A través de tres acciones judiciales coordinadas, Mario Areán, secretario privado del intendente de Montevideo, Mariano Arana, lanzó esta semana una contraofensiva destinada a desvirtuar las denuncias de corrupción en su contra formuladas por el semanario "Brecha" a partir del 20 de diciembre. El texto de 12 páginas imputa al periodista Sergio Israel y al redactor responsable de "Brecha", Guillermo González, el delito de difamación cometido a través de la prensa, establecido en el artículo 19 de la ley 16.099.
El semanario Brecha, por su parte, en la edición correspondiente al día 07/02/03, publicó una "respuesta" al secretario municipal, la cual pudimos conseguir para uds:
"Ante la denuncia penal y la demanda civil presentadas por Mario Areán, secretario privado del intendente de Montevideo, contra el periodista Sergio Israel y el semanario BRECHA, cuya representación es asumida por su director Guillermo González, la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) declara:
1. Como ha ocurrido en otras oportunidades, la presentación de denuncias de difamación e injurias contra periodistas que publican informaciones que perjudican a hombres de gobierno es una forma de hostigamiento a los periodistas y una vía para limitar la libertad de prensa.
2. El señor Mario Areán es un hombre público que concentra una importante cuota de poder y se encuentra expuesto al examen e investigación de la prensa en un sistema democrático.
3. Es público y notorio que Areán ha tenido a su disposición decenas de medios de comunicación para brindar su versión, realizar sus descargos y defender su honor, con lo cual queda demostrado que no es un ciudadano común y que no le han faltado vehículos para defenderse e incluso atacar al medio y al periodista que publicó los artículos que lo involucran.
4. La presentación de una denuncia penal y conjuntamente una demanda civil contra el semanario BRECHA por 85 mil dólares evidencian que la intención del secretario privado de Arana es la de hostigar y acallar a la prensa y no la de salvaguardar su honor.
5. Es evidente que la suma que demanda, de prosperar su reclamación, dejaría fuera de circulación al referido semanario.
Contrariamente a lo que insistentemente han sostenido Areán y su abogado, no corresponde a los periodistas presentar pruebas irrefutables de los presuntos hechos de corrupción o tráficos de influencias que se dan a conocer. Ello reduciría el papel de la prensa a mero intermediario de las declaraciones de los políticos. El papel de la prensa también es dar a conocer informaciones que, como en este caso, todo Montevideo comentaba pero que, obviamente, es imposible probar en forma documental.
La jurisprudencia nacional e internacional hace mucho tiempo que consideran que los hombres públicos tienen una mayor exposición a la crítica y que por lo consiguiente el honor de éstos cede ante la libertad de información, siempre que la información sea verosímil y el periodista no haya actuado con malicia.
Montevideo, 6 de febrero de 2003. Mesa de Conducción de la Asociación de la Prensa Uruguaya."