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Seré curioso

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Caro Faget: De no tenerse fe (por ser de Uruguay) a no darse por vencida, al menos no hoy

La diseñadora y directora de Arte ganó un concurso de la banda británica Oasis y su diseño hoy es remeras.

21.03.2026 16:31

Lectura: 17'

2026-03-21T16:31:00-03:00
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Por César Bianchi

En los años 90, por 18 de Julio se podían ver un sinfín de remeras con la cara del “Che” Guevara. Tantas de esas que con el tiempo se transformaron en un cliché rancio. Otros preferían lucir la calva rapada del Indio Solari o algún dibujo alusivo a Oktubre de Rocambole.

Promediando la tercera década del siglo veintiuno hay todo tipo de remeras por las calles del mundo. Hay camisetas con caras de futbolistas, actores, cineastas, músicos (desde Gardel a Piazzolla, de Lali a Bad Bunny), hay casacas de filósofos, de escritores y poetas (¿no vieron a Poe o Idea Vilariño en remeras?). Es más, cualquiera puede elegir su diseño y mandarlo estampar en una remera. Son algo así como declaraciones de principios, como una cédula de identidad portátil.

Pero hay un solo diseño de camiseta que une, como en un hilo invisible, a una ilustradora uruguaya, la banda británica Oasis —que regresó con gloria el año pasado—  y una manifestación antibelicista, en tiempos de guerras por doquier. Es el diseño que pergeñó Carolina Faget Brünner (para los íntimos, Carito), una docente universitaria y directora de Arte en una agencia de publicidad, quien escogió una pequeña frase en el colofón de la canción “Don’t look back in anger” y que tuvo una notoria inspiración en la pareja Lennon-Ono y aquel espíritu pacifista.

Ese diseño fue elegido por Oasis para ser estampado en millones de remeras e integrarse al merchandising oficial de la banda, y cuya recaudación tiene fines benéficos. He aquí la historia de cómo se mentó esa remera por una uruguaya de Punta Carretas que lloró abrazada a sus amigas en el concierto que la banda dio en noviembre en Buenos Aires, del mismo modo que se emociona en la entrevista cuando menciona a su pareja y sus hijas.

Diseño de Carolina Faget.

Diseño de Carolina Faget.

¿Quién sos?

Soy Carito, soy la mamá de Fran y de Eva, soy diseñadora gráfica y directora de arte.

¿Cómo es eso de que no respondés al nombre de Carolina ni tampoco a Caro?

Carolina me suena a reto de mi madre cuando era chica, y después toda la vida era Carito. A Caro te respondo porque una está acostumbrada a que el diminutivo más común es Caro, pero soy Carito.

“Mi vocación es todo lo que tenga relación al arte o a la sensibilidad. Y a la expresión de esa sensibilidad, en todo sentido, desde mi vida personal hasta laboral”

¿Qué sabés de tus antepasados?

Faget es de origen vasco francés, y Brünner suizo-alemán. El padre de mi padre se llamaba Paul Faget, lo sé porque si yo nacía varón me iban a poner Paul, y también lo sé porque hay otra rama de los mismos que bajaron del barco que también se llaman Paul. Y del lado Brünner, los suizo-alemanes, escaparon con la Segunda Guerra Mundial y se instalaron en Nueva Helvecia.

¿Cuál es tu vocación?

Todo lo que tenga relación al arte o a la sensibilidad. Y a la expresión de esa sensibilidad, en todo sentido, desde mi vida personal hasta laboral.

¿Sos de buscar la belleza, de perseguir la belleza?

No, no, (busco) lo que me gusta, pero lo que a mí me gusta de belleza, capaz que no es lo mismo para vos.

¿Todo comenzó dibujando? ¿Aprendiste a dibujar con alguna técnica? ¿Empezó con el gusto por la publicidad?

No, empezó porque me gustaba dibujar. En mi familia hay mucho artista (sic), y siempre era: “Dibujá, probá”. Mi abuela dibujaba muy bien, era profesora de Dibujo en la universidad. Y siempre en mi familia fue: dibujar, dibujar, dibujar.

