El 9 goleador de River Plate y Nacional era un 5 aguerrido y metedor. Así fue desde sus comienzos en baby-fútbol hasta que un DT vio que su corpulencia podía ser útil en el área rival. Entonces llegaron los goles, la transferencia a un cuadro grande y un Mundial juvenil con la selección uruguaya. Pero, aunque siempre quiso jugar al fútbol, lo que aún le mueve a Osvaldo Canobbio (53) pasa lejos de la pelota: es su familia.
Y no es un lugar común o un cliché romántico. Es verdad. Tanto que Canobbio no analiza oportunidades laborales como entrenador que pongan en peligro su estabilidad emocional, su “paz” y “tranquilidad”, en sus palabras. Hoy el ex DT de Villa Española y las juveniles de Liverpool se dedica a ser el coordinador de Hebraica y Macabi en fútbol amateur, mientras que sigue de cerca la carrera de su hijo Agustín, hoy figura de Fluminense de Brasil. El ex Peñarol viene de disputar el Mundial (con gol incluido a Cabo Verde) cuando meses antes no era convocado por el entrenador Marcelo Bielsa.
Canobbio, además, explicó por qué entiende que las redes sociales son “nocivas” para los futbolistas profesionales, y por qué hoy los jugadores necesitan un coach que les ponga los pies en la tierra. “Porque el exitismo que hay es muy grande. Cuando a uno lo ensalzan mucho, lo ponen, y lo venden a tal lado... El jugador empieza a creer una falsa realidad, porque capaz que lo están endiosando hasta de más, o capaz que se lo merece. Pero es tan fino todo, que a la vuelta de la esquina está el otro, el que te esté matando en todo momento. Y tampoco es así, porque vos sos un jugador. Pero antes sos un ser humano”.
De su trayectoria profesional, cómo vio el Mundial, el rendimiento de su hijo Agustín, de las palabras de Bielsa, y qué pudo haber pasado para que la Celeste haya tenido un pasaje tan deslucido por el principal certamen de fútbol del orbe hablamos en la barbacoa de su casa en Carrasco.
¿Quién sos?
Soy un padre de familia, abocado a los míos, que vive por y para mi familia.
¿Siempre perseguiste el sueño de ser futbolista profesional o querías dedicarte a otra cosa y el fútbol se fue dando?
Siempre me gustó el fútbol, desde muy chiquito andaba con la pelota. Así que creo que se fue dando a medida que fue pasando el tiempo lo de ser profesional. Pero lo único que me gustaba era jugar fútbol. Arranqué jugando baby-fútbol en Montevideo Belgrano.
¿De delantero?
No, no, toda mi vida fui 5, volante central.
¿En serio?
Claro… Empecé en inferiores de volante central hasta que un día un tal Jesús Rodríguez me llevó de 9, por mi altura, porque era grande ya de chico. Pasé a jugar de 9 y me fui quedando ahí. Cuando venía algún equipo que tenía mucha gente grande, me ponían de 5 a combatir a ellos. Pero eso más que nada fue en la 7ª. división hasta 6ª. Después, en 5ª. ya era totalmente 9.
¿Y pasaste a River Plate en qué año?
Año 86, con 13 años. Fui como volante central, a veces un 8. Siempre estaba en la zona de volantes, porque yo era grande desde pequeño. Crecí, pegué el estirón a los 12 años. A los 12 años ya estaba grande.
El periodista Alfredo Etchandy siempre recuerda que apenas 0,01 de los que juegan al fútbol llegan a Primera división. Vos fuiste uno que llegaste, incluso jugaste en un grande y en la selección. Tu hijo Agustín también es un privilegiado. ¿Qué cosas se tienen que conjugar para tener éxito en el fútbol profesional?
Es dificilísimo. Tenés que tener todo, porque hasta suerte tenés que tener, para que te vean. Pero la capacidad máxima va en la cabeza de cada uno. Me parece que cuando a vos te gusta tanto el fútbol, y perseguís ese sueño, y no claudicás en el esfuerzo, te esforzás a pesar de todos los sinsabores que da este deporte, porque aprendés desde baby-fútbol a tener esas cosas de frustración que te las querés sacar… con la rabia de decir: “Voy de nuevo, voy de nuevo y quiero reivindicarme en esto, quiero hacerlo mejor”. Todas esas cosas me parece que son el motor de un chico. Y mucha disciplina también.
Y después está por dónde lo vayas guiando al jugador, por dónde se vayan guiando ellos, por la disciplina, por el éxito que tengan de encontrar un grupo en sus categorías más chicas, que los acompañe y que sea bueno en lo generacional, porque depende mucho también de los compañeros que tengas. No depende solo de uno. El colectivo es todo en el fútbol.
