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Horrible

Amenazada por su ex, se mudó en secreto junto a su hermana: él las halló y las mató

Sucedió en Brasil: el asesino atacó pese a la presencia de su propio hijo y luego se quitó la vida.

02.10.2026 11:18

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Un hombre de 44 años asesinó a tiros a su expareja, Lucimar Ambrósio André, de 26 años, y a la hermana de esta, Sabrina Gonçalves Ambrósio, de 25, en la ciudad de Acaiaca, en el estado brasileño de Minas Gerais.

El hecho ocurrió durante la noche del pasado lunes. El asesino, identificado como Uelinton Antônio Gomesdos, se suicidó tras perpetrar el doble crimen.

Según informó el portal noticioso G1, Lucimar y Uelinton se habían separado aproximadamente un mes antes. La pareja vivía en la ciudad de Mariana, y tras la ruptura la joven se mudó a la localidad de Acaiaca, donde vivía su hermana, sin informar a su excompañero acerca del traslado. Por su parte, él se mudó a la ciudad de San Pablo.

Desde la separación, el sospechoso había estado profiriendo amenazas por teléfono y mensajes de texto. Por este motivo, Lucimar contactó con la Policía Militar el 8 de setiembre y le aconsejaron solicitar medidas de protección de emergencia. Dichas medidas le fueron concedidas al día siguiente. Sin embargo, a la luz de los hechos, no resultaron suficientes.

De acuerdo con el reporte policial, el hijo de ocho años de la expareja vio al hombre llegar armado a casa de su madre y fue a avisar a su tío, quien vivía cerca del lugar. El hombre contó que el niño llegó corriendo y gritando que “su padre estaba armado y que iba a matar a su madre”.

La reconstrucción de los hechos realizada por las autoridades indica que el agresor saltó un murete de aproximadamente 1,5 metros de altura, entró en el garaje, derribó la puerta del salón y persiguió a las víctimas hasta la cocina, donde ambas intentaron refugiarse. Allí les disparó a ambas y luego se suicidó.

Cuando la Policía llegó al lugar, encontró una moto estacionada frente a la casa y con las llaves puestas. Los agentes ingresaron a la finca y hallaron que la puerta del salón estaba abierta y con señales de haber sido forzada. En la cocina estaban los cuerpos de las dos mujeres y del sospechoso, todos tendidos en el suelo con heridas de bala en la cabeza. Junto al cuerpo del hombre había un revólver.

El arma cargaba seis balas, cinco de las cuales habían sido disparadas.

El hijo de Lucimar quedó a cargo de sus abuelos maternos y de su tío.