Y el gusto por la publicidad fue así: yo me fui de intercambio, cuando tenía 18 años, a aprender inglés, y una de las materias que tenía era Arte. Y me llevaron de paseo a una agencia de publicidad. Yo no tenía ni idea de que era publicidad en ese momento. Me llevaron y cuando llegué había un sillón gigante cuando entrabas, y te explicaban para qué era, y era porque esa agencia tenía (como cliente a) Nickelodeon, y era para que los creativos se sentaran ahí a pensar como los niños. Ahí dije: “Ta, es esto, es esto”.

¿Qué estudiaste? ¿Dónde te formaste?

Hice licenciatura en Comunicación en la Universidad Católica, y cuando vi que me faltaba alguna herramienta para la hora de presentar algo y expresarme mejor, expresar mis ideas, decidí hacer una tecnicatura en la ORT en Diseño Gráfico. Publicidad fue la orientación que elegí en la Católica.

¿Y qué te atrajo de la orientación Publicidad en facultad de Comunicación?

Conocer toda la parte de creatividad, conocer a la gente y entender a la gente, para poder hablar con ellos, para venderles ideas, historias… y productos.

A propósito de vender… ¿Creés en aquella máxima ¿o es mito?— de que el buen publicista le vende a una persona algo que, en realidad, no necesita?

Yo creo que actualmente no, porque en realidad la gente te va a buscar porque necesita algo. Es al revés, es como que uno tiene que acostumbrarse a venderle cosas que sí necesite.

Yo recuerdo, en facultad de Comunicación, que estaba esa polémica máxima de buscar que la gente compre algo que no necesita, o en todo caso, que no sabía que necesitaba…

¿Generar la necesidad decís? Mmm… Sí y no. La empresa sí necesita que su público objetivo consuma “eso”, pero en realidad la gente te va a ir a buscar si realmente lo necesita.

Foto: Javier Noceti/Montevideo Portal.

Foto: Javier Noceti/Montevideo Portal.

Sos directora de arte desde hace 10 años, ahora en la agencia Cámara/TBWA. ¿Qué hace una directora de Arte precisamente? ¿Cuáles son tus tareas cotidianas?

Tenés varias tareas. Una es ir dirigiendo, a medida que empiezan a llegar las campañas o los trabajos, vos tenés que ir asignando a la gente e ir guiándolos hacia donde creés que el arte de esa campaña tiene que ir dirigido. Si es de autos: qué estilo de auto, qué comunicación, qué colores, qué tipografía de letra, todo para generar un concepto visual de lo que se está generando. Es como ir asignando y dirigiendo hacia donde está haciendo la gente los diseños y los artes de cada campaña.

También es crear la parte conceptual gráfica de las campañas. Por ejemplo, pensás en conjunto con los directores creativos o redactores. Tenés una historia para contar, te ponés a pensar cómo la contás a nivel gráfico, cómo aparecen los gráficos si es un audiovisual, en el audiovisual, si es una prensa, cómo colocás las cosas, dónde, en qué colores y con qué tipografías, y en qué ambiente. Todo lo que es arte.

“Mi tarea es crear la parte conceptual gráfica de las campañas. Por ejemplo, pensás en conjunto con los directores creativos o redactores. Tenés una historia para contar, te ponés a pensar cómo la contás a nivel gráfico”

¿Te interesa la historia del arte? ¿Estudiaste historia del arte?

En facultad, sí. Me interesa porque tenés que saber de todo. Tenés que saber de dónde viene una corriente, y sobre todo, para referenciarte.

Y cómo los tiempos van cambiando el gusto por el arte, ¿no?

El gusto y cómo han venido revoluciones, a nivel de arte que cambia todo y luego también se vuelve al pasado.

Como en algún momento fue el pop art de Andy Warhol…

Exacto.

¿Hoy hay alguna corriente que esté de moda o dominando a nivel mundial?

No, no. Es como siempre se van reciclando todas las cosas. Para mí, ya está todo inventado, y es reciclarlo.

¿Y hoy, por ejemplo, qué se está revisitando? ¿Qué estamos reciclando?

Hay mucho minimalismo. Mucho minimalismo, nada muy cargado. Mucho juego de tipografía, se juega mucho con eso. También depende mucho de si estás vendiendo un auto o una comida. Depende del producto.

