Antonio Ripoll se presenta, antes que nada, como “bichero”. No como una etiqueta simpática para redes, sino como una forma de estar en el mundo. En su relato, el vínculo con los animales no es solamente pasión: es refugio, aprendizaje y, con el tiempo, también un mensaje.
Nacido en 1999, ubica su infancia en una etapa en la que —según describe a Montevideo Portal— todavía “no circulaban con fuerza palabras como inclusión, autismo o neurodivergencia”. Pero la experiencia y la sensación de sentirse distinto estaban.
“Como me sentía oprimido, discriminado, humillado por ser yo, no podía encontrar ahí el placer del aprendizaje. Y yo algo necesitaba aprender”, recuerda. Esa enseñanza la encontró en la naturaleza.
Una generación que empieza a hablar de fauna
El bichero sostiene que Uruguay atraviesa una etapa distinta a la de hace una década y media, en gran parte gracias a las redes sociales, que abrieron paso a un mayor y mejor conocimiento de temas ambientales.
En particular, recordó una escena que lo marcó especialmente y tiene “grabada a fuego”, mientras iba a dar una sesión en el Palacio Legislativo.
“Viajando por ómnibus, escuché unos botijas de una escuela pública diciendo: '¿sabían que acá en Uruguay tenemos el búho más grande de América o que no se puede cazar la mulita porque está protegida?' Yo estaba por dentro con mariposas en el estómago y un arcoíris en la cabeza de la felicidad que tenía. Era la primera vez que escuchaba en el entorno público a cualquier persona hablando de estos temas tan importantes a los que no siempre se les da la atención que merecen”, recordó.
“Un favor que devolver”
Cuando se le pregunta cómo le gustaría que lo definan dentro de algunos años, Ripoll evita etiquetas grandilocuentes. Se piensa como “un simple uruguayo con un favor que devolver”.
“Soy un bichero que quiera dar un mensaje con una serie de valores que se puedan aplicar tanto en el reino animal como en la mismísima especie a la que pertenecemos. La clave está simplemente en balancearlo con los conocimientos correctos”, concluyó.