Seré curioso

SERÉ CURIOSO

Bianchi: “Yo no amenazo a nadie, no hostigo a nadie. ¿Es tan endeble el periodismo acá?”

La senadora más votada dispara contra fiscales, periodistas y el “FAPit”. Y avisa que ni se gasten porque no lee los insultos.

07.07.2022 09:56

Lectura: 26'

2022-07-07T09:56:00
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Por César Bianchi

Fotos: Javier Noceti / @javier.noceti

El caudillo blanco Aparicio Saravia parece vigilarla desde un cuadro. Debajo, Graciela Elena Bianchi Poli (68) habla delante de un escritorio atiborrado de papeles, y documentos. La senadora nacionalista, la tercera en la línea de sucesión, hasta hace unos días vicepresidenta en ejercicio, dice que acepta contestar todo y de todo.

Y respeta su palabra. Por eso contesta qué le atrajo del FA cuando era una adolescente, qué la sedujo de Luis Lacalle Pou (hace años se definió “luisista”), por qué se disculpó cuando denunció a Jorge Díaz por nepotismo, pero por qué no cuando tuiteó la foto del presidente electo colombiano Gustavo Petro con el capo narco Pablo Escobar (dirá que fue a propósito, para “enganchar” a la gente, y luego divulgar la de Petro con Chávez).

Además, Bianchi volverá sobre sus dichos respecto a un Poder Judicial “infiltrado” por izquierdistas o una Udelar que ve como “usina de adoctrinamiento”. Entonces repetirá que la Universidad sí adoctrina gente, de forma “berreta”, no como en su época, cuando la tarea estaba a cargo de docentes brillantes. Y lo de una Justicia infiltrada sí fue un error, concede, porque de incógnito nada: lo hacen a cara descubierta.

Y contestará por qué no se siente aludida cuando instituciones, sindicatos y ONGs hablan de “hostigamiento” y “amenazas” a la libertad de prensa. “¿Tan endeble es el periodismo uruguayo?”, se pregunta.

La senadora más votada del nacionalismo, que acompañó el nacimiento del Frente Amplio como joven secretaria de Germán Araújo, volverá sobre el ex fiscal de Corte, Jorge Díaz: dirá que todavía sigue mandando, que al dejar su cargo dejó una grieta (“los fiscales se dividen entre pro-Díaz y anti-Díaz”) y que el fiscal de Corte subrogante Juan Gómez debe explicar la disparidad de criterios.

Y avisa: ni se gasten en tuitear insultándola porque no los lee, aunque sus hijos sí leen y sufren por las críticas. Y le aconsejan: “No jorobes más con Twitter”.

"Germán (Araújo) era muy cercano, Jaime Pérez era muy cercano, muy cariñoso, (Líber) Seregni, era  muy afectuoso, estaba con los legisladores, siempre buscando el consenso. Y eso yo lo vi en Luis, desde el primer momento"

-Política, docente, escribana y abogada. ¿Cuál es su vocación y cómo se despertó?

-Es la docencia y se despertó en bachillerato. Yo tuve un profesor, Hugo Licandro, que fue tres años profesor en el liceo 18. Era un docente de Historia con una gran formación académica, y me influyó para querer ser profesora de Historia. Y cuando salí del bachillerato, en el año 71, ya tenía decidido dar el examen de ingreso en el IPA. Entré en el 72. Pero como la cosa se ponía cada vez peor, y yo ya militaba en la asociación de estudiantes, pensé: “Si me echan, me quedo sin un sueldo para aportar en mi casa”. El liceo 18 era el hermano menor del liceo Bauzá, entonces se daba el enfrentamiento Juventud Comunista vs. JUP (NdeR: Juventud Uruguaya de Pie, un movimiento estudiantil anticomunista). Entonces, decidí hacer notariado al mismo, porque si me echaban como docente, tenía un plan B para colaborar en el hogar.

Y pasado el tiempo, con mis hijos más grandes, en 1992, me recibí de abogada, porque era algo complementario al notariado. Pero mi verdadera vocación es la docencia. De verdad, eh. Más que la política. Si pudiera volver a alguno de mis trabajos, volvería a la dirección del liceo Bauzá.

-¿Y la política? ¿Qué la llevó a meterse en política?