Debutaste en River Plate en 1991 y te fuiste haciendo un nombre a base de goles. ¿Qué recuerdos tenés de tus inicios?
Lo que más recuerdo -es imborrable- fue el inicio de empezar a entrenar en Primera en el año 90, a fines del 90 empezar a competir con ellos (ese año bajó River). El técnico era Baudilio Jauregui. Cuando yo subo plenamente a Primera fue en el año 91, pero ¿qué pasa? Yo estaba en una selección juvenil y después regreso a instalarme en el grupo de primera. Me acuerdo que estaba con Héctor Tuja, Julio Ribas, Juan Ramón Carrasco, era un equipo que venía de la B (Segunda División) que estaba muy fuerte. Yo subo con Baudilio Jauregui, pero debuté por setiembre u octubre del 91.
Jugaste en Nacional en los años 1994 y 95, pleno auge de Peñarol con el Quinquenio (93-97). Ahí nació el apodo de Terminator, bautizado por Roberto Moar. Pero a vos te fue bien: convertiste muchos goles para el bolso. ¿Cómo se vivieron esos años desde la vereda de enfrente al grande que ganó 5 años seguidos? En el 94 tenían que cortar el bicampeonato y en el 95 el tri…
Obviamente fue duro en su momento, fue duro. A mi criterio, éramos los dos mejores equipos de Uruguay en ese momento (Peñarol y Nacional), Defensor tenía muy buen equipo también, pero competíamos mucho, como pasa hasta el día de hoy, nada distinto. En una de las finales del 94 Defensor se metió a definir con Peñarol, pero nosotros teníamos un gran equipo.
Nos sacó el campeonato Danubio en un partido en el Parque Central, en el que veníamos muy bien y no hicimos un buen partido y La Franja nos termina ganando. Y ahí nos pasa Peñarol a falta de una fecha. Eso en el 94, el último año de dos puntos por victoria. Fue todo el tema de los cambios en la competición, donde entran el Apertura y el Clausura.
En el 95 hubo clásicos para definir al campeón uruguayo. Tuvimos que ir a un clásico primero por el Clausura, teníamos que ganarlo sí o sí, lo ganamos por penales, y después nos gana Peñarol el Uruguayo. Pero eran partidos sumamente parejos, donde los detalles son los que hacen al éxito.
“En el 95 hubo clásicos para definir al campeón. Tuvimos que ir a un clásico por el Clausura, lo ganamos por penales, y después nos gana Peñarol el Uruguayo. Pero eran partidos sumamente parejos, donde los detalles son los que hacen al éxito”
Vos jugaste un Mundial también, en Portugal, 1991, al igual que tu hijo Agustín. Fue un Mundial Sub-20, pero no dejar de ser un campeonato del mundo. ¿Con quiénes compartiste plantel? Dirigía Juan José Duarte. ¿Qué significa para un futbolista jugar un Mundial y saber que todo el planeta está mirando ese evento deportivo?
Ojo, no es lo mismo… Yo jugué un Mundial juvenil, como bien recordás. Estaban Álvaro Núñez en el arco, estaba Paolo Montero, Gerardo Severo, el “Bola” (Robert) Lima, el negro (Washington) Tais, estaba (Diego Martín) Dorta, Líber Vespa, Gustavo Ferreyra era el 9 (yo era su suplente), Darío Silva también… La dirigía Juan José Duarte, sí.
¿Qué significa para un futbolista jugar un mundial? Lo que pasa es que las dimensiones las tomás después… Nosotros, cuando íbamos para ahí, íbamos a jugar un campeonato divino, hermoso, ¡un Mundial! Pero al futbolista le cuesta tomarle la trascendencia a lo que juega, hasta que después pasa, con el tiempo.
Porque vos estás en la vorágine del fútbol. Para el jugador es un partido de fútbol, obviamente, muy importante. Lo que vibrás antes del partido es mucho. Cuesta dormir, cuesta conciliar el sueño ese como para descansar. Entonces ya entrás tensionado. Ya te empezás a jugar el partido antes. Cuando llegás al partido, no llegás de la mejor manera a nivel físico, sí mental. Entrás queriendo matar a todo el mundo. Eso es lo que más recuerdo de ese año.
“Antes de futbolista sos un ser humano. Y tenés reacciones ante cosas que te molestan. Lo que podés tener son reacciones contra algo que te está sucediendo, que no lo pudiste manejar y actuaste. Después, sabés que va a tener consecuencias. Y bueno, eso es lo que pasó con Agustín después de la Copa América”
Agustín Canobbio, tu hijo, ha vivido momentos turbulentos con la selección de Marcelo Bielsa. Tuvo una reacción desmedida en la Copa América de Estados Unidos, después estuvo en el freezer y dejó de ser convocado, hasta que Bielsa volvió a considerarlo y jugó aquel amistoso ante Inglaterra antes del Mundial. ¿Qué pasó?
