La semana pasada, la canciller alemana Angela Merkel concurrió a un acto en la ciudad de Demmin, donde, luego, se sirvieron ingentes cantidades de cerveza.
Mientras Merkel, una de las políticas más influyentes del mundo, se aprestaba a brindar con el ambarino líquido, un camarero torpe volcó, accidentalmente, las cinco copas que llevaba en su bandeja sobre la canciller, que se tomó el hecho sin dramatismo.