Contenido creado por Gonzalo Charquero
Entrevistas

Sin vueltas

Bordaberry: “Hay que volver a darle a la Guardia Republicana mayor potencia y respaldo”

El senador de Vamos Uruguay dijo que se debe “apoyar” a Oddone y “actuar responsablemente” para “reestructurar el Presupuesto”.

01.04.2026 14:00

Lectura: 19'

2026-04-01T14:00:00-03:00
Compartir en

Por Gonzalo Charquero

El senador de Vamos Uruguay, Pedro Bordaberry, interpelará la próxima semana al ministro del Interior, Carlos Negro. En entrevista con Montevideo Portal, el dirigente colorado dio una primera visión del Plan Nacional de Seguridad presentado por la cartera y planteó algunas acciones que entiende debería tomar el gobierno en el área.

Bordaberry afirmó que se debe “volver a darle a la Guardia Republicana mayor potencia y mayor respaldo”, así como “fortalecer las comisarías”. “Hay que fortalecer mucho más eso, entre otros motivos, porque si vos centralizás los recursos y esperás que ocurra el delito, estás yendo detrás del delito, si no, estás en el lugar”, dijo.

En el plano económico, Bordaberry señaló que la “orientación” planteada por el ministro Gabriel Oddone “es adecuada”. “Me parece que hay mucho más para hacer, pero está bien orientado en cuanto a esas reformas micro de terminar con regulaciones. Quizás, como siempre, uno quiere más, pero está bien orientado. También hay que apoyarlo porque, a ver, el ministro va a tener que reestructurar el Presupuesto y hay que actuar responsablemente con eso”, afirmó.

En la entrevista, Bordaberry también fue consultado sobre sus diferencias con el secretario general colorado, Andrés Ojeda; abordó el posicionamiento “medio raro” de Uruguay en política exterior, y dio su punto de vista sobre si habría que fusionar UTE y Ancap.

Foto: Agustín Frugoni / Montevideo Portal

Foto: Agustín Frugoni / Montevideo Portal


A raíz de la presentación que hizo el ministro Carlos Negro del Plan Nacional de Seguridad, has dicho que allí se diagnostican los problemas, pero no se enfrentan. ¿Qué hubieras esperado que se planteara en ese documento?

Hubiera esperado algo más parecido a lo que hizo Jorge Larrañaga cuando asumió en el Ministerio del Interior. ¿Te acordás de aquella foto? Con Lacalle Pou, Larrañaga y los 19 de jefes de Policía diciendo este es el plan. Hubiera esperado algo parecido a lo que hizo Odone cuando asumió en el Ministerio de Economía. Que fue al Parlamento y nos dijo: este es el plan. Pero lo hizo, apenas asumió. Entonces, hubiera empezado más con cosas concretas. Esto, al que le di una primera leída, y que lo estoy leyendo para un lado y para el otro, me da la sensación de que es un diagnóstico correcto. Estamos mal en seguridad, de eso no hay ninguna duda. Hay algunas cosas que me hacen ruido, como el proyecto de ley que quiere volver al sobreseimiento y que no vaya preso, que pueda reparar a la víctima y se le borre el antecedente… Eso es de vuelta una mirada muy desde el punto de vista de lo que le pasa al delincuente y no de lo que le pasa a los honestos. Hubiera esperado más fortalecimiento de lo que es el trabajo en las comisarías. Y, sobre todo, más metas, más objetivos y más mediciones de resultados. Porque esa es la forma realmente de llevar adelante un plan perdedor.

En ese sentido, por ejemplo, en el tema homicidios, ¿cuál sería una meta para vos? 

Creo que no es una, son varias. Obviamente que la primera es bajar los homicidios, es básico. La segunda es el esclarecimiento. La tasa de esclarecimiento de los homicidios es mejorable. La tasa de prevención de homicidios también debería ser un número importante. Me parece que hay que ir por ese lado. Pero también es la cantidad de actuaciones de la Policía, la cantidad de acciones de la Policía. A ver, por año, más o menos, ¿cuántas bocas de venta de pasta base cerraste? El número que se está teniendo no es bueno. ¿Con cuántas personas u organizaciones del narcotráfico terminaste? Hay una cantidad de mediciones, pero todo eso es: “Che, mi objetivo es este, a partir de ese objetivo yo lo mido de esta forma”. No para sancionar, sino para decir si estoy teniendo resultados o no estoy teniendo resultados. Porque cualquier programa tiene que tener un plan a cinco años, un plan anual, el plan anual con objetivos, con recursos. Me parece que da esa sensación en una primera lectura y voy a aprovechar esta semana para leerlo a fondo.

