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La espera

Centro de detención en Arizona alberga a 1.376 migrantes de 97 nacionalidades

El complejo de Eloy retiene a 589 mexicanos, 101 guatemaltecos, 47 hondureños y 41 salvadoreños en espera de deportación.

04.09.2026 06:51

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Por María Noel Domínguez

Por primera vez, junto a un grupo de periodistas de Latam, Montevideo Portal ingresó a las instalaciones del Centro de Detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Eloy, Arizona, junto a un grupo de periodistas de diferentes países, tras una exhaustiva revisión de seguridad y con el compromiso expreso de no establecer contacto verbal con ninguno de los detenidos. La visita permitió recorrer los distintos sectores del complejo y acceder a información detallada sobre su funcionamiento.

Tras ser interceptadas por la Patrulla Fronteriza en la frontera entre México y Estados Unidos, las personas son trasladadas a distintos centros de detención para aguardar el desarrollo de su proceso judicial por infracciones migratorias. Durante esa espera, un juez evalúa cada caso y puede ordenar la deportación inmediata o autorizar una estancia provisional mientras continúa el trámite legal. El proceso puede extenderse semanas, meses o incluso más de un año, dependiendo de la complejidad del caso y de las decisiones que tome el propio detenido.

En cualquier momento del proceso, los migrantes pueden optar por regresar voluntariamente a su país de origen. Sin embargo, esa decisión tiene consecuencias concretas: pierden el derecho a ingresar legalmente a Estados Unidos por un mínimo de cinco años. Si existe reincidencia —es decir, si ya fueron deportados o rechazados anteriormente—, ese plazo se extiende y las restricciones se vuelven más severas, pudiendo derivar en prohibiciones permanentes de ingreso.

Montevideo Portal

Montevideo Portal

Dentro del centro, los detenidos tienen derecho a lo que las autoridades denominan "visitación" —término que engloba el acceso a parientes, amigos y representantes legales—. Además de las visitas presenciales, pueden comunicarse con el exterior a través de distintas vías tecnológicas, aunque deben reservar los turnos y abonar por su uso. Para eso, cada pabellón cuenta con tablets disponibles que los internos utilizan para ver películas, realizar videollamadas y mantener comunicación frecuente con sus abogados. Este acceso tecnológico funciona como un canal clave para la gestión legal de cada caso.

En cada pabellón también están pegados y a la vista los números de teléfono de todos los organismos de consulta disponibles, cuya comunicación es gratuita para quienes deseen utilizarla para gestionar su situación migratoria o presentar quejas.

Dentro de las instalaciones funciona un juzgado con cuatro jueces presentes en planta y otros tantos que operan de forma virtual mediante videoconferencia. Allí se resuelve el futuro de cada migrante: pueden pedir regresar a su país, y si la sentencia les resulta desfavorable, tienen derecho a apelarla y aguardar una nueva instancia judicial. "Si dicen que quieren volver, se resuelve rápido; de lo contrario el proceso es más complejo", precisó Bryan Ortega, subdirector de la Oficina de Campo, quien acompañó al grupo de periodistas durante toda la recorrida por el complejo.

También existe la posibilidad de obtener la libertad bajo fianza, cuyo monto es determinado por el juez a cargo del caso, en un mecanismo similar al que puede observarse en series de televisión estadounidenses de temática judicial. Cuando un detenido no tiene acceso a un abogado particular, la Justicia le facilita una lista de profesionales con tarifas reducidas o que trabajan en forma pro bono, garantizando así el derecho a la defensa legal.

Alrededor de 1.376 migrantes provenientes de 97 nacionalidades distintas permanecen bajo custodia en el Centro de Detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ubicado en Eloy, Arizona, lo que representa casi el límite de su capacidad máxima de 1.500 personas, según informaron autoridades del complejo durante la visita.

La mayoría de los detenidos son de origen mexicano, con 589 personas registradas. Les siguen Guatemala, con 101; Honduras, con 47; y El Salvador, con 41, de acuerdo con los registros internos del centro. El resto proviene de países de Sudamérica, África y Europa. Las autoridades confirmaron que no hay ningún ciudadano uruguayo detenido en este momento en el establecimiento.