Son reacciones que muchas veces muchos futbolistas tienen en aquel momento. Toda acción que uno tiene trae consecuencias.
Entonces hay que ser bastante maduro como para asumirlas y decir: “Acá estoy”, “me equivoqué”, o no, o “pienso que estuve bien”. Todas esas cosas que pueden pasar dentro de la cabeza de un ser humano. Porque en principio, antes de futbolista sos un ser humano. Y tenés reacciones ante cosas que te enojan o molestan. Porque a vos te puede estar agraviando y saltás. Lo que podés tener son reacciones contra algo que te está sucediendo, que no lo pudiste manejar de la mejor manera en un breve lapso. Y actuaste. Después de eso, sabés que te va a tener consecuencias. Y bueno, eso es lo que pasó en ese momento.
¿Él tuvo que pedirle disculpas a Bielsa para volver a ser citado? ¿Pidió una instancia de charla con el entrenador?
No, yo creo que no. No me dijo que haya tenido una charla previa. Las acciones son de una persona. Cuando son genuinas, en el momento, uno percibe las cosas, uno sabe con quién está tratando. Mi hijo, y no es por pasarle la mano por el lomo porque soy el más crítico de mi hijo, te digo que él tiene algunas acciones en las que se pone como loco, y ante la injusticia, muchas veces lo llevan al límite. Si es muy injusto, lo llevaste al límite totalmente, y Agustín salta. Y capaz que es hasta hiriente con las cosas que te puede decir. Pero bueno, es así, es genuino. Sabe que a veces no es la mejor manera, pero bueno, actuó.
Y después, creo que, si hablaron, se habrán dicho las cosas que se tenían que decir. Y nada más. En el fútbol, esto nos ha pasado a todos los técnicos. Hemos visto reacciones de los jugadores, nos ha pasado a todos, yo las he tenido. Me refiero a cosas que me han calentado mucho.
Le pregunto al exfutbolista y actual entrenador. ¿Por qué le fue tan mal a Uruguay en este Mundial 2026? ¿A qué atribuís el fracaso de ni siquiera pasar a dieciseisavos de final?
A los resultados. En un Mundial, cuando uno ve a Arabia Saudita, Cabo Verde y España, decís: “Bueno, España y Uruguay clasifican, y después, si se puede meter otro como tercero, se verá quién”. Pero, después, mirando los partidos del Mundial… Yo soy más analítico, yo me fui a ver los partidos, fui al Mundial y fui a ver los partidos desde arriba, elegí un lugar bien arriba para ver toda la cancha desde arriba. Y te digo: el dominio en la mayor parte de los dos partidos ante Arabia Saudita y Cabo Verde fue de Uruguay. Y nos cuesta mucho el dominio a los uruguayos. Siempre fuimos de respuesta. Pero, sin embargo, Uruguay tuvo el dominio del juego.
No te olvides que estás jugando contra selecciones que están acostumbradas a jugar a nivel mundial. No podemos subestimar a Arabia, cuando tiene una población inmensa y tiene, en estos momentos en su liga, a muchos de los mejores jugadores.
“Contra Cabo Verde lo dominamos nosotros. Después, esto es fútbol. Puede pasar que tengas errores... Nadie quiere cometer un error. Nadie en el fútbol quiere tener errores. Ni los técnicos, ni los jugadores, ni los jueces. Pero suceden. Contra esas cosas no podés hacer nada”
Pero Cabo Verde es el extremo opuesto: tiene una población muy pequeña.
Sí, pero son una colonia portuguesa donde vos, si le ves los apellidos, y donde juegan, sabés que hay muchos que tienen un gran potencial. Fueron desinhibidos, jugaron como tenían que jugar y, sin embargo, vos no le concediste las acciones que le concedió Argentina. Y ellos, sin embargo, contra nosotros, no nos hacen un gol, por una habilidad de ellos, si no por errores nuestros.
Yo creo que lo dominamos nosotros. Después, esto es fútbol. Puede pasar que tengas errores... Nadie quiere cometer un error. Nadie en el fútbol, nadie, quiere tener errores. Ni los técnicos quieren cometer errores, ni los jugadores, ni los jueces. Pero suceden, suceden. ¿Qué vas a hacer? Contra esas cosas no podés hacer nada.