Sos ilustradora y diseñadora. ¿En qué se distinguen?

Soy ilustradora digital y también a mano. ¿En qué se distingue? La ilustración es más libre, suelta. En el diseño gráfico también tenés que conocer ciertos conocimientos sobre parámetros, sobre tipografías, conceptualizaciones, que capaz que tenés más libertad en la ilustración.

“Soy ilustradora digital y también a mano. ¿En qué se distingue? La ilustración es más libre, suelta. En el diseño gráfico también tenés que conocer ciertos conocimientos sobre parámetros, sobre tipografías, conceptualizaciones”

¿Eras fan de Oasis antes de presentarte al concurso para participar del merchandising?

¡Fanática! Desde los 15 años.

¿Viste el llamado y te tuviste fe, o alguien pensó en vos y te acercó la propuesta?

Yo fui a verlos el 16 de noviembre —hicieron dos conciertos en Argentina—, yo ya pertenecía a los fans, porque para comprar las entradas entrás en una lista de fans. Y ellos comunican todo para sus fans. Todas las semanas están mandando cosas. Y para los 30 años de la canción “Don’t look back in anger”, iban a hacer un concurso para hacer merchandising oficial, pero un concurso solo de fanáticos. Ellos iban a hacer una cápsula especial para eso, porque es una de sus canciones emblemáticas. Y ellos pensaron: “Vamos a darle también al fan la oportunidad de que participe y sea parte del merchandising oficial”.  Y los propios fans enviaron sus diseños, así fueras diseñador, ilustrador o Peteco.

¿Entonces tenías que ser ilustrador o diseñador, o yo que nunca hice eso podía enviar mi diseño?

No, para nada, vos mandabas. Lo que mandaras podía haber sido hecho por inteligencia artificial, por tu hermano, por no sé quién. Te mandaban el mockup (NdeR: prototipo audiovisual), la aplicación donde va la ilustración o el diseño, y no tenés que poner explicación ni justificación ni nada.

¿Y qué decían las bases del concurso? ¿Sabías qué ibas a ganar?

Tu diseño en las remeras. Y ganabas complimentary t-shirts, o sea, remeras. Y lo que se recaude con eso no iba a ser para ellos ni para nadie, era para una fundación de lucha contra el cáncer adolescente en el Reino Unido.

¿Y te tuviste fe?

No, al principio dije: “Ay ta, no voy a mandar, va a haber mucha gente participando”.  Porque, claro, iban a participar muchísimos en todo el mundo. Y unas amigas me empezaban a dar manija: “es tu oportunidad”, “es tu oportunidad”. La realidad es que cuando leí por primera vez del concurso, se me ocurrió algo. Pero dije: “No, no voy a mandar nada”. Y cuando me empezaron a insistir e insistir, dije: “Bueno, voy a probar”. Y digo: “Capaz que mi idea es demasiado conceptual, o me estoy yendo muy para atrás y la gente no lo entiende. Pero si ellos lo entienden, mejor. Si el resto no lo entiende, ya fue”.

“Al principio dije: 'Ay ta, no voy a mandar, va a haber mucha gente participando'. Porque, claro, iban a participar muchísimos en todo el mundo. Y unas amigas me empezaban a dar manija: 'es tu oportunidad', 'es tu oportunidad'. La realidad es que cuando leí por primera vez del concurso, se me ocurrió algo”

Explicame la idea que se te ocurrió, y fue elegida por la banda británica. Elegiste una frase al final de la canción “Don't look back in anger”, y en el medio se cuela, como inspiración, John Lennon y Yoko Ono. ¿Cómo es eso?

En la canción hablan de hacer una revolución desde la cama. Que es la frase típica de la película de John Lennon y Yoko Ono, hablando de que desde la cama hay que hacer una revolución. Es más, en el audiovisual (de la canción) ellos tienen afiches colgados detrás con la frase “War is over” y otras frases contra la guerra. Y ellos en un momento también salieron con un cartel que decía “War is over”, que era la simpleza básica. Las tres palabras, separadas, misma tipografía, negro sobre blanco. Listo. Simpleza total.

