Adiós a un clásico montevideano: cerró la confitería y panadería Covadonga
Famosa por crear su propio tipo de bizcocho —la Covadonga— y sus dulces navideños, será sustituida por un edificio.
Cierto es, como escribió el inmortal Virgilio, que Fugit irreparabile tempus, lo que en buen criollo se lee como “huye irreparablemente el tiempo”, y que lo único mutable es el cambio. Y eso es algo que en Montevideo se viene notando en los últimos años.
Por diversas razones, que incluyen evoluciones en el desarrollo urbano, recambio generacional (o falta de este), modificación de hábitos de consumo o avatares de la economía, la ciudad viene perdiendo algunos comercios históricos emblemáticos. Uno de los casos más mediáticos fue el del restaurante La Papoñita, que bajó la cortina en julio de 2024 y dejó huérfana la esquina de la Plaza de los Bomberos, actualmente ocupada por una farmacia.
Otros comercios, sin embargo, se apagaron sin estridencias. Así ocurrió con la Mercería del Cordón, situada en 18 de Julio y Vázquez, fundada en 1931 y que cerró el 24 de agosto de 2024. Una de las razones de su cierre fue la falta de descendientes que se hicieran cargo de la tienda.
Ahora le tocó el turno a otra empresa tradicional, que no estaba en la zona céntrica, sino en el barrio La Mondiola: la confitería y panadería Covadonga, situada en 26 de Marzo entre Buxareo y Osorio.
Fundada a