¿Hubo una relación rota entre el plantel y el DT? El propio Bielsa explicó en conferencia de prensa que a pedido de los jugadores debió acortar los minutos de charla y explicaciones técnicas, lo que motivó muchas críticas a los jugadores. ¿Lo entendés?
Mirá, que los jugadores vayan a proponerle al técnico entrenar de tal forma o tener menos minutos de charla técnica, si es una charla en buenos términos, pueden hacer lo que quieran los jugadores. Ahora, después el técnico decide si lo toma o no. Porque es una forma de trabajar del entrenador. Si vos tenés tu forma de trabajo, bueno, los jugadores después tendrán que acatar y ver si se hace bien o no. Y eso depende mucho de los momentos. Yo, como técnico, estoy tratando de recordar si he tenido algún planteamiento de los jugadores… Me han sugerido ellos diferentes cosas que podamos hacer y las podés tomar o no, y tratar de llevarlas.
Hay que vivir en comunión de la mejor manera posible. Más cuando estás tanto tiempo todos juntos en un Mundial. Hay que tratar de ver hacia qué lado vas, si cedés o no cedés, cuánto cedés, para tratar de llegar siempre a términos medios. ¿Para qué? Para que todo el mundo esté cómodo y pueda rendir de la mejor manera. Yo no sé si fueron 10 minutos o 20, por 10 minutos no te podés quejar...
La opinión pública le cayó a los jugadores entendiendo que no podía ser que no pudieran escuchar una charla técnica de 20 minutos…
Es muy difícil saber lo que se dijo ahí adentro. Lo único que te puedo decir es que mi hijo, con los antecedentes que tenía (yo hablé poco y nada de esto con él), pero el que menos podía hablar, podía decir algo y todo, era Agustín. Justo él no podía quejarse. Es obvio.
¿No sería bueno que los jugadores den su punto de vista y analicen qué pasó en el Mundial, como lo hizo Bielsa al llegar a Montevideo?
El tiempo va a poner todo en su lugar. O sea, ya no hay retroceso. Lo que pasó, pasó. Si te quedás pensando en todo lo que pasaste y empezás a buscar explicaciones, culpables, si fue este, si fue el otro, si aquel le habló mal a este, ya está... No podés pensar para atrás, ya pasó. La Copa del Mundo está terminando. Sí se puede buscar mejorar hacia el futuro. ¿Qué te pueden decir? ¿Si hablaron y le pidieron 20 minutos o 10 minutos?
“Es muy difícil saber lo que se dijo ahí adentro. Lo único que te puedo decir es que mi hijo, con los antecedentes que tenía (yo hablé poco y nada de esto con él), pero el que menos podía hablar, era Agustín. Justo él no podía quejarse. Es obvio”
Bueno, se puede saber si la relación con el entrenador era buena o no, si hubo faltas de respeto…
A ver, en tu casa, cuando vas a tu casa, vos tenés relaciones distantes por momentos y tenés pila de problemas con algún integrante. Ahí están conviviendo durante mucho tiempo y bastante corto fue, porque se fueron tarde de Uruguay para el Mundial. Hay algunas selecciones que ya estaban allá y ellos estaban acá en Montevideo con sus familias. Entonces, no hay mucha cosa para ahondar.
¿Y cómo lo viste a él jugando como extremo? ¿Quedaste conforme con su rendimiento? Hizo un gol en un Mundial, por ejemplo.
Sí, sí. Hacer un gol en un Mundial le queda para toda la vida. Para él, era un trabajo hasta doble, porque tres meses antes, antes de los partidos amistosos contra Inglaterra y Argelia, él no estaba en los planes de nadie. No tenía cabida. Y terminó jugando un Mundial, fue titular con buenos pasajes, cumpliendo un rol que le pidió un entrenador, porque uno vio el partido de España y eran duelos personales. Y él cumplió con un jugador que está a nivel Mundial, con un lateral que ahora compró el Real Madrid (Marc Cucurella). Él estaba mano a mano con él.
Sobre el final tuvo una entrada dura contra el zaguero Cubarsí, producto de la impotencia de estar quedando afuera, supongo…
Se tiró mal… Estás cansado y calculás mal, es el cansancio, la impotencia de estar quedando afuera y querer ir a buscar una pelota, que capaz que era mejor dejarla. Pero bueno, a los 95 minutos del partido, donde ya tuviste un desgaste emocional enorme, eso puede pasar.
Pero creo que fue muy correcto (su rendimiento). El trabajo de Uruguay contra España me gustó. Me gustó mucho. Lo de Muslera son cosas que suceden dentro del campo, y que le han pasado a muchísimos jugadores.
