Contenido creado por Felipe Capó
Entrevistas

El buen salvaje

Antonio Ripoll: el bichero con TEA y un “favor para devolverle al mundo”

El divulgador repasó cómo la fauna fue su refugio frente a la discriminación y los desafíos que tiene Uruguay con la convivencia ambiental.

28.02.2026 08:05

Lectura: 5'

2026-02-28T08:05:00-03:00
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Por Felipe Capó
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Antonio Ripoll se presenta, antes que nada, como “bichero”. No como una etiqueta simpática para redes, sino como una forma de estar en el mundo. En su relato, el vínculo con los animales no es solamente pasión: es refugio, aprendizaje y, con el tiempo, también un mensaje.

Nacido en 1999, ubica su infancia en una etapa en la que —según describe a Montevideo Portaltodavía “no circulaban con fuerza palabras como inclusión, autismo o neurodivergencia”. Pero la experiencia y la sensación de sentirse distinto estaban.

“Como me sentía oprimido, discriminado, humillado por ser yo, no podía encontrar ahí el placer del aprendizaje. Y yo algo necesitaba aprender”, recuerda. Esa enseñanza la encontró en la naturaleza.

Un mundo más simple de decodificar

Ripoll habla con naturalidad sobre formar parte del espectro autista. Explica que, cuando el entorno humano se volvía difícil de interpretar, los animales ofrecían coherencia.

En ese sentido, citó una frase de Steve Irwin que lo marcó: “Los bichos no tienen filtros, solo son”. No simulan, no esconden intención, no actúan para agradar. Existen.

En esa diversidad —conductas, tamaños, colores, anatomías que a veces generan extrañeza— vio también un espejo de la diversidad humana. Y allí formuló una convicción que atraviesa todo su trabajo: “Conocer para respetar, conocer para conservar, conocer para amar”.

Para él, entender es la respuesta frente a la discriminación.

De refugio personal a mensaje masivo

En 2023, Ripoll estrenó Bichero, su primera serie documental. Lo define como el primer paso profesional en algo que le permitió combinar agotamiento físico con una felicidad que no había experimentado antes.

Si bien mencionó vuelos, rutinas exigentes y un desafío con adaptarse frente a cámara, subrayó que el eje central del proyecto siempre fue pensado desde el inicio como contenido inclusivo. Es decir, “que gente neurodivergente y no neurotípica puedan estar codo a codo, disfrutándolas juntos por igual. Esa es la inclusión verdadera”, sostuvo.

La serie le permitió conectar con audiencias de distintos países y, según cuenta, motivar a jóvenes a interesarse por la biología, la zoología y la conservación. A nivel profesional, también significó demostrar que puede dedicarse a la conducción de documentales de forma sostenida.

Hoy trabaja en Bichero Uruguay, un spin-off enfocado exclusivamente en fauna silvestre nacional, con capítulos más cortos y de libre acceso en YouTube. La decisión responde a un anhelo de ampliar el alcance sin perder valores.

Se tiene que alargar ese puente, pero preservando su forma”, resumió.

El caso Francisca

El nacimiento de la elefanta marina Francisca generó una atención inédita sobre la fauna marina en Uruguay, ya que fue el primer nacimiento de este animal en suelo uruguayo después de casi 50 años del último caso.

Para Ripoll, que actualmente vive y trabaja en Piriápolis, la reacción de la sociedad uruguaya le sorprendió, especialmente al ver un avance institucional significativo. Inmediatamente, Prefectura fijó perímetros claros, restricciones a drones y embarcaciones, cartelería específica y protocolos firmes. “Nunca antes había visto algo así”, afirmó.

Para él, eso demuestra que el país tiene herramientas para una coexistencia más pacífica con pinnípedos como elefantes marinos, lobos marinos y focas.

Sin embargo, advirtió que después del impacto inicial continuaron apareciendo videos de personas acercándose de forma indebida, tirando pelotas o invadiendo el espacio del animal, incluso impidiendo que saliera del agua. Conductas que evidencian, según señala, que el proceso cultural todavía no está consolidado.

“Se demostró que tenemos lo que hace falta, pero hay que seguir trabajando duro para sintonizarlo en nuestra sociedad”, subrayó.

Una generación que empieza a hablar de fauna

El bichero sostiene que Uruguay atraviesa una etapa distinta a la de hace una década y media, en gran parte gracias a las redes sociales, que abrieron paso a un mayor y mejor conocimiento de temas ambientales.

En particular, recordó una escena que lo marcó especialmente y tiene “grabada a fuego”, mientras iba a dar una sesión en el Palacio Legislativo. 

“Viajando por ómnibus, escuché unos botijas de una escuela pública diciendo: '¿sabían que acá en Uruguay tenemos el búho más grande de América o que no se puede cazar la mulita porque está protegida?' Yo estaba por dentro con mariposas en el estómago y un arcoíris en la cabeza de la felicidad que tenía. Era la primera vez que escuchaba en el entorno público a cualquier persona hablando de estos temas tan importantes a los que no siempre se les da la atención que merecen”, recordó.

“Un favor que devolver”

Cuando se le pregunta cómo le gustaría que lo definan dentro de algunos años, Ripoll evita etiquetas grandilocuentes. Se piensa como “un simple uruguayo con un favor que devolver”.

“Soy un bichero que quiera dar un mensaje con una serie de valores que se puedan aplicar tanto en el reino animal como en la mismísima especie a la que pertenecemos. La clave está simplemente en balancearlo con los conocimientos correctos”, concluyó.

Por Felipe Capó
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