“Es de vuelta una mirada muy desde el punto de vista de lo que le pasa al delincuente y no de lo que le pasa a los honestos”. 

En Vamos Uruguay, al inicio del periodo legislativo, ordenando prioridades, la seguridad era la primera; y en ese punteo se planteaba, por ejemplo, utilizar herramientas legales para fortalecer la acción policial. ¿En qué orden podría decir cosas concretas que habría que implementar?

Hay dos que ya anunció el presidente Yamandú Orsi, pero no están tan claras, que es la creación de dos cárceles de alta seguridad para narcotraficantes. Eso era una de las medidas, sin lugar a dudas. Lo otro es volver a darle a la Guardia Republicana mayor potencia y mayor respaldo. El período pasado se le dio, y ahora no se le está dando, medio de vuelta, la importancia que tiene. Me parece que hay que volver a fortalecer las comisarías. Recordá que durante los últimos siete u ocho años de Bonomi la propuesta era que las comisarías pasaran a ser oficinas administrativas, y se llevaron a cinco zonas. Eso, un poco, porque tenían esa cosa muy frenteamplista, que tenían la sospecha de que había mucha corrupción. Entonces, como sospechaban que había mucha corrupción, las sacaron. En realidad, terminá con la corrupción, porque no podés estar huyendo de los problemas. Esa era la justificación que tenían. Yo creo que hay que fortalecer mucho más eso, entre otros motivos, porque si vos centralizás los recursos y esperás que ocurra el delito, estás yendo detrás del delito, si no, estás en el lugar. Entonces, después vos hablás y decís, bueno, ¿cuál es el tiempo de la demora en responder? Y decís, primero cinco minutos, después cuatro, después tres… pero los chorros se enteran de eso. Entonces saben que tienen dos minutos, tres minutos, cuatro minutos para robar, y cuanto menos minutos tienen, más violentos se ponen, porque obviamente necesitan tener resultados más rápido. Ahí hay muchas cosas también.

Dicen ahora en el plan que el Ministerio de Defensa va a tener mayor intervención. Se necesitan más aviones. Los dos Tucanos vinieron, tienen que venir más. Se necesitan las OPV famosas. Se están peleando por Cardama y, mientras tanto, pasa lo que pasa, se necesitan más escáneres, más radares. Hay mucho ahí. Nosotros votamos en la reforma de la Ley de Lavado de Activos, y trabajamos mucho en ella en este año. Es decir, no son solo críticas, me parece que son propuestas. Hay que crear un Instituto Nacional de Rehabilitación. Yo creo que hay como dos bases en esto. Una es el narcotráfico, porque el narcotráfico te trae no solo mayor inseguridad, te trae mayor violencia. Y la otra es la rehabilitación, las cárceles, porque la reincidencia es gran parte del problema del crecimiento del delito.

Lo que decía de fortalecer la Guardia Republicana, ¿eso sería con algún cambio normativo, con más personal, con alguna indicación particular? ¿Por dónde la fortalecería?

Más personal y más equipamiento. En el período pasado se compraron dos hidrantes, dos roperos, se les dio más respaldo de ese tipo. Porque, a ver, es donde entran a los lugares donde otros no se animan a entrar. Esa es la verdad. Necesitás ese respaldo de la Guardia Republicana. Y en el último período de Bonomi no se dio exactamente eso. Así que me parece que por ahí también debiera irse bastante. En lo que es, obviamente, un cuerpo fundamental de la Policía Nacional.

Yendo a los temas económicos, una de las acciones que ha planteado Vamos Uruguay es el tema de los costos estructurales. El gobierno hace poco presentó un proyecto de ley sobre el tema de los trámites y una aspiración de una cierta ventanilla única. ¿Ese es el camino o apuntaría a alguna otra herramienta adicional? 