“Para mí las redes sociales son nocivas para este ambiente. Si bien mucha gente vive de las redes sociales, para el fútbol son nocivas. Muchas veces te ponen allá arriba y enseguida te pueden tirar allá abajo. Por eso me parece muy bueno que los futbolistas tengan a alguien que los esté centrando”
Es casi un hecho que Diego Forlán será el próximo DT de la selección Sub-20 y entrenador de la selección mayor para los próximos amistosos. ¿Qué opinión tenés al respecto?
Forlán es un ídolo en Uruguay y nos representa de la mejor manera en el exterior. Ojalá le vaya muy bien por el bien de Uruguay. Es una incertidumbre para todos, como lo era (Lionel) Scaloni para los argentinos y el resultado está a la vista. El tiempo dirá.
¿Entendés pertinente que los futbolistas de hoy tengan un coach personal o vayan al psicólogo para lidiar mejor con las críticas de la gente y las reacciones en redes sociales?
Eso en mi época no pasaba, no lo teníamos. Para mí las redes sociales son nocivas para este ambiente. Totalmente nocivas. Si bien mucha gente vive de las redes sociales, y siempre lo aclaro porque mucha gente está viviendo de eso, y cobra sus sueldos por usar las redes sociales, para este medio (el fútbol) son nocivas. Son nocivas en los dos aspectos. Muchas veces te ponen allá arriba y enseguida te pueden tirar allá abajo. Por eso me parece muy bueno que los futbolistas tengan a alguien que los esté centrando en todo momento.
Te parece útil y necesario un coach, entonces…
Totalmente. Una persona que te esté poniendo en el medio de todo, que le pongan los pies en la tierra. Porque el exitismo que hay es muy grande. Cuando a uno lo ensalzan mucho, lo ponen, y lo venden a tal lado... El jugador empieza a creer una falsa realidad, porque capaz que lo están endiosando hasta de más, o capaz que se lo merece. Pero es tan fino todo, es tan fino, que a la vuelta de la esquina está el otro, el que te esté matando en todo momento. Y tampoco es así, porque vos sos un jugador.
Sos una persona antes que eso, muchas veces podés andar bien y otras veces podés andar mal. No podés entrar en todo lo que te puedan decir, porque las barbaridades que dicen, escondidos atrás de un anonimato muchas veces, es espantoso. Eso, me parece, no son personas. Eso no pueden ser personas. Si yo te tengo que decir algo, te lo tengo que decir de frente, a vos y nada más. Entonces, gracias a Dios, no tengo redes sociales, solamente tengo una cosa que me pasan las fotos de mis hijos.
No leo, no escucho, no veo nada. Me baso solo por mi opinión y la de mis cercanos. Podemos opinar diferente, acepto las opiniones diferentes. Capaz que esa opinión a mí me hace ver otra cosa y me parece lo más cuerdo del mundo.
Agustín la está rompiendo en el Fluminense de Brasil. ¿Creés que la vidriera del Mundial puede depararle un pase a Europa?
Me gustaría que crezca. Lo de crecer con un pase a Europa es relativo… Porque el mercado brasileño hoy está muy fuerte, y muchos equipos de Brasil están por encima de muchos equipos de Europa.
De hecho, hay nombres de jugadores europeos que se van a jugar a Brasil. ¿Hasta qué punto te sirve irte para un equipo europeo? Flamengo, por ejemplo, es una selección. Lo que mueve Flamengo lo pueden mover los equipos grandes de España, de Italia. Después, lo de Inglaterra supera todo.
¿Quién todavía te dice “Terminator”?
Nadie. Terminado, capaz. Jaja…
Hoy sos coordinador de fútbol amateur en Hebraica y Macabi. ¿Estás bien ahí? ¿Te sentís pleno profesionalmente?
Sí, porque encontré un ámbito donde me siento tranquilo, estoy por fuera de todo lo que es el exitismo del fútbol. Lo que pasa es que hoy por hoy lo que busco es tranquilidad. A los 53 años lo que busco es mucha tranquilidad. Yo busco estar bien con mi familia, poder disfrutar de estar en mi casa.
Si tenés que perseguir un objetivo como ascender con un equipo o evitar descender, o salir campeón, ¿es mucho estrés para vos?
Me tiene que agradar mucho lo que me ofrezcan. Me tiene que mover. Lo que me puedan ofrecer, ya sea como ayudante técnico y todo, porque sí he tenido oferta para ir con amigos para el exterior. Y sinceramente, si no me mueve el piso, me cuesta mucho irme porque estoy bien, estoy en una etapa de tranquilidad, de felicidad con mi familia, que es lo fundamental.
¿Sos feliz?
Soy feliz.