"Holanda votó aplastantemente a favor del 'no' a la Constitución Europea, hundiendo a la Unión Europea (UE) en una crisis de confianza nunca antes vista en las casi cinco décadas del proceso de integración europea" comienza diciendo una nota del argentino Página/12, presentada como traducción del informe de los corresponsales en La Haya y Londres del diario The Independent de Gran Bretaña.

El rechazo en Holanda se produjo tres días después de que los franceses también se mostrasen en contra del proyecto. Un 38,4% de quienes votaron en el referendo se inclinaron a favor, de acuerdo a información no oficial. Según cifras preliminares, el proceso superó todas las expectativas de participación con un 62,8% de los posibles electores. El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, manifestó no estar satisfecho con la aprobación del "no", pero aseguró que respetará la decisión.

"Se trata del segundo rechazo de un miembro fundador de la UE en cuatro días y efectivamente finaliza las posibilidades de implementar la Constitución en un futuro cercano. Al mismo tiempo, los votantes han rechazado dramáticamente a un liderazgo político europeo que había dado por sentado el apoyo público", continúan diciendo los corresponsales del Independent.

La situación política europea aparece llena de remolinos: "No sólo los Países Bajos y Francia se enfrentan a un torbellino político interno, sino que también el gobierno alemán sufrió una reciente humillación en las elecciones regionales y el mandatario italiano, Silvio Berlusconi, está en medio de una aguda crisis política".

Parece que la clase política europea comienza a temer un efecto dominó que llegó a impactar sobre las encuestas en Luxemburgo -uno de los países más proeuropeos- donde la intención de voto por el "no" vive un momento de crecimiento.

El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, dijo que "a la gente no le gusta Europa en su estado actual y por eso rechazaron la propuesta de Europa en la constitución. Sin embargo, todavía creo que debería continuar el proceso de ratificación en los estados miembros que todavía no han votado".

El Euro -la moneda común de la comunidad- comienza a ser cuestionado -Alemania es uno de los primeros en hacerlo- y la República Checa ya se inscribió como el primer país en pedir prórroga del plazo -noviembre del 2006- para ratificar el texto constitucional, con el apoyo de Gran Bretaña y Polonia, donde el voto popular daría otro "no".

Mientras tanto, en un escenario sin voto popular -opción que queda librada a los países miembros-, el Parlamento de Letonia ratificó el tratado de la Constitución Europea, por 71 votos a favor y 11 en contra, de un total de 100 escaños.

Dudas sobre el futuro de Europa (Tony, your turn)

El rechazo de Holanda a la Constitución Europea, genera "preguntas de fondo sobre el futuro de la Unión Europea", señaló el canciller británico Jack Straw. Estas declaraciones surgen semanas antes de que Tony Blair asuma su turno en la presidencia de la comunidad.

"Blair ya está preparado para convertir la presidencia británica en una campaña personal para sacar a Europa de esta impasse. Aparentemente está listo para enfrentarse al presidente francés, Jacques Chirac, acerca de la necesidad de reformar la economía de la UE. Chirac les dijo a los franceses el martes por la noche que no aceptaría las reformas económicas anglosajonas" informan los cronistas del Independent.

Además de las externas, Blair deberá enfrentar un complejo panorama interno con la fuerte actuación de sus opositores en el sistema político local.

Como muestra, luego de la votación holandesa, el Partido Conservador británico dijo que "la Constitución está muerta", y sus integrantes abogaron por la realización de un referendo en el Reino Unido para "darle voz a los británicos". "Ésta era la Constitución que Tony Blair negoció y firmó", indicó el encargado de política exterior del Partido Conservador, Liam Fox. "Si este gobierno ahora trata de implementar alguna parte de la Constitución sin haber sido aprobada, estará tratando a los británicos con desprecio", agregó.

Otro actor relevante, el ex-ministro de Hacienda, Lord Lamont, afirmó que el voto era "una gran oportunidad" para que los británicos lideraran "una Europa libre en materia comercial integrada por los 25 países que cooperan entre sí".

Lamont, que como ministro retiró la libra esterlina del Mecanismo Europeo de Cambio en 1992, expresó que "el error más grande de Europa en el pasado ha sido que los pro-europeos han escuchado sólo a aquellos que discuten con ellos". "Si no aprenden esta vez, nunca lo harán", aseguró.

Por debajo del mantel

La crisis de los sistemas políticos europeos, augurada masivamente por sectores de la academia desde los noventa, parecen llegar a primerísimo plano tras este encadenamiento de sucesos.

El hecho de que en muchos casos, el voto popular haya indicado una opinión completamente contraria a la que hubieran expresado ante la misma pregunta los respectivos órganos parlamentarios pone entre comillas y signos de todo tipo la "representatividad".

Europa se apresta a poner en debate el concepto mismo de democracia -real e ideal- en una coyuntura interna y externa marcada por la diversidad y altos niveles de conflictividad y riesgo. Opa.

(En base a agencias)