Yo quiero ser positivo. Venía para acá para hablar contigo pensando en “yo voy a tratar de ser positivo y no crítico”. Porque siempre está todo el mundo en la oposición criticando. Y entonces decía, ¿qué puedo decir positivo y no crítico? Y me parece que en estos momentos tenemos que apoyar mucho al ministro de Economía en esa orientación adecuada. Me parece que hay mucho más para hacer, pero está bien orientado en cuanto a esas reformas micro de terminar con regulaciones. Quizás, como siempre, uno quiere más, pero está bien orientado. También hay que apoyarlo porque, a ver, el ministro va a tener que reestructurar el Presupuesto y hay que actuar responsablemente con eso. Y si tuvo la valentía de decir “che, voy a tener que diferir mayor gasto y voy a tener que reestructurar el gasto, por más que algunos me dicen no, pero nosotros ya lo advertimos…” No importa quién dijo y qué no dijo. Yo no estoy jugando a si tenía o a si te lo dije; lo que juegan a eso me parece que es una pequeñez. Me parece que en estos momentos hay que destacar esa valentía de decir “che, a estos números va a haber que ajustarlos y diferirlos”. No me gustaba cuando el ajuste venía por el lado de más impuestos o subir los existentes, pero ahora que dicen que hay que ir por donde hay que ir porque no hay más espacio, me parece que ha acertado el ministro de Economía y deberíamos apoyarlo. Obviamente que, sin tocar lo social, y todo ese tipo de cosas que obviamente no hay que tocarlos, pero sí lo superfluo, Y de vuelta vamos a lo mismo de hace un rato: empezar a pedir resultados. Porque acá en Uruguay se piden recursos, pero no se dice cuáles son los resultados esperados.

Así que está bien orientado, quizás el tema más grande que tenemos es el macro, con el gasto y el déficit que vamos a tener. Es el tercer año con aumento de gasto, y hay un tema de déficit fiscal que viene desde la época de Fernando Lorenzo. El primer gobierno de Vázquez tuvo un déficit fiscal mayor que el de Jorge Batlle, pero manejable. El de Mujica fue el que lo disparó a partir de las aventuras de los dos equipos económicos y lo que hicieron las empresas públicas, Ancap, etcétera, y todo ese tipo de cosas; fue un desastre. El segundo Vázquez fue también un desastre. Y el último tenía el tema de la pandemia entre medio, pero fue demasiado grande el déficit. Entonces, es una tema que hay que encarar. Sería un bollo pasar cuentas, pero me parece que tenemos que actuar con responsabilidad, y si el ministro ahora dice que va a ir por donde creemos que tiene que ir, que es por el tema de recursos, va a tener el apoyo. 

“Me parece que hay mucho más para hacer, pero está bien orientado en cuanto a esas reformas micro de terminar con regulaciones. Quizás, como siempre, uno quiere más, pero está bien orientado. También hay que apoyarlo porque, a ver, el ministro va a tener que reestructurar el Presupuesto y hay que actuar responsablemente con eso”. 

En esas negociaciones políticas para la Rendición de Cuentas que se viene, ¿le pediría priorizar algún área en las resignaciones, ya sea sacando de un lado para poner en otro? 

Es muy jorobado, no me gustaría ser Gabriel Oddone en este momento. Porque todos tienen motivos, para esto o para el otro. Pero, yo qué sé, ¿te vas a gastar 50 millones de dólares por año en Colonización, cuando podés hacer otra cosa? Colonización puede empezar a cambiar el plan de arrendar el 60% de sus tierras a colonos y que se los venda. Y de la propia venta, a larguísimos plazos, sacas recursos para seguir comprando. Yo creo que empezás por ahí y, bueno, te lo dice quien fue ministro en la crisis. Ahí sí que no había plata. Nosotros teníamos que hacer promoción en Chile y nos asociamos con Pluna y con Lan Chile para pagar la promoción a medias. Entonces al final, con el 25% de lo que teníamos previsto, hacíamos lo mismo o más. Y hay una cantidad de cosas que tenés que empezar a hacer y ponerle un poco de onda. Lo más fácil es decir denme la plata que me la gasto, y no me parece que sea el camino. Todo lo que es investigación, me parece que tiene que abrirse a aceptar el capital privado, pero como capital de riesgo. Es decir, me abro al capital privado, pone y es socio conmigo en la patente que vamos a encontrar, si la encontramos. Ahora, si vos esperas que solamente el Estado lo haga, no vas a ser bueno, no vas a hacerlo bien y no vas a tener ese resultado. Yo creo que hay mucho para hacer. Y sí, estoy enojado con Antel y como se mete asociado con Tenfield en el fútbol. Y amenaza que va a dar gratis el fútbol pagándole a Tenfield y va a depender del mercado. ¿Se tiene que meter gratis? No, me parece que hay mucho orden para meter en el Estado; muchísimo. Y bueno, si el ministro Oddone quiere ir por ese camino, hay que acompañarlo.