En el centro no hay menores de edad. Actualmente, hay alrededor de 500 mujeres alojadas en el establecimiento. Las autoridades indicaron que no se registran fallecidos ni intentos de fuga desde que el complejo está en funcionamiento.

Los detenidos visten uniformes de distintos colores según su nivel de riesgo evaluado: rojo para amenaza alta; amarillo para amenaza media-alta; caqui para amenaza media-baja; y verde para bajo riesgo. La clasificación se determina en función de los antecedentes penales y el historial migratorio de cada persona, según explicaron las autoridades del ICE.

El complejo está compuesto por seis edificios, cada uno con cinco unidades residenciales con capacidad para 50 personas cada una, lo que da una capacidad total de 1.500 plazas. Cada celda está equipada con camarotes, mesa, banca metálica, servicio sanitario y lavamanos, y está diseñada para alojar a dos personas simultáneamente.

Hombres y mujeres permanecen en áreas completamente separadas y no tienen contacto entre sí bajo ninguna circunstancia, con una única excepción: los cónyuges debidamente comprobados tienen derecho a encuentros controlados y supervisados por el personal del centro. No se aceptan niños ni niñas bajo ningún criterio. La persona de mayor edad que se encuentra actualmente detenida es una mujer de 70 años.

Condiciones de detención

Datos clave
  • Detenidos en EloyHay 1.376 migrantes de 97 nacionalidades en el Centro de Detención del ICE en Eloy, Arizona, cerca del límite máximo de 1.500 personas.
  • Mayoría mexicana589 detenidos son de origen mexicano, seguidos por guatemaltecos (101), hondureños (47) y salvadoreños (41).
  • Sin uruguayos detenidosLas autoridades confirmaron que no hay ningún ciudadano uruguayo actualmente detenido en el establecimiento.
  • Prohibición de reingresoQuienes opten por el retorno voluntario pierden el derecho a ingresar legalmente a EE.UU. por un mínimo de cinco años.
  • Cuatro jueces presentesEl complejo cuenta con un juzgado con cuatro jueces en planta y otros que operan por videoconferencia para resolver cada caso.
  • Uniforme por riesgoLos detenidos visten uniformes de colores según su nivel de peligrosidad: rojo (alto), amarillo, caqui y verde (bajo riesgo).
  • 500 mujeres alojadasActualmente hay alrededor de 500 mujeres en el centro; no hay menores de edad y la detenida de mayor edad tiene 70 años.
  • Sin muertes ni fugasLas autoridades indicaron que no se registran fallecidos ni intentos de fuga desde que el complejo está en funcionamiento.
  • Acceso tecnológico claveCada pabellón cuenta con tablets para videollamadas, películas y comunicación con abogados, con turnos reservados y pago por uso.
  • Trabajo remunerado internoLos detenidos pueden trabajar en limpieza o cocina a cambio de una remuneración en dólares acumulable dentro del establecimiento.
  • Primera visita periodísticaMontevideo Portal ingresó por primera vez al complejo junto a periodistas de distintos países, con restricción de contacto verbal con los detenidos.

Las autoridades del ICE en Eloy explicaron que los detenidos reciben tres comidas diarias, con variedad de proteínas en cada una. Quienes necesiten una dieta especial —por alergias, enfermedades crónicas o motivos religiosos— reciben una alimentación adaptada a sus requerimientos. El menú disponible incluye opciones vegetarianas, kosher y halal, esta última permitida por la ley islámica, en cumplimiento de la normativa federal que regula los centros de detención migratoria.

Los detenidos que lo deseen pueden trabajar dentro del establecimiento en áreas de limpieza o cocina, a cambio de una remuneración en dólares. El dinero acumulado puede destinarse a cubrir necesidades personales, como el pago de honorarios de abogados, el costo de llamadas telefónicas o el pago de fianzas en caso de que un juez resuelva favorablemente su situación migratoria, señalaron las autoridades.

El centro ofrece acceso a intérpretes en múltiples idiomas, biblioteca, hornos de microondas, juegos de mesa, colchones para practicar yoga y zumba, servicio de envíos de dinero al exterior, listas de consulados y organizaciones no gubernamentales habilitadas para recibir quejas, asesorías virtuales, casillas individuales para comunicarse con abogados y salas de tribunal donde cuatro jueces de planta llevan los casos y dictan sentencia de manera presencial.