-Mi familia. Mi familia siempre estuvo metida en la política de base, desde que llegaron mis abuelos de Italia. Ellos huyeron de (Benito) Mussolini, y del hambre, y vinieron acá con una orientación antifascista. Vinieron parientes y amigos del pueblo, Pontrémoli (en la Toscana): porque allá mandaban las bandas fascistas, y tuvieron que huir. Entonces, creo que la influencia de mis abuelos fue clave para meterme en política. Empecé a militar a los 14 años, en el movimiento estudiantil. Estábamos en un período muy difícil: la lucha de los tupa con los bolches, la lucha con la JUP.

-Siempre recuerda que fue fundadora de base del FA, y secretaria de Germán Araújo. ¿Qué vio en el Frente Amplio a comienzos de la década del 70?

-Me ilusionó poder cambiar una realidad que no estaba bien, que los partidos fundacionales no conducían adecuadamente. No supieron salir de la quiebra del modelo batllista en forma adecuada. Tuvieron actitudes autoritarias, más alá de que era gobierno democrático antes del 73. El Frente se formó para frenar a la ultraizquierda y a la ultraderecha. Fracasamos con éxito, pero ese fue el objetivo. Y nos entusiasmó mucho la gente que se incorporó, no sólo los políticos que ya eran de izquierda, sino blancos, colorados, intelectuales. En mi casa se leían los diarios, se escuchaba la radio, se discutía de política, se debatía. Fue natural comprometerme.

-En 2013 se pasó a filas del Partido Nacional para apoyar la candidatura de Luis Lacalle Pou a las elecciones nacionales de 2014. Usted se define como "luisista". ¿Qué vio en Lacalle Pou y en el Partido Nacional?

-En Lacalle Pou yo vi la juventud a la que había pertenecido un montón de años antes. Me volví a sentir cómoda con la forma de hacer política, con la juventud que lo rodeaba, con él que era (y es) muy joven, con una forma afectuosa y cercana de hacer política. Cuando me inicié era así, porque Germán (Araújo) era muy cercano, Jaime Pérez era muy cercano, muy cariñoso, (Líber) Seregni, si bien tenía otra impronta, era  muy afectuoso, estaba con los legisladores, siempre buscando el consenso. Y eso yo lo vi en Luis, desde el primer momento.

-En 2015 renunció a su banca en el Senado, para dejársela a un hombre, y asumió su banca en Diputados. Quienes tanto lucharon por la cuota de género en el Parlamento no lo vieron nada bien. ¿Por qué lo hizo? ¿Por compromisos políticos asumidos previamente?

-Me creerán o no, pero yo no sabía los lugares en las listas. Sí había hablado con Luis después que ganó las internas y me dijo que me ponía en las dos cámaras, para que yo optara. Yo le dije: “Si tú ganás la Presidencia, yo renuncio a las dos bancas, y quiero la presidencia del Codicen”. Y él me dijo: “Me gustaría mucho que Pablo (Da Silveira) sea el ministro y tú fueras a la presidencia de Codicen”. Ese fue el único compromiso que tuve. Cuando salimos electos, yo razoné: claramente el que se había ganado la banca de senador era Álvaro Delgado, porque para mí es la contracara de Luis, son liderazgos complementarios. Lo otro que tomé en cuenta era que yo era recién ingresada al Partido Nacional. ¿Cómo iba a ir yo ahí que es donde están los cabezas de lista, donde se hacen las negociaciones importantes? Yo no podía negociar en un partido, cuando era una recién llegada. Yo tenía que ganar derecho de piso, y eso se gana en Diputados, no en el Senado. Y volvería a esa cámara en cualquier momento, me gusta más Diputados que la Cámara de Senadores.

"Usé la picardía: puse la foto trucada, se pusieron como locos enseguida, se generó lo que yo quería (toda esa tensión sobre esa foto) e inmediatamente, no sé si pasaron 10 minutos, subí la foto real: la de Petro con Chávez"

-Usted tiene un estilo confrontativo, frontal y polémico. Desde la oposición señalan que usted fomenta la grieta. Ahora mismo el Frente Amplio pidió que el Parlamento estudie una moción para tratar sus "inconductas". ¿Cómo lo toma?