Foto: Agustín Frugoni / Montevideo Portal

Foto: Agustín Frugoni / Montevideo Portal

En cuanto a la geopolítica, ¿cómo está viendo el posicionamiento de Uruguay en esa dicotomía que hay entre Estados Unidos y China? 

Bueno, es medio raro. Yo creo en la política exterior que desde el año 1985 diseñaron Julio María Sanguinetti y Enrique Iglesias, que es un poco la que se ha seguido. Es una política exterior que llamaron “universalismo pragmático”. Y ese universalismo pragmático, que se diseñó en ese momento, tenía tres bases: Europa, Estados Unidos y China. Y privilegiando el interés del desarrollo nacional. Vos no tenés que mirar la política exterior desde el punto de vista ideológico, sino desde el punto de vista del universalismo pragmático del interés uruguayo. En ese momento, se dio porque, fíjate, que Estados Unidos estaba con China comunista, y mucho más comunista esa China que la de hoy. Me parece que lo que nunca está bien es empezar a caer con la ideología que te hace ir de un lado para el otro. Te hace ir con China, te hace ir con Trump, te hace ir con el otro. A mí me tocó estar en un encuentro el año pasado en Roma y me hablaron de eso. Y yo hablaba a favor de países sudamericanos. Yo dije, “che, está muy bien, nosotros somos occidentales, europeos”. Esa es la verdad. Pertenecemos a esa civilización. Estados Unidos, Europa, América. Nuestros principios son esos. No es el fundamentalismo religioso, la autocracia religiosa, el velo, el que le pega a la mujer o lapida a los gais. No somos eso nosotros. Ni somos la cultura milenaria asiática. No los critico, pero somos eso, somos Occidente. Eso es lo que somos nosotros. América es Occidente, Norteamérica es Occidente, Europa es Occidente. Entonces, sin renunciar a lo que somos, yo digo, yo soy eso, pero a mí no me pidas que yo te venda a vos más barato que lo que le vendo a los otros. No es eso, pagame por lo menos lo mismo que me pagan los otros. Esa es la realidad. Si vos querés que yo no le venda a China, bueno, yo tengo que encarar la educación, tengo que encarar la pobreza, tengo un pueblo que tiene que vivir. Pero de la misma forma que hacés eso, no podés pasarte para el otro lado.

 “Vos no tenés que mirar la política exterior desde el punto de vista ideológico, sino desde el punto de vista del universalismo pragmático, del interés uruguayo”. 

El avance del acuerdo Mercosur-UE está muy bien, el cuidado que hay que tener con Estados Unidos, que se está teniendo, está bastante bien, la apertura a China y seguir negociando con China está bien también. No me gusta cuando emitís una declaración y quedás en offside, junto con Venezuela, México y Brasil, por el tema de Maduro. No me gusta cuando vas a la Celac y te ponen de presidente, y de los presidentes de la Celac van tres: Petro, Lula y Orsi. ¿Es necesario? No parece ser necesario alinearse ahí. Tampoco que te digan Lula y Celso Amorim que vamos a ir a los Brics ampliados. En los Brics están Irán, Emiratos Árabes y Arabia Saudita, que se están tirando cohetes. Entonces, me parece que tenemos que ser más pragmáticos. Ese universalismo pragmático de Enrique Iglesias es el camino. Acordate cuando Bush le ofreció a Tabaré Vázquez, y Tabaré Vázquez aceptaba hacer un tratado de libre comercio y vino Celso Amorin al día siguiente al Palacio Santos. Podríamos estar festejando en estos momentos 20 años del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y mucho trabajo, en muchas áreas.

Quería ahora volver a la política interna, en particular a la interna del partido. Días atrás, en una entrevista, citó al contador José Pedro Damiani para referirse a su vínculo con Andrés Ojeda. Hubo distintos episodios en los cuales fijaron posiciones diferentes. ¿Hoy en día tienen diálogo o cómo manejan el relacionamiento entre ustedes?

