El director ejecutivo de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió que la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio podría tener consecuencias “catastróficas” para el mercado petrolero y la economía mundial si las interrupciones en el suministro continúan.

Durante declaraciones a analistas e inversores, Nasser afirmó que la guerra con Irán representa la mayor crisis que ha enfrentado la industria petrolera de la región.

Según el ejecutivo, las tensiones ya están generando una reacción en cadena que afecta múltiples sectores de la economía global.

Impacto en múltiples industrias

Nasser explicó que las interrupciones en el suministro energético están afectando no solo al sector petrolero, sino también a transporte marítimo, seguros, aviación, agricultura y automoción.

“Cuanto más se prolongue la interrupción, más catastróficas serán las consecuencias para los mercados petroleros mundiales y más graves los efectos para la economía global”, señaló.

El conflicto ha provocado volatilidad en los precios del crudo y ha complicado el transporte energético en la región.

Estrategia para evitar el estrecho de Ormuz

Ante la situación, Aramco está aumentando el volumen de petróleo transportado a través del oleoducto Este-Oeste, que conecta los campos petroleros del Golfo con el mar Rojo y permite evitar el estratégico estrecho de Ormuz.

Este ducto tiene una capacidad de hasta 7 millones de barriles diarios, que la compañía espera alcanzar en pocos días.

Según Nasser, incluso si la producción se reduce temporalmente a ese nivel, la empresa podría recuperar rápidamente su capacidad normal de producción.

Volatilidad en los precios del crudo

Los mercados energéticos han mostrado fuertes fluctuaciones desde el inicio del conflicto. Los futuros del crudo superaron brevemente los 100 dólares por barril tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Posteriormente, los precios retrocedieron cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la guerra podría terminar pronto.

Aun así, el mercado continúa bajo presión debido a las interrupciones logísticas y a los riesgos para el suministro mundial.

Cierres de refinerías en la región

La crisis también ha llevado al cierre temporal de varias instalaciones energéticas. Emiratos Árabes Unidos anunció que desconectará la refinería de Ruwais, con capacidad para procesar cerca de 900.000 barriles diarios, como medida preventiva tras los ataques.

Días antes, Baréin también suspendió operaciones en su refinería principal.

El estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 20% del petróleo que se comercia en el mundo, permanece cerrado al tránsito, lo que aumenta la incertidumbre en los mercados energéticos internacionales.