-Yo soy muy franca y digo lo que pienso. Ahí hay que aclarar algo: acá se inició un procedimiento que fue erróneamente recibido, por parte de la presidencia de la cámara, porque se presentó una nota pidiéndole un informe a la comisión de Constitución y Legislación, que yo integro, sobre si hay motivos para cuestionar mi abuso de funciones sobre el pedido de informes que yo hice sobre la señora que ahora se descubrió lo que yo ya sabía, de Mabel Mallo como presidenta de Afutu, y no lo era porque hace seis años que no se hacían elecciones en ese sindicato. Yo hice un pedido de informes, y me cayeron con “persecución sindical”. A los dos o tres días me trajeron todo este material (señala un montón de carpetas a su lado), y no lo usé. Yo sabía que había irregularidades, sabía que no era la presidenta del sindicato. Contestaron el pedido de informes, y no sé por qué el FA hizo eso.

Ahora, no se debió haber aceptado ese trámite porque la comisión de Constitución y Legislación no puede hacer pedido de informes para la cámara, se debió haber planteado como cuestión política en la cámara. El asunto -lo van a escuchar el próximo martes- es por el pedido de informes a la sindicalista Mabel Mallo.

¿Y cómo me lo tomo? Le resto importancia. Es la actitud que el Frente está tomando conmigo, desde que obtuvieron las firmas para el referéndum, sobre todo.

-En los últimos meses usted primero señaló que la esposa del exfiscal de Corte, Jorge Díaz, era la directora de la Unidad de Víctimas de Fiscalía, y no era así…

-Pedí disculpas.

-Lo sé. Luego subió una foto del electo presidente de Colombia, Gustavo Petro, junto a Pablo Escobar, y AFP Factual comprobó que se trataba de una foto trucada. En el primer caso se disculpó por el error, pero en el segundo no. Dijo que, en todo caso, la realidad no era un montaje. ¿Tiene alguna autocrítica?

-Y después subí la verdadera (foto), la que está con (Hugo) Chávez. Yo tenía las dos fotos. Primero: lo del ex fiscal Díaz, pedí disculpas. Hay situaciones muy complicadas en Fiscalía. Yo me confundí, producto que lo de Fiscalía me tiene agobiada. Destapé una caja de Pandora... En realidad, el fiscal (Carlos) Negro, que es como hermano de Jorge Díaz, incluso padrino de uno de sus hijos. A la esposa (de Negro) la trajeron del Mides, ella es asistente social y cuando hubo cambio de gobierno pidió un pase en comisión, y es la directora de la Unidad de Víctimas de Fiscalía (NdeR: Mariela Solari). Y en el momento que voy a hacer el tuit, que lo escribí muy tarde, me confundí y al otro día, cuando me contestó Díaz con toda razón, le pedí disculpas. Pero… eso es una gran familia, y existen esos vínculos.

-¿Y la foto trucada de Petro con Escobar? Ahí no hubo disculpas.

-Yo tenía las dos fotos. Y cualquiera que entra a Google ve que la primera foto que salga es la trucada. Y te sale la otra. Entonces yo, que estoy cansada de que me descalifiquen, cuando estoy denunciando después de mucha investigación en Argentina con el tema de Cristina (Fernández de) Kirchner en el gobierno, estoy cansada de denunciar la alianza entre la izquierda extrema en Colombia, el kirchnerismo, Venezuela, algunos sectores políticos uruguayos, con la guerrilla colombiana y la guerrilla financiada por el narcotráfico.  Hablé de Nisman, hablé de los iraníes, de las células dormidas, y ahora es como que la vida me dio la razón después de mucho tiempo, por eso digo que la verdad es hija del tiempo.

Yo noto que cada vez que hago referencia a estos temas tan delicados, no tengo repercusiones en el Twitter, que es la forma en la que yo comunico mis cosas importantes. Entonces, usé la picardía: usé la foto trucada, se pusieron como locos enseguida, se generó lo que yo quería (toda esa tensión sobre esa foto) e inmediatamente, no sé si pasaron 10 minutos, subí la foto real: de Petro con Chávez. Entonces puse: “’¿Les gusta esta? Lo que importa es la realidad”. Yo leí los dos libros del hijo de Escobar (Juan Pablo Escobar) y en ambos él hace referencias de las conexiones del padre con Petro. Y cuando habla “Popeye” (NdeR: se refiere al sicario más fiel de Escobar, John Jairo Velázquez), él dio muchas entrevistas y traté de ver varias. Hay una en la que dice en forma expresa que a Petro lo financiaba Escobar. Pero, además, a mí me consta que están financiados por el narcotráfico. Entonces, lo usé como mecanismo de enganche.