Mirá, yo digo citando al contador Damiani: “Tormenta con matracas”. A ver, la discrepancia que tuvimos con Andrés fue: no que está mal la seguridad pública, no que hay que interpelar, sino que si había que interpelar en el Senado o en Diputados. En cualquier partido, en cualquier grupo, se puede dar esa discrepancia. Cada uno tiene su visión. La resolvimos, hicimos una reunión en la Coalición Republicana, en la que por unanimidad resolvimos que vamos a interpelar en el Senado. Pero, “tormenta con matracas”. Al mismo tiempo, en el Frente Amplio proponen el Partido Comunista y varios más el impuesto del 1% a los ricos y Oddone dice que no. Esa sí es una diferencia más de fondo, ¿no? Mucho más grande que si interpelás en el Senado o en Diputados. Al mismo tiempo, el Pacha Sánchez dice: “Vamos a privatizar parte del capital de las empresas públicas”, y Fernando Pereira le dice que no. Esa es otra diferencia de fondo en el gobierno. Importante. Y nadie habla de crisis y cosas. Ahora, esta fue como que explotó, no lo entiendo. Nos juntamos con muchos y dijimos, ¿qué te parece? Y bueno, quedamos. Vamos a hacerlo en el Senado y después más adelante se hace en Diputados. Adelante, vamos. Hicimos una conferencia de prensa. Habló Robert Silva, hablé yo, habló Javier García. No veo mucho lío ahí. No sé por qué, pero pasa.

“La discrepancia que tuvimos con Andrés fue: no que está mal la seguridad pública, no que hay que interpelar, sino que si había que interpelar en el Senado o en Diputados. En cualquier partido, en cualquier grupo, se puede dar esa discrepancia”. 

Foto: Agustín Frugoni / Montevideo Portal

Foto: Agustín Frugoni / Montevideo Portal

¿Cómo ve el planteo que se ha hecho para las empresas públicas? 

En el año 2012 presenté un proyecto de ley. Está en el Parlamento. Que se podía capitalizar hasta el 40%, transformándolo en acciones. Y esas acciones se ponían en cabeza de una sociedad anónima y eso se vendía y tenían derecho a tener un director en el directorio de las empresas públicas. Y eso, en estos momentos, podría venir bien. Se prohibía que fuera a gasto corriente, a salarios, sino que tenían que ir a infraestructuras e inversiones. Pero, ¿por qué no? Yo creo que es bueno. Y además, si encima hay un representante en el directorio de los accionistas, ese sabemos cómo va a cuidar que no regalen la plata, que no gasten de más. Está bueno. ¿Por qué nos vamos a quedar siempre en la chiquita? No, vamos para adelante. Estoy trabajando con Javier García en un proyecto de ley.

Mirando a mediano plazo, ¿cree que UTE y Ancap, en algún momento, van a tener que fusionarse?

La realidad los va a llevar a fusionarse. Tendríamos que encarar el parque automotor uruguayo y escuchar la realidad. La realidad dice que cada vez hay más autos eléctricos. Ahora, dicen que están presentando en China un cargador rápido que en cinco minutos te carga la batería. ¿Cuál es el problema hoy? La autonomía: 400 kilómetros, 450. El tiempo de recarga. Pero si te solucionan eso, ya acabó el tema. Y después las baterías van a cargar más y van a durar más tiempo. ¿Y qué pasa? En el mejor de los supuestos, el negocio de Ancap se va a achicar. Vos decís, “che, los camiones”, y los camiones también vienen eléctricos. Cada vez hay más transporte eléctrico. Y va a ser cada vez más. Y Uruguay, aparte, tiene una oportunidad ahí, enorme. Porque con todos los contratos que hemos firmado a futuro de energía firme, con las pasteras, y toda la inversión que hicimos en la eólica, en nuestras represas, estamos sobrecomprados de energía eléctrica. Es el futuro, no tengo ninguna duda. Ahora, ¿qué pasa? Ancap va a tener cada vez menos negocio. Cuanto antes lo hagas, mejor. Lo que va a pasar, como siempre, es que algunos van a decir: “No, che, vamos a parar, los autos eléctricos nos están invadiendo”. No, no paremos nada a los autos eléctricos. Vayamos para adelante y no le pongamos más impuestos. Soportemos ese reflejo tan uruguayo del dirigismo neoestatista que avanza poniendo un impuesto para que las cosas no sucedan y se encarezcan. No estaríamos pendientes de si en el estrecho de Ormuz pasan los petroleros, y si el barril de petróleo está a US$ 100, a US$ 110, a US$ 120 o va para los US$ 200, o baja de vuelta a los 90 y algo. Estaríamos mejor, me parece.

Por Gonzalo Charquero