El exjefe del oficialismo en el Senado de Brasil Delcidio Amaral, que hizo graves acusaciones de corrupción contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió su baja del Partido de los Trabajadores (PT).
Amaral, que era uno de los principales dirigentes de la formación oficialista en el estado de Mato Grosso do Sul, pidió su exclusión de la lista de afiliados al PT en una escueta carta que dirigió a la dirección regional del partido en ese estado del oeste brasileño.
El exministro de Minas y Energía, que siempre tuvo buenas relaciones con los dirigentes del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), se afilió al PT en 2001, un año antes de que Lula fuese elegido presidente por la formación que ayudó a fundar.
Pese a sus pocos meses de militancia, Amaral fue postulado por el PT como candidato a senador por Mato Grosso do Sul y fue elegido en 2002 y reelegido en 2010.
Tras haber sido un importante aliado en el Congreso tanto de Lula como de Rousseff en su primer mandato, el senador fue nombrado por la presidenta como portavoz del Gobierno en el Senado en abril del año pasado.
Su carta de renuncia al partido fue divulgada horas después de que el Tribunal Supremo, homologara la declaración que el senador hizo ante la Fiscalía en el marco de un acuerdo en el que aceptó delatar casos de corrupción a cambio de una futura reducción de su condena.
En su delación, divulgada igualmente hoy por la Justicia, el senador involucra tanto a Rousseff como a Lula en varios casos de corrupción.
Entre otros ilícitos, acusa a Rousseff y Lula de chantajear a testigos de asuntos de corrupción, entre ellos a él mismo, de financiación ilegal de sus campañas electorales, de presionar a jueces del Tribunal Supremo y de tener conocimiento o autorizar operaciones ilegales en Petrobras.
En la declaración incriminatoria, que tiene 255 páginas y aporta pruebas como sus agendas oficiales, listas de llamadas y pasajes aéreos, denuncia también a numerosos políticos de partidos oficialistas y de oposición.
Amaral fue encarcelado en noviembre pasado acusado de "obstaculizar a la justicia" y de intentar sobornar a algunos implicados en la red de corrupción petrolera a cambio de su silencio.
Hace un mes, la Corte Suprema autorizó que siguiera detenido en su domicilio y que incluso retomara su actividad parlamentaria, lo que aún no ha hecho.
El acuerdo de cooperación propuesto por Amaral fue aceptado por la Corte Suprema en momentos en que la crisis política que enfrenta el Gobierno de Rousseff se ha agudizado, espoleada por las protestas en que las que este domingo unas 3,6 millones de personas tomaron las calles de todo el país para exigir su destitución.
En el caso de Lula, la denuncia de Amaral agrava las sospechas que ha volcado en su contra la Fiscalía de Sao Paulo, que lo ha acusado formalmente de lavado de dinero vía ocultación de patrimonio y falsificación de documentos, cargos que la justicia analiza pero aún no ha aceptado.
(Con datos de EFE)
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