Y a mí siempre me llamó la atención la frase “At least not today”, que es la última frase de la canción. El tipo hace toda una declaración a lo largo de toda la canción y al final dice: “Bueno, por lo menos no hoy”.  Y es como lo que resume toda la canción. Y fue eso. Es una frase corta, la puedo resumir de la misma forma que el cartel: una tipografía parecida y que parezca stencileada. Y dije: “Ta, es esto”.

¿Y tuviste que explicarlo a la hora de mandar tu diseño al concurso? ¿Hubo una segunda etapa donde explicabas lo que habías diseñado?

No, nada. Vos mandás el diseño solo. O la entienden, o no.

¿Y cómo te enteraste que habías sido seleccionada?

Primero nos llegó un mail. A todos los que habían participado les llegó un mail que decía que habían quedado seis remeras finalistas, digamos. Todo fue por votación.  Había que votar de tal fecha a tal fecha. Llegó primero el mail, lo leí cuando estaba paseando la perra y pensé: “¿Qué es esto? ¿Qué es esto?” Hice captura, y empecé a mandarle a todo el mundo. “¡Quedó, es una de las seis!”

Pensé: “Soy de Uruguay, no sé si voy a ganar”. Empecé a mandarle a muchos amigos eso, y a pedirles que votaran por mi diseño. Les mandé el link a miles de amigos pidiéndoles que voten por mí. Hice campaña entre amigos y amigas. Yo tengo el Instagram cerrado, entonces era más difícil, pero no lo iba a abrir por esto. Los amo, pero no lo iba a poner mi perfil público, donde tengo fotos de mi vida, de mi familia… No tenía ganas.

Compartí el link para la votación, mis amigos empezaron a compartir, a compartir, a compartir, y gané. No creo que haya sido por los votos de Uruguay, pero ta.  Ellos nos avisan el día que cierran la votación: “Se cerró, te vamos a avisar”. Unos días antes me habían avisado: “Mirá que estás dentro de las seis finalistas, estamos pidiendo que ya nos manden el arte final, con lo que van a usar para imprimir”. Yo lo mandé enseguida: “tomá”. Ahí pensé: “Esta chance no la pierdo”. Y el mismo día me llegó el mensaje: “Sos la ganadora, te vamos a mandar el contrato”. De hecho, en el contrato les retruqué, porque en el contrato no decía que el premio eran las diez remeras. Les dije: “Pónganlo en el contrato, que me lleguen las 10 remeras”.

¿Ni un peso, ni una libra ganaste?

No, no…  Bueno, en el contrato, un genérico para todos los proveedores que son de este estilo, te dicen que es un pound, pero se va en los gastos. Y después, lo gracioso fue cuando empezaron a llegar por amigos a decirme: “Ganaste”, “ganaste”. Tienen un buen sistema, porque a cada persona que votó le llega la noticia de quién ganó. Y lo lindo es que a todo el mundo le llegaba a destiempo. No fue que mandaron a todo el mundo al mismo momento (o capaz que el sistema andaba mal). Pero lo gracioso fue eso: me empezaron a mandar a destiempo y yo me reía.

¿Nunca un mensaje de audio de Liam o Noel Gallagher?

Nada. Sigo esperando.

Foto: Javier Noceti/Montevideo Portal.

Foto: Javier Noceti/Montevideo Portal.

¿Cuántas veces los viste en vivo?

Dos. Una en el 2002 (o 2003), cuando yo estaba estudiando en Salamanca, España. Ellos habían cancelado un concierto —fue en la época en que empezaron a pelearse—, pero sí hicieron ese en Salamanca. La diferencia con esta vez del año pasado en Buenos Aires fue abismal porque era un lugar chico, y yo estaba a cinco metros del escenario. No me acuerdo cómo se llamaba el lugar, una sala chica, como si hubiera sido acá en La Trastienda, ponele. Y yo estaba a cinco metros.

El destino estaba escrito: tenían que volver, ¿no? Aún llevándose a las patadas…

Recontra tenían que volver. Siempre se llevaron las patadas, son hermanos, los hermanos conviven a las puteadas… Pero yo creo que esto demostró que la gente los sigue escuchando. Y también demostró que la gente joven empezó a escucharlos. Se dio un revival. El otro día comentaba con una amiga que ahora las remeras de Oasis van a ser como las de Iron Maiden, que venden en las tiendas y la gente las usa sin tener ni idea qué música hacen. Bueno, así va a pasar con Oasis. Por moda.

