Desde su lente

Alejo Umpiérrez: “A Valeria Ripoll yo no le atribuyo responsabilidad en la derrota”

El intendente de Rocha se refirió a la gestión departamental y consideró que no le gusta el accionar de su colega blanco en Cerro Largo.

23.05.2026 08:00

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Por Joaquín Symonds

El intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, es un fascinado de la literatura y de la cultura en general. Cuando visita Montevideo, mira las casas de época de la capital y le gusta catalogarlas por estilo de construcción.

Su perfil, al mismo tiempo, es de un dirigente nacionalista que se define como apasionado por la gestión de gobierno. De hecho, asegura que no piensa con cabeza de oposición sino que siempre como oficialista. 

En entrevista con Montevideo Portal, Umpiérrez habló del movimiento que encabeza junto a Martín Lema así como también de la gestión en Rocha. También analizó la derrota electoral de 2024 y le sacó responsabilidad a la figura de Valeria Ripoll en el resultado de noviembre. 

¿Cómo ve la marcha del gobierno del Frente Amplio?

La opinión más clara la da la ciudadanía a través de las encuestas. Y creo que la opinión más clara la dan también los propios dirigentes del Frente Amplio. Cuando Bergara habla de preocupación, cuando Carolina Cosse habla de luz amarilla y el presidente dice directamente que si la gente opina así es porque algo no se está haciendo correcto. Creo que abundar más allá de eso es innecesario. Nosotros también sentimos un grado de preocupación. Porque cuando hay un acelerado deterioro en un período corto de tiempo de la imagen de un gobierno, uno siempre piensa en la continuidad porque falta mucho tiempo. Y cuando un sistema sufre deterioro, no golpea solo al gobierno, golpea todo el sistema. 

¿Está de acuerdo con lo que planteó Nicolás Olivera sobre que al Partido Nacional le falta agenda propia?

La agenda la tiene que poner el gobierno, esa es la realidad. En el pasado hubo una agenda muy clara. En esta época recuerdo que estábamos discutiendo la ley de urgente consideración. Hoy la agenda no nos la puede poner la oposición porque ni siquiera tiene los votos en el Senado. Cuando hay un atascamiento, el gobierno es mano, es el que da, y con la oposición se negocia. Yo creo que la expresión máxima de la democracia no es cuando un partido tiene mayoría absoluta en todas las cámaras, sino que es el arte del equilibrio y encontrar una síntesis en proyectos comunes. 

¿Eso significa que el Partido Nacional está en un proceso de reacomodamiento interno?

Sí. Hay un líder político natural que es Luis Lacalle Pou que, con toda lógica, se ausenta de la lógica partidaria porque su responsabilidad para con el país es mucho mayor que para con el Partido Nacional. Y el partido empieza a mostrar liderazgos emergentes. Espero que no haya pujas, porque creo que el tiempo de los blancos de las cuchillas pasó. Hay que pensar con cabeza de gobierno. El disenso debe ser civilizado y consensuado. El caso quizá más notorio, porque es con quien estoy trabajando fuertemente, es Martín Lema.

El caso de Cerro Largo y lo que planteó el intendente Morel generó polémica. ¿Qué opina?

No me gusta el formato. Creo que hay muchos caminos antes de llegar a esa situación. Y soy de las personas que cree que la justicia o el ámbito judicial no debe ser una prolongación del campo político. Es una línea que hay que tener mucho cuidado con cruzar, no solamente con compañeros, sino con la oposición.

¿Por qué perdió la coalición las elecciones nacionales?

Nadie pierde por una sola cosa. Las derrotas son multicausales. Yo pongo un acento particular en la pandemia. La manejamos muy bien en términos sanitarios, pero la panza de la pérdida de ingresos quedó grabada. Por más que al final del período recuperaras el valor adquisitivo, la gente razona con el bolsillo. Como dijo un expresidente norteamericano: it's the economy. También creo que actuamos con un grado de principismo muy fuerte. La reforma del BPS, más allá de haber sido ratificada por la población, también fue un frente de desgaste. Y hubo casos que pegan en la masa electoral del medio, como el caso Penades o el tema Marcet, que lo manejamos con un manual espantoso de manejo político sin tener ninguna responsabilidad real.

