Los integrantes de Alternatus Uruguay, estación de cría de reptiles, son conocidos en las redes sociales por sus labores como rescatistas.
Uno de sus cometidos es acudir ante los llamados de personas preocupadas por la presencia de víboras en casas o entornos humanizados.
Especializados en el manejo de estos animales, los retiran y los liberan en entornos naturales, evitando así interacciones entre ofidios y personas, potencialmente peligrosas para ambos.
Si bien su especialidad son las serpientes, en algunas ocasiones Alternatus echa una mano en casos que involucran a otros animales, como lagartos o zarigüeyas.
Recientemente, se los convocó para que colaboraran en una situación inédita: la presencia de una tarántula en el Hospital Vilardebó de Montevideo.
Ignacio Etchandy, responsable de Alternatus, enfatizó que tales artrópodos son completamente inofensivos para las personas. Esta aclaración es relevante, ya que se trata de criaturas que suelen generar pánico, y ese miedo hace que se las mate.
En el caso de la tarántula del Vilardebó, la situación era vidriosa. Según Etchandy, un paciente dijo ser el legítimo propietario del animal, pero carecía de documentación que demostrara que la había obtenido legalmente.
Aun así, en caso de que la adquisición se hubiera llevado a cabo en regla, las normas del Hospital Vilardebó prohíben las mascotas.
Ante esa situación, Alternatus retiró a la tarántula y la alojó en su sala de cuarentena, lugar donde permanecerá hasta que el Ministerio de Ambiente —que fue informado de la situación— decida su destino.
“La colecta de fauna silvestre para mantener como animal de compañía está prohibida. Siempre que mantengas un animal no tradicional como mascota, asegurate de que provenga de un criadero o importador habilitado. De lo contrario, podrías estar frente a un caso de tráfico ilegal de especies”, advierten desde Alternatus.