Cuatro días después del anuncio de OSE, en el que advirtió que el agua distribuida en Montevideo y el área metropolitana podría presentar cambios en el color y el sabor habitual, el presidente del organismo, Pablo Ferreri, ratificó que sigue siendo “potable” y que buscan una solución.
En diálogo con Arriba gente, el jerarca dijo que OSE ha logrado resolver la mayoría de “los problemas de olor y de sabor”, aunque confirmó que aún “quedan algunas zonas de Montevideo”, en el oeste, en las que el agua no ha vuelto a ser incolora —se ve marrón—.
En esa línea, Ferreri ratificó que “todos los parámetros sanitarios se cumplen”. OSE realiza análisis de “manera periódica, más de una vez por día”, que concluyen que “todos los valores están dentro de la norma”.
Si bien no dio una fecha exacta, el presidente de OSE dijo que tanto él como los técnicos buscan “encontrarle una solución en los próximos días”.
De todos modos, Ferreri explicó que las “condiciones de turbiedad”, debido a la sequía de los últimos meses, “puede extenderse algunos días más” en el Santa Lucía. En ese sentido, insistió en la “empatía” con la población: “Si el agua la ves y sale con un color que no es el habitual, causa rechazo”.
¿Qué pasó con el agua?
El motivo por el que el agua cambió en los últimos días tiene que ver con factores climáticos. Según Ferreri, desde setiembre hasta a la actualidad “llovió muy poco”, y enero ha sido un mes en el que se registró “déficit hídrico”; en febrero probablemente también.
De ese modo, las pocas lluvias causaron que el suelo quedara “muy seco”. Ferreri dijo que las condiciones del escurrimiento del agua son “las peores de los últimos 40 años”, por lo que la lluvia del 10 y 11 de enero causó que la “tierra absorbiera todo”.
“Cuando empezó a escurrir, de manera espaciada en el tiempo, fue con más materia orgánica y sedimento de lo normal. Entonces, esa materia orgánica y ese sedimento es el que presentaba en la Cuenca del Santa Lucía mayores niveles de utilidad, de olor o de color”, explicó.