"El día que exista voluntad política en Washington y la Habana para resolver los problemas estructurales de la relación bilateral entre los dos países, resolverán con creatividad el caso Gross como parte de un paquete general", dijo a la AFP el profesor Arturo López-Levy, de la universidad de Denver.
Gross, de 63 años, fue detenido el 3 de diciembre de 2009 en La Habana, y condenado a 15 años de prisión por distribuir medios de comunicación satelital, que las leyes cubanas consideran ilegales y una actividad contra el Estado.
Esa labor la realizó a cuenta de Development Alternatives (DAI), subcontratado por la USAID, una entidad oficial de Washington.
Desde entonces, autoridades norteamericanas han exigido su liberación, otorgándole al caso categoría de principal obstáculo en un acercamiento con el Gobierno comunista de la isla, con el cual no tiene relaciones desde 1961 y le mantiene un férreo embargo desde 1962, condenado por la inmensa mayoría de las naciones del mundo.
"El gobierno norteamericano es responsable de la situación del señor Gross y podría empezar por sentarse a hablar seriamente con el Gobierno cubano sobre su caso", dijo el canciller Bruno Rodríguez en la Asamblea General de la ONU, el 13 de noviembre.
Cuba, por su parte, ha dado a entender que está dispuesta a la negociación sobre la base de la liberación de sus cinco agentes que cumplen condena en Estados Unidos bajo cargos de espionaje y que la isla considera "luchadores antiterroristas". Pero el posible canje ha sido vetado por Washington.
Su esposa, Judith Gross, culpa a ambos gobiernos de la situación de su esposo, quien presentó una demanda de 60 millones de dólares al gobierno de Barack Obama por ponerlo en riesgo durante su viaje a Cuba.
"Mi prioridad es que Alan cruce la puerta de casa. Eso es lo más importante", explicó la mujer en entrevista a la AFP vía telefónica.
El ex presidente Jimmy Carter y el ex gobernador Bill Richardson intentaron infructuosamente obtener la liberación de Gross en sus viajes a Cuba, en el 2011.
Obama "debe enviar a un representante de alto nivel a Cuba, que tenga la autoridad para discutir un amplio abanico de temas de las relaciones bilaterales y tomar las decisiones necesarias", indicó esta semana en Washington el abogado de Gross, Jared Genser.
El académico Esteban Morales, quien dirigió por muchos años el Centro de Estudios de Estados Unidos, de la Universidad de La Habana, descartó que el caso sea un obstáculo real para un acercamiento entre ambos países.
"No creo que el caso Gross pueda ser utilizado como un obstáculo para la potencial mejoría o no de las relaciones con Cuba. Eso no es serio. Gross llegó el otro día y las Administraciones se han pasado la vida esgrimiendo obstáculos", dijo a la AFP.
Opinó que el gobierno de Barack Obama, "lo que debe de hacer, para no continuar haciendo el ridículo, es acabar de sentarse con el gobierno cubano, negociar y hallarle una solución al problema".
"Es impensable una solución al caso Gross sin una negociación", señaló por su parte López-Levy, pero "los sectores opuestos a una negociación (en Estados Unidos) han prevalecido sin siquiera explicar el curso de acción que proponen".
"En La Habana también deben pensar en el escenario peor. Perder cuatro años de un segundo mandato de Obama, sin promover una relación menos conflictiva de Cuba con Estados Unidos, no ayudaría al interés nacional cubano ni a la situación de los cinco (agentes)", sostuvo el académico de Denver, Colorado.
Fuente. AFP
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