Imaginate que viajás al exterior por trabajo, y te cruzás en Nueva York o San Pablo con un joven o una chica con una remera de Oasis con tu frase seleccionada. Imaginátelo un instante... ¿Qué pensarías, o sentirías?

Me muero… Obviamente, un orgullo que me explota el corazón. Me lo imagino y me dan ganas de ir a abrazarla. Decirle: “Vos no entendés nada, pero eso que tenés puesto es mío, lo pensé yo. Es mía esa remera”. Y le preguntaría si sabe la historia detrás de ese diseño, si sabe por qué esa frase y por qué está escrita así.

¿Sos feminista?

Muy, muy.

Traducímelo. ¿Por qué “muy”?

Porque todos los días, toda mi vida, estoy continuamente tratando de impulsar a mujeres y buscando la igualdad a nivel laboral, de vida, de todo. ¿Por qué? A mí no me costó, por cómo soy yo. Pero hay mucha gente que le cuesta. Creo que no está bueno que sigan existiendo esas diferencias, que, por un mismo talento, misma calidad, te paguen menos, las sufras, tengas que pelearla más.

“Me imagino cruzarme a alguien con una remera con mi diseño y me dan ganas de ir a abrazarla. Decirle: 'Vos no entendés nada, pero eso que tenés puesto es mío, lo pensé yo. Es mía esa remera'”

¿Sos de no perderte una marcha? ¿Vas con pañuelos y carteles?

Sí, tengo una remera también que hice y le regalé a amigas, y vendí también. Soy más de expresarme en ese sentido a nivel manifestación, que salir a “pelearla”, digamos. Y también a nivel laboral, también impulso bastante a las mujeres. Yo, como tengo que contratar gente, muchas veces trato de no de contratar a mujeres demás, sino de tener equilibrado. Igualdad en todo sentido.

Pero, ¿entendés que hay múltiples feminismos y que a veces algunos terminan expulsando o haciendo sentir incómodas a otras mujeres? Por poner un ejemplo, las mujeres políticas Mónica Bottero o Beatriz Argimón dejaron de ir a las marchas del 8M porque se sienten incómodas, se sienten desplazadas por grupos izquierdistas de mujeres. Incluso, hay quienes entienden como la frentista Fabiana Goyeneche que el feminismo es de izquierda. Es decir, que no se puede ser feminista y no ser de izquierda.

Sí, lo sé. El feminismo es buscar la igualdad, seas de donde seas. Eso no tiene partido. O sea, que vos seas de izquierda o de derecha, no por eso vas a ser más o menos feminista. No es una lucha de izquierda o de derecha. Es una lucha por el género, por la mujer.

Das clase de la materia Diseño de Productos Publicitarios en la Universidad ORT Uruguay. “Me tiene todo el día desafiando lo que sé y lo que no sé”, me escribiste. ¿Qué es lo que más te atrae de la docencia?

Estar continuamente aprendiendo. Aprendo yo más que ellos. Lo que yo hago es contar mi experiencia y enseñarles a… compartirles cómo ejercitar la creatividad y el pensar. Pero a mí me están retrucando continuamente cosas que yo daba por hechas, y eso me encanta.

En un texto que te pedí para preparar esta entrevista, escribiste: “Soy buena con las personas”. Puede sonar naif, pero agregaste una frase respecto al liderazgo, que solés repetir en cursos o talleres. ¿Y es....?

Que para ser un buen líder uno tiene que ser: o un buen almohadón o una buena escalera. Una buena escalera es porque uno tiene que tener peldaños fuertes para ayudar al otro a seguir creciendo y subiendo. Más que uno. Y un buen almohadón, porque uno se cae, y vos tenés que estar al costado para ayudar, para que esa caída no sea tan fuerte. Y vos tenés que estar siempre ayudando y sosteniendo.

¿Quiénes son Juan, Eva y Fran?

Mis amores. El padre de mis hijas, y mis hijas. (Se emociona).

¿Sos feliz?

Muy, muy. Todos los días.

Por César Bianchi