Contenido creado por Jorge Luis Costigliolo
Locales

La sociedad es la culpable

Alejandro Corchs, a favor de encuentros entre víctimas y verdugos de la dictadura

El escritor e hijo de desaparecidos uruguayo Alejandro Corchs abogó por los encuentros entre “víctimas y verdugos de la dictadura”, ambos “víctimas de la sociedad”. Corchs dijo que “está bien” que se sepa la verdad y que se encarcele a los culpables, pero opinó que “los militares que asesinaron gente también fueron ordenados por otras personas, por políticos, solo que algunos renunciaron y otros no”.

21.06.2012 14:56

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2012-06-21T14:56:00-03:00
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Reparar las heridas de las víctimas de las dictaduras, o de cualquier tipo de terrorismo, es, para el escritor y terapeuta uruguayo Alejandro Corchs, tan importante como ayudar a sanar las de sus verdugos, víctimas igualmente de la sociedad y del dolor.

Corchs, hijo de desaparecidos en la dictadura militar de Argentina, país en el que vivía con sus padres, presentó esta semana en España su última obra, "El camino a la libertad", una especie de mapa o guía espiritual, "más que un libro de autoayuda", basado en su propia experiencia.

En una entrevista con Efe en Madrid, el uruguayo, que se quedó huérfano con un año y nueve meses y fue criado por sus abuelos en Montevideo, recordó cómo descubrió la verdad sobre su pasado y cómo tuvo que afrontar el dolor para poder liberarse de él y, finalmente, formar una familia.

"El libro tiene dos partes distintas, una son relatos vivenciales sobre la desaparición de mis padres, sobre cómo fui encontrando las respuestas que estaba buscando, y el proceso de reconstrucción de mi personalidad", indicó.

Junto al también uruguayo Alejandro Spangenberg, su "maestro espiritual", Corchs escribió la segunda parte del libro, más teórica, "para explicar a la gente que lo que a mí pasó también está en sus vidas, pero pueden modificarlo".

"La satisfacción de la libertad viene cuando logras realizar tu ser en el día a día, y ese es el camino espiritual. Esa es la aventura. Uno puede ir a otros lugares a buscar fuerzas, pero el verdadero desafío se demuestra en lo cotidiano", dijo.

Tras una variedad de terapias, lectura de libros y experiencias personales, Corchs encontró las respuestas que buscaba a través de la espiritualidad indígena y, en ese trayecto, descubrió también las circunstancias en las que murieron sus padres.

"Ambos estuvieron encarcelados en Buenos Aires durante más de un año. Mi madre falleció cuando estaba siendo torturada y mi padre fue arrojado al mar en uno de los vuelos de la muerte", explicó.

Recordó, también, el impacto que supuso para él ser consciente de que su tío materno, su figura masculina de referencia, era militar y el día en el que uno de sus amigos del colegio le pidió perdón por ser hijo de uno de los del "otro bando".

"Los hijos de los asesinados somos el resultado final del máximo desamparo que una sociedad puede tener. Por eso mi historia le toca a mucha gente, porque es lo peor que te puede pasar. Eso no se va a reparar, pero si puede repararse las consecuencias que tuvo en la vida", afirmó.

Según Corchs, en la dimensión personal, "necesitamos saber por qué y para qué nos ocurrió eso, y es más fácil si la sociedad te da tu espacio y te reconoce como una víctima. También los victimarios deben reconocer que estuvo mal lo que hicieron".

"Como sociedad tenemos que ver a las víctimas en los dos lados. Los militares que asesinaron gente también fueron ordenados por otras personas, por políticos, solo que algunos renunciaron y otros no", afirmó.

Por eso, el uruguayo aboga por la rehabilitación de ambas partes, porque "son la dos caras de la misma moneda".

"En Uruguay hay muchos juicios y mucho militar condenado, por mis padres hay militares condenados. Creo que está bien que se sepa la verdad y que se les separe, porque son como una manzana podrida, pero no estoy de acuerdo en que después no se les ayude a reparar su herida, que en ciertos casos será posible y en otros no", aclaró.

De la misma manera, Corchs respalda los encuentros entre víctimas y verdugos, "siempre que se haga con gente que les ayude a ver que son como fusibles de un gran extremo, que ambos son víctimas de la sociedad, y eso es un proceso largo, de años, de etapas, de siglos".

"Yo trabajo cada día para ayudar a gente como yo y a los que sufrieron al otro lado, y lo hago porque quiero que sus hijos y mis hijos aprendan y que mañana digan: nuestros abuelos estuvieron en bandos contrarios, pero eran dos caras de la misma moneda, y la moneda era el dolor", concluyó.


(Fuente: EFE)