-Entonces, no fue un error, fue a propósito. ¿Me está diciendo que subió la foto trucada, a propósito, para enganchar a la gente en Twitter?

-Fue a propósito.

-Pero sabía que la iban a “matar” por esa foto, son fake news

-¡No me interesa! El día que la gente entienda que a mí no me importa lo que la gente diga de mí… Los disparates que me contestan ni los leo. Ni que tal vez los trolls, y si me lo dice gente conocida, tampoco. ¡No me importa! Lo hice como estrategia. Vengo durante años denunciando la situación de Irán, y me tratan de loca. Ahora tenemos a los iraníes acá, está probado.

-Aclaremos: ¿qué quiere decir con “la situación de Irán”? ¿Que financió la campaña de Cristina Kirchner?

-La financió, por supuesto. Vino plata para acá también, para algunos sectores del Frente. Hablo del MLN, del Partido Comunista, hay fotos de Sendic, de Mujica, con los ayatolah de Irán. Pero, además, me terminó de exasperar que el presidente del FA, Fernando Pereira. Fue de luna de miel a España -lo felicito, no sé cómo hace con el sueldo de un funcionario administrativo de Primaria- y va a entrevistarse con (Pablo) Iglesias. Intentó entrevistarse con (Pedro) Sánchez, que no le dio bolilla, le mandó al portero, pero sí con Iglesias. Y como si fuera poco, lo trajo para acá. Iglesias -está probado por la Justicia- fue condenado por lavado de dinero, por depósitos de 325.000 euros en su cuenta personal, y ellos están junto a los etarras… ¡Y acá tienen el tupé de traerlo a Uruguay a hablar en la Fundación Líber Seregni! Si Seregni se entera se vuelve a morir. De alguna manera yo intento que el uruguayo, que es muy aldeano (en el buen sentido), se pegue un sacudón y se dé cuenta lo que está pasando.

"¿Por qué no puedo cuestionar a los periodistas? En Uruguay no hay castas. Como nos caen a los políticos, cuando determinados periodistas actúan de una manera que no es la que corresponde a un periodista respetable, yo tengo el derecho de opinar"

-Le quiero hablar de su vínculo con los periodistas, porque me cabe en las generales de la ley. Este año, pero sobre todo el año pasado, le salió al cruce a varios colegas desde su cuenta de Twitter, algo que ha alertado a instituciones como Cainfo, APU y hasta la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), que habló de "retroceso en la libertad de expresión" al señalar el "hostigamiento" a trabajadores de la prensa por parte suya. ¿No siente que al cuestionar el trabajo de periodistas. públicamente en redes sociales, se está socavando la libertad de prensa?

-No, al revés. Pocas personas deben haber salido con la fuerza que yo salí a defender a Nacho Álvarez cuando una fiscal quiso allanar la radio (Azul FM). Ahí sí que fue un ataque a la libertad de prensa por parte de la fiscal, fiscal que no tuvo ninguna consecuencia. Ella dijo que hubo allanamiento, después que no hubo allanamiento, todo en la misma entrevista, así que en algún momento nos mintió. Y tuvo al fiscal (de corte subrogante, Juan) Gómez avalando lo que hizo.

-Fuimos muchos los colegas que nos solidarizamos con Nacho en ese momento. Yo hablaba de los cuestionamientos a periodistas, con frecuencia…

-Pero, ¿por qué no puedo cuestionar? En el Uruguay no hay castas. En consecuencia, como nos caen a nosotros los políticos, y tienen toda la razón, cuando determinados periodistas -para mí- actúan de una manera que no es la que corresponde a un periodista respetable, yo tengo el derecho de opinar. Yo fui una de las que desarticulé -junto a Pablo Iturralde- la maniobra del SMU en la que había periodistas involucrados. Hay periodistas, que no voy a volver a nombrar porque ya hice las denuncias del caso, que son miembros de agencias internacionales. A un periodista que no recuerdo el nombre lo traté de “traidor a la patria”, porque hizo un informe para el exterior, un informe falso sobre la saturación de los CTI en plena pandemia. Eso generaba, además, en Uruguay una situación de miedo. Esa, creo, no es la labor de un periodista. Cuando se falsean los hechos, pierde el periodismo.

