera, escoltado por sus hijos y parte de sus nietos, hasta un auto que lo condujo a la antigua sede del Congreso Nacional de la capital, donde desde hacía más de cuatro horas lo esperaban cientos de admiradores bajo el sol abrasador de la primera hora de la tarde.

A las 15:30 hora local del martes, el helicóptero que pilotaba Piñera, en el que iban a otras tres personas que lograron salvarse, una de ellas su hermana Magdalena, se precipitó al poco tiempo de despegar sobre el Lago Ranco, un balneario turístico situado a 800 kilómetros al sur de Santiago, donde solía pasar los veranos con su familia.

El funeral de Estado se celebrará en la mañana del viernes en la Catedral Metropolitana de Santiago y, según explicó el canciller chileno, Alberto van Klaveren, a cargo de coordinar la ceremonia, una vez terminada la misa, los restos se dirigirán a La Moneda, y de ahí serán trasladados al Cementerio Parque del Recuerdo, donde se le rendirá un último homenaje.

El recuerdo

“¡Viva Piñera y viva Chile!”, “¡Piñera, amigo el pueblo está contigo!” y “¡Piñera, amigo, jamás serás vencido!”, gritaban los admiradores y seguidores del exmandatario. Minutos antes de la llegada del cortejo fúnebre, las arengas fueron sustituidas por el canto del himno nacional.

El féretro y la familia del expresidente fueron recibidos desde el exterior del recinto por los presidentes del Senado, Juan Antonio Coloma; de la Cámara de Diputados, Ricardo Cifuentes; y de la Corte Suprema, Ricardo Blanco, en representación de los poderes del Estado, tal y como establece el protocolo para un funeral de este rango.

Por una alfombra roja que atravesaba el Salón de Honor del edificio, entró el ataúd en medio de una fuerte y emotiva ovación de aplausos que se extendió por más de un minuto. A su izquierda se colocó la familia, con la viuda, Cecilia Morel, y los hijos, nietos y hermanos en primera fila; mientras que a la derecha había exministros y exasesores de su gobierno.

Entre los logros que mencionaron sus admiradores presentes en el lugar, destacaron la recuperación del país tras el devastador terremoto de 2010, la salvación de los 33 mineros atrapados durante más de dos meses en la mina San José y la gestión de las ayudas durante la pandemia, junto con la vacunación temprana.

Dos hipótesis del accidente

Durante la mañana, la fiscal regional de Los Ríos, Tatiana Esquivel, confirmó que la causa de muerte del expresidente fue “asfixia por sumersión”.

“Este dato forense nos permite ir elaborando una hipótesis más probable de cómo habría sido la dinámica de este accidente aéreo”, explicó.

De momento no se ofrecerán más detalles, por lo que no parece que se puedan esclarecer las dos principales hipótesis que se barajan: un problema técnico por las malas condiciones climáticas en la zona, con fuerte viento y lluvia, o algún problema físico del mandatario, que le hubiese hecho perder el control y no poder quitarse el cinturón de seguridad.

EFE