¿Qué responsabilidad le atribuís a la fórmula Delgado-Ripoll?

La gente compra futuro, no compra pasado. El pasado te legitima para vender futuro, pero no ganás por vender pasado. Quizá nos enamoramos demasiado de nuestra gestión y nos faltó hacer soñar a la gente con un proyecto más de país. Y la perdimos en el interior, no en Montevideo y Canelones. Ahí hay una autocrítica para todos los intendentes. Si el partido es el mejor instrumento para gobernar los departamentos, también es lo mejor para el Uruguay. Nos faltó involucramiento y compromiso en las campañas. En cuanto a Valeria Ripoll, yo no le atribuyo responsabilidad en la derrota. No creo que nadie haya dejado de votar a la coalición porque estuviera ella en la fórmula.

¿Cómo viene Rocha en materia de inversión?

En el período pasado hicimos la inversión más grande de la historia de Rocha: US$ 63 millones contra 23 del período anterior. Prácticamente triplicamos el nivel de inversión, con equilibrio presupuestal y llevando la inversión del nueve al 30% del Presupuesto. Ahora proyectamos un Presupuesto similar al del período pasado más un fideicomiso de US$ 40 millones. O sea, vamos a superar US$ 100 millones de inversión. La obra pública dinamiza la economía y en Rocha tenemos una norma que obliga en las licitaciones a contratar el 65% de mano de obra local. En el período pasado generamos alrededor de quinientos puestos de trabajo por esa vía. Terminamos con 5,3 % de desempleo, más bajo que el promedio nacional.

¿La inversión se distribuye en todo el departamento?

Somos muy cuidadosos de distribuir equitativamente por representación territorial. El período pasado Rocha capital se llevó la tercera parte y dos terceras partes estuvo en el interior, repartido entre Chuy, La Paloma, Lascano y los municipios. Ahora viene de la misma forma. Hay terminales de ómnibus en Lascano y en La Coronilla, un polideportivo en Chuy, un gimnasio en Barra del Chuy, un centro de convenciones y una piscina en La Paloma, un puente que une dos barrios en Rocha capital, un parque costero sobre el arroyo Rocha, la reconversión de la vieja estación de AFE y un circuito céntrico semipeatonalizado.

¿Cuál es la estrategia en materia de turismo?

Rocha tiene contribuyentes, pero no ciudadanos en la costa. Se prefería, equivocadamente y sin distinción de signo político, privilegiar las zonas donde había electores. Nosotros cambiamos esa lógica. En el período pasado pusimos US$ 11,5 millones en la costa y en este período lo vamos a llevar a 20. Somos muy cuidadosos de no "maldonadizar" Rocha. No hay lugar para dos maldonados ni dos puntas del este. Tenemos un perfil diferente que hay que mantener y mejorar. Darle un toque premium, digamos: rusticidad premium. Creamos la Dirección de Ambiente y dos reservas naturales, Bañado de los Indios e Isla del Padre

¿Cómo proyecta el movimiento político en torno a Martín Lema?

Estoy convencido de que Martín Lema es, sin que esto signifique ninguna visión crítica de ningún compañero, el más importante activo político que tiene el Partido Nacional mirando al futuro. Vamos a transformar este movimiento, que todavía no tiene nombre y que allá por setiembre estaremos lanzando en todo el país, en la columna vertebral de un futuro gobierno de coalición del Partido Nacional. Viene una gran oleada de gente acercándose de todos lados. Nos han criticado algunos por empezar temprano, pero yo creo en los procesos políticos más que en los electorales. Un proceso político significa llenarlo de ideas, hacer un proyecto de gobierno, hacer un seguimiento de un gobierno en la sombra. Estamos armando equipos técnicos. Los proyectos electorales a veces son más aventuras, y las aventuras terminan mal. Tenemos varias conocidas dentro del propio partido.

¿El objetivo es el gobierno o también ser columna vertebral en la oposición si no se gana?

Yo pienso en el gobierno. Los partidos están hechos para gobernar, no para ser oposición. Venimos con mucho ímpetu.

Por Joaquín Symonds