Y hay un periodista que forma parte de la agencia de noticias de Al Jazeera. ¡De Al Jazeera! No me acuerdo su nombre… Y no es que solo es corresponsal de noticias (falsas), sino que tienen toda una red de control de medios de comunicación. Estuvo hasta la Deutsche Welle metida en el medio y me enfrenté hasta con el CEO de la Deutsche Welle para América Latina, porque consideran que somos un país bananero. Ahora, a mí me duele más y es más cuestionable cuando son periodistas uruguayos. Yo no tengo problemas con los periodistas; yo no estoy de acuerdo con el periodista militante. El periodista militante no es periodista. Para mí, el mejor periodista es el que no se le nota a quien vota. Fue muy duro ver los ataques permanentes al gobierno en pandemia. Trataron al presidente de genocida, y ahí había algunos repetidores y creadores de campañas periodísticas. Y yo, cuando los pude identificar, los nombré.

Yo me pregunto: ¿es tan endeble el periodismo uruguayo por la opinión de una legisladora que jamás llamó a un periodista a preguntarle ‘por qué hiciste esto’ o ‘por qué hiciste lo otro’? Jamás. Además, yo nunca pedí una nota, y de eso pueden dar fe todos. ¿Es tan endeble? Yo creo que no se pueden sentir presionados. Creo que no se debe ser corporativo. Ser corporativo le hace mal el periodismo.

-El martes se conoció un informe de Amnistía Internacional que advierte por "las crecientes amenazas y hostigamiento a periodistas por parte de actores políticos, principalmente en redes sociales, que son motivo de alarma". ¿Le cabe el sayo?

-Yo no amenazo a nadie, no hostigo a nadie. Digo los hechos: tengo guardados los tuits de la pandemia de esos casos puntuales, de algunos periodistas. ¿Qué está haciendo el régimen de (Nicolás) Maduro con los medios de comunicación? ¿Qué hizo Diosdado Cabello? Eso sí es hostigamiento a los medios y la prensa. O Cuba, ni que tal vez. Yo sería incapaz de algo así, me parece que están haciendo una tormenta en un vaso de agua, que a mí personalmente, no me preocupa.

"¿Te parece que doy poca batalla política acá en el Senado? Debo ser de las que más batalla doy, no dejo pasar una. Pero no voy a negar que Twitter es un lugar donde me siento cómoda. Cuando tengo una idea o una opinión la tuiteo"

-Esta semana le dedicó un tuit a una periodista, Ana Laura Pérez, para señalar que trabajaba en El País, pero sugiriendo que tenía una ideología de izquierda, por trabajar también en TV Ciudad. No entendí cuál sería la acusación…

-Ana Laura Pérez tuvo una actitud cuestionable durante la pandemia. La pandemia, para mí, debió haber sido una causa nacional. Por eso yo no justifico las actitudes del Pit-CNT el FA. (La pandemia) debió haber sido una causa nacional, fuera cual fuera el gobierno al que le tocara enfrentarla. Ella tuvo actitudes que no me conformaron, durante la pandemia. En algún momento hice referencia a ella, ella me atacó, creo que fue en referencia a las ollas populares. Yo dije que eran una forma de combatir al gobierno por parte del Frente, y ella contestó eso. Y desde ahí me empezó a seguir (en Twitter), y me llamó la atención que en su biografía decía que era productora de La Letra Chica. Después sacó eso de su perfil, yo no invento. Estoy cansada escuchar decir que El País es “el diario de la dictadura”, de “la derecha”. Lo que quise decir es que El País es un diario plural, que le da trabajo a personas que están en la antítesis de la línea editorial del medio.

-Ella no necesariamente es de izquierda por trabajar en TV Ciudad. En 2015 yo estaba en Santo y Seña por las noches, y de mañana conducía el periodístico radial de LaCatorce10, la radio del diario La República. Los periodistas no necesariamente compartimos la línea editorial del medio para el que trabajamos; nos pagan por hacer periodismo. Digamos que, por lo menos, fue una forma poco ortodoxa de defender a El País.

-Yo a ella la tenía en la mira como periodista militante. Y entonces, como periodista militante yo le contesté algo a ella, y la puse como ejemplo de lo plural que es El País, a quien se le ha negado homenajes acá en el Parlamento por ser, supuestamente, “el diario de la dictadura”. A mí me gusta mucho Martín Aguirre (NdeR. director del diario), un periodista que se la juega en sus editoriales, y por eso puse el ejemplo de esa periodista, a quien la tengo como periodista militante, para demostrar que es un medio plural, que da lugar a visiones diversas.

