El hombre, de apellido Benítez, estaba preso desde el 20 de junio de 2017 en la alcaidía de la localidad de El Calafate, en la meridional provincia argentina de Santa Cruz.

Según informa el medio local Ahora Calafate, el hombre y su pareja son oriundos de la provincia de Misiones, pero llevaban unos años afincados en la localidad. A mediados de 2017, la mujer denunció a su compañero por amenazas, causa que quedó sin efecto por falta de mérito. Luego lo denunció por lesiones leves calificadas por el vínculo, algo que si bien fue encaminado por el Juzgado de Instrucción, fue luego revertido por el Juez de Recursos.

Finalmente, presento una tercera denuncia, esta vez por abuso sexual. En esa ocasión, el hombre fue privado de su libertad. Su abogado presentó varios pedidos de excarcelación, argumentando la inocencia de su defendido, así como su predisposición a colaborar con la causa y su compromiso de no fugarse. El juez del caso no atendió estas solicitudes y Benítez continuó preso.

Su ex esposa regresó a Misiones llevándose a las dos hijas de ambos, que desde entonces no tuvieron contacto con el padre, quien además de estar materialmente impedido por su reclusión, perdió el derecho de verlas.

La causa fue elevada a juicio, instancia que tuvo lugar el martes en la localidad de Río Gallegos. Allí el hombre ratificó su versión, declarándose inocente y argumentando su ex mujer "tiene un nivel de celos enfermizo y realizó una falsa de denuncia", detalla la citada crónica.

La denunciante no se presentó al juicio, y los tres testigos que declararon fortalecieron la posición del acusado. La médica ginecóloga que atendió a la mujer en el Servicio de Atención Medica Integral para la Comunidad (SAMIC), afirmó que "en la minuciosa revisión no se encontró ningún indicio de abuso sexual", añade el informe.

Por su parte, la psicóloga que tuvo directo contacto con el caso, remarcó que Benítez no muestra ningún comportamiento compatible con las de un abusador y agresor sexual. Su "conducta es cautelosa y prudente", afirmó la profesional.

Ante todo lo expuesto, el fiscal determinó que no había pruebas certeras que acreditaran el hecho que estaba siendo juzgado, y no mantuvo la acusación de "abuso sexual con acceso carnal".

El juez ordenó entonces la inmediata absolución de Benítez. Ahora se abrirá un nuevo capítulo en la causa, en la que primeramente el hombre exigirá reencontrarse con sus hijas, a las que no ve desde que lo detuvieron.

Además, asesorado por su abogado, el ahora absuelto analiza presentar una demanda al Estado provincial, debido a la injusta privación de su libertad que sufrió durante dos años.