Cada unidad residencial cuenta con duchas, comedor colectivo, área de televisión, teléfonos de uso compartido y acceso a una tablet para enviar correos electrónicos a defensores legales o líderes religiosos. Las habitaciones con literas, baño y lavabo son compartidas por dos personas, tal como está previsto en el diseño original del complejo.

La Unidad de Servicios Médicos realiza un tamizaje sanitario desde el momento en que cada persona ingresa al centro y lleva un seguimiento continuo de su estado de salud, con acceso a medicamentos y chequeos periódicos. También se atiende la salud mental de los detenidos, dado el impacto emocional que genera el proceso de detención prolongada. Las patologías más frecuentes que se tratan son diabetes, hipertensión y obesidad. Las pruebas de embarazo son obligatorias para todas las mujeres recién ingresadas, según confirmaron las autoridades médicas del establecimiento.

Según indicaron las médicas a cargo del servicio sanitario, la mayoría de las consultas cotidianas corresponden a problemas dermatológicos ocasionados por la intensa exposición al sol durante el trayecto migratorio previo a la detención. El sistema de respuesta médica está diseñado para que el personal llegue en menos de cuatro minutos a cualquier sector del complejo ante una situación de urgencia.

Si una condición médica no puede resolverse dentro de las instalaciones, el detenido es trasladado a un hospital externo para recibir la atención correspondiente. Hasta la fecha de la visita, no se ha registrado ningún fallecimiento dentro del centro de Eloy.

Según informaron las autoridades del centro, el tiempo de permanencia de los internos depende directamente del tipo de proceso que lleven. Los trámites más cortos corresponden a quienes piden salir voluntariamente de Estados Unidos, mientras que quienes deciden apelar su situación o aguardar una resolución judicial favorable pueden permanecer detenidos un año o más.

Ambiente y rutina

Las luces se apagan y las puertas se cierran a las 21:30 horas en todos los pabellones, mientras decenas de cámaras de vigilancia distribuidas por todo el complejo permanecen activas durante la noche. La rutina diaria está estrictamente organizada por horarios que incluyen comidas, tiempo de recreación, acceso a servicios y actividades religiosas o educativas.

Entre letreros en inglés como "Complacencia es igual a resultados adversos", "ICE tiene cero tolerancia para abuso sexual y agresión" y "Jesús te ama", los colores del uniforme que distinguen el nivel de riesgo de cada detenido quedan de lado en la convivencia cotidiana: ríen, lloran, se abrazan y se enojan. Las personas retenidas apenas responden los buenos días de los extraños que recorren el lugar, manteniéndose en una reserva que parece más producto del cansancio y la incertidumbre que de la hostilidad.

En materia religiosa, se celebra misa con periodicidad regular y cualquier detenido puede completar un formulario para solicitar una conversación con el capellán del centro cuando lo considere necesario. Las religiones predominantes entre la población detenida son la católica, la cristiana y el islam, aunque también hay presencia de un rabino para la comunidad judía. En el espacio habilitado para celebraciones religiosas abunda material de distintas iglesias cristianas de variados cultos.

Los viernes están destinados a la celebración de casamientos para aquellas parejas que deseen contraer matrimonio durante el período de detención.

"Heroes work here (aquí trabajan héroes)" es el mensaje de bienvenida al centro, estampado sobre líneas rojas y blancas que evocan la bandera de Estados Unidos. Con su placa de identificación del ICE visible, trabajadoras y trabajadores recorren los pasillos del complejo mientras exhiben los valores que el organismo denomina PRIDE: Professionalism (profesionalismo), Respect (respeto), Integrity (integridad), Duty (deber) y Excellence (excelencia). El acrónimo está presente en carteles distribuidos por distintos sectores del establecimiento.

Ante las denuncias públicas sobre muertes de detenidos bajo custodia del ICE en otros centros del país por presunta negligencia médica, las autoridades de Eloy respondieron que la Oficina de Responsabilidad Institucional es el organismo encargado de investigar esos casos, y aclararon que solo pueden hablar en nombre de su propio establecimiento, donde no se ha registrado ningún fallecimiento hasta la fecha.

Por María Noel Domínguez