-Convengamos que usted hace de Twitter un escenario más en el que hacer política. En marzo el periodista Tomer Urwicz compartió una gráfica donde señalaba que "una senadora" (y usted se puso el sayo) publicaba un tuit cada 57' en promedio, incluso en horas nocturnas.

-En pleno referéndum, claro.

-Muchos de sus tuits -y choques con otros en esa red social- terminan como noticias en los medios. No parece algo casual y espontáneo, sino una decisión a conciencia, una estrategia política también: me refiero a dar batalla en Twitter, una red no tan extendida en usuarios, pero donde las opiniones políticas pesan más que en otras redes. ¿Hay algo de eso?

-¿Te parece que doy poca batalla política acá en el Senado? Debo ser de las que más batalla doy, no dejo pasar una. Pero no voy a negar que es un lugar donde me siento cómoda. Los presidentes hoy comunican noticias por Twitter. Sí, pero durante el referéndum nosotros hicimos mucha ruta en el interior y cuando manejaba mi marido, yo estaba libre para tuitear. Sumale 20 días libres en enero. Entonces, la única manera que tenía de militar era por Twitter, y la ofensiva mediática que hizo el Pit-CNT y el FA mintiendo sobre la LUC, de alguna manera había que contestarla. A mí me gusta, cuando tengo una idea o una opinión, ponerla en Twitter.

"Fue un error mío lo de hablar de infiltrados en el Poder Judicial, eso me lo hicieron ver. Porque los infiltrados están de incógnito, de una manera oculta. Acá son a cara descubierta. Es peor la cosa"

-En enero dijo algunas cosas que levantaron polvareda: dijo que el Poder Judicial está "infiltrado" y que por eso muchos frenteamplistas se salvan de ir presos, habló de "intencionalidades" de los fiscales, y también agregó que la Udelar es "una usina de adoctrinamiento". Fueron temerarias, por lo menos, esas declaraciones, y criticadas por Fiscalía y miembros del PJ. ¿Qué quiso decir? Amplíeme esos conceptos.

-Para mí son verdades. Toda la campaña del Sí en la Universidad (Udelar): es una usina de adoctrinamiento. Yo formé parte de esa izquierda, pero entendí que no era cierto lo que nosotros veíamos como la verdad revelada. Y después que se cayó el muro de Berlín, el que sigue creyendo en el socialismo está desubicado. Yo lo considero un adoctrinamiento, y lo conozco de adentro. Antes de la dictadura, en la Juventud Comunista nos metían en las famosas escuelitas de formación, y en las escuelas y los liceos se adoctrinaba a favor de la izquierda.

La diferencia es que el nivel académico de los docentes de esa época era muy alto, entonces no adoctrinaban “berreta”. Buscaban desarrollar nuestra consciencia crítica. Pero a medida que cayó el nivel académico, y sobre todo cuando los tupas ingresaron al FA (ahí fue el acabóse), ahí no solo se adoctrinó, sino que se cambió la historia reciente y se llegó a extremos básicos como que Carlos Demasi puso en uno de sus libros que la dictadura acá comenzó con la muerte de (Oscar) Gestido (en 1967). Ya eso es demasiado grueso.

-¿Y lo de “infiltrados” en la Justicia?

-Eso fue un error, me lo hicieron ver. Porque los infiltrados están de incógnito, de una manera oculta. Acá son a cara descubierta. Es peor la cosa.

-Cuestionó duramente a Jorge Díaz en reiteradas oportunidades, en las últimas semanas también a Juan Gómez, el fiscal de Corte subrogante. Le pregunto: ¿No cree en la Justicia uruguaya y en la independencia técnica de los fiscales?

-Creo en la Justicia uruguaya y el Poder Judicial autónomo, que tiene muchos problemas, sobre todo a nivel de los jueces. En los últimos años, en el gobierno del Frente, se partidizó la Justicia. Ideas políticas los jueces siempre tuvieron, pero no nos enterábamos, se cuidaban. Ahora no tienen problema. Hay elecciones en la Asociación de Magistrados y hay listas por sectores políticos, ¡y lo dicen públicamente! Eso es un desastre para la Justicia.

En cuanto a los fiscales, yo estoy de acuerdo con el régimen acusatorio, pero no con éste régimen que le da todo el poder a los fiscales. La prueba está que hasta hace poco el 90% de los casos se resolvían por juicio abreviado. Queríamos el modelo acusatorio porque queríamos un juicio oral, y ahora casi no hay. Por otra parte, (Jorge) Díaz es muy capaz, no se lo discuto, pero es muy autoritario.

-Díaz no está más.

-Pero manda, sigue mandando. Yo sabía que había problemas, algunos se reunieron conmigo, pero me enteré de cosas…

-La caja de Pandora que nos quedó pendiente: ¿qué tiene dentro?

-Vinieron a verme los fiscales anti-Díaz (se definen así, eh) y me entregaron una hoja una lista de los fiscales pro-Díaz y los anti-Díaz. ¡Las peleas que tienen! Es la falta de un relacionamiento adecuado en una institución, en donde lo primero que debe primar es la ecuanimidad. El propio Díaz le firma la resolución de traslado a la mujer, el fiscal Negro lleva a la esposa a la Unidad de Víctimas de Fiscalía, y hay otras cosas. Para mí estamos en una situación límite, y hay que ponerle punto final, porque en el medio del enfrentamiento que Díaz dejó en Fiscalía, estamos los ciudadanos. Yo veo con buenos ojos la idea del triunvirato que planteó (el diputado colorado Gustavo) Zubía, con un fiscal afín al gobierno, otro al FA y un tercero independiente.

Les dan directivas generales. ¿Eso qué significa? Te dicen por dónde tenés que ir. (El fiscal Raúl) Iglesias se apartó de las directivas generales y de la ideología de género. Entonces me pregunto: ¿por qué (investigan) a Iglesias, que aplicó el CPP que no se puede estar detenido si no sos condenado, que tenés que estar en libertad con todas las medidas cautelares y no (investigan) a Darviña Viera, que vos sabés lo que hizo en Operación Océano? Lo que yo hice fue un trámite normal: pedirle a (Juan) Gómez que me explique por qué hay diversidad de criterios para sancionar a los fiscales que presuntamente pueden haber cometido errores: cómo a Darviña Viera no le pasó nada y a Iglesias le hacen un sumario con medidas cautelares.

-¿Está conforme con la marcha de este gobierno? ¿Se ha mejorado la vida de los uruguayos?

-Yo creo que todavía falta. Soy defensora de la gestión de la pandemia, creo que hay que hacerle entender a la gente que para poder mejorar la situación hay que volver a generar riqueza rápidamente. Estamos empezando a derramar. Es obvio que la gente necesita mucho más. También es cierto que la situación pre-pandemia era muy difícil. Yo recuerdo escuchar a la ministra de Economía decir: “Tenemos crecimiento económico con pérdida de empleo”. Creo que vamos muy bien. Tenemos que hacer llegar al bolsillo de la gente estas cosas, porque además en el mundo occidental la gente vota con el bolsillo.  Tenemos que apretar el acelerador en educación, y en los mandos medios. Los mandos medios del Estado siguen siendo manejados por el FA.

-¿Y cómo ve la oposición que está haciendo el FA? ¿Es una oposición responsable?

-Es absolutamente irracional. No lo digo ahora, lo dije cuando empezaron los caceroleos y los paros. Yo le dije a Delgado: “¿Vos crees que Fernando Pereira es moderado? Mirá que no, yo negocié muchos años con él, estando en el Codicen”. Después me terminó dando la razón. El punto de inflexión fue cuando después de aprobada en comisión la LUC, cuando entra en el Senado, el Frente nos espera con un alegato de cuatro carillas pidiéndonos que sacáramos la consideración “de urgente consideración”, y nos dijeron de todo. Lo tengo guardado como un documento histórico: que violamos el Estado de Derecho, que no respetamos la democracia, que bajamos el nivel legislativo... Yo en ese momento levanté esas páginas en el Parlamento y dije: “Esto es una declaración de guerra”. Yo nunca pensé que se iba a ir por el camino del referéndum, a pesar de que los conozco, nunca lo pensé.

-¿En su familia no la "retan" por meterse mucho en líos cuando tuitea?

-Mi hijo, el arquitecto, me dice: “No jorobes más con el Twitter”. No le gusta la política, es antisistema. Mis dos hijos sufren porque ellos leen lo que me dicen. Me dicen: “Nosotros sufrimos las cosas que te dicen”. Yo les contesto: “No los lean, hagan como yo: no lean lo que me ponen y no sufren”.

-¿Es feliz?

-Yo que sé… estoy conforme con mi vida.

Por César Bianchi