El ataque, que movilizó toda la noche a investigadores y equipos de salvamento alrededor del semirremolque y las víctimas que yacían alrededor, dejó también 48 heridos, algunos de ellos graves.

El ministerio alemán del Interior calificó de "atentado" la matanza, sin dar detalles sobre el atacante ni su móvil.

La investigación ha sido confiada a la fiscalía antiterrorista alemana.

Según el tabloide Bild, el conductor del camión, que lanzó el vehículo contra los visitantes de uno de los mercados de Navidad más frecuentados de la capital alemana, es un paquistaní de 23 años, que fue detenido poco después. Habría hecho la ruta de los Balcanes y llegado a Alemania como demandante de asilo en febrero de 2016.

Según varios medios alemanes, la policía llevaba a cabo sus pesquisas el martes por la mañana en uno de los grandes centros de refugiados de Berlín, en el barrio de Tempelhof, donde podría haberse albergado el sospechoso. Este último fue interrogado poco después de los hechos.

Si se confirma la pista de un atentado cometido por un refugiado, la canciller Angela Merkel podría verse nuevamente atacada por su generosa política de inmigración.

Los populistas de derecha, concretamente, acusan a la canciller de poner en peligro a su país al acoger en 2015 a cerca de 900.000 refugiados que huían de la guerra y la miseria, originarios en su gran mayoría de países del mundo musulmán. Unos 300.000 refugiados suplementarios llegaron este año.

Un balance provisional del ataque dio cuenta de al menos "12 muertos" y 48 personas hospitalizadas, algunas de ellas en estado grave.

Por el momento no se han revelado las identidades de las víctimas. La policía solo dijo que una de ellas es un hombre hallado muerto en la cabina del camión, un ciudadano polaco, que podría ser el titular de vehículo. Las autoridades confirmaron el martes que había sido asesinado con un arma de fuego.

Las banderas de los edificios públicos ondeaban esta mañana a media asta, según el ministerio del Interior, y a las 11H00 GMT se celebrará una ceremonia de recuerdo de las víctimas en la catedral de Saint-Hedwige, en el centro de la ciudad.

- 'Los mercados navideños seguirán abiertos' -
El martes las autoridades alemanas indicaron que, pese a lo ocurrido, los mercados navideños permanecerán abiertos durante las fiestas.

El mercado de Navidad está situado en pleno centro de Berlín, a dos pasos de la iglesia del Recuerdo, destruida durante la Segunda Guerra Mundial y una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, y de una avenida muy comercial, Kurfürstendamm.

Los accesos al lugar fueron inmediatamente bloqueados por las fuerzas del orden, que el martes se afanaban sobre el parabrisas parcialmente reventado del camión.

"Sólo vi un gigantesco camión negro que irrumpió en el mercado y arrolló a tanta gente; después las luces se apagaron y todo estaba destruido", explicó la australiana Trisha O'Neill a la cadena de televisión Australian Broadcasting Corporation.

Había "sangre y cuerpos por todas partes", incluso de niños y de ancianos, añadió.

"Veía a gente trasladada en ambulancias, y seguía y seguía, y parecía que no iba a terminar nunca", dijo por su parte Sabrina Glinz a la cadena britániaSky News, considerando "imposible" que la acción del conductor fuera accidental.

Las reacciones de solidaridad se multiplicaron, de Francia a Estados Unidos. El presidente ruso Vladimir Putin condenó el martes el "cinismo y brutalidad" del ataque, un día después de que su embajador en Ankara fuera asesinado por un policía turco.

El drama de Berlín recuerda al atentado de Niza del 14 de julio, reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI). Entonces, un camión mató a 86 personas al embestir contra una multitud que festejaba la fiesta nacional de Francia.

El uso de vehículos, especialmente camiones, para embestir a "infieles" en lugares concurridos para provocar el mayor número posible de víctimas es preconizado por los grupos yihadistas desde hace tiempo.

Hasta ahora Alemania no había sufrido ataques masivos, pero sí algunos ataques aislados como los dos separados protagonizados este verano por un sirio y un demandante de asilo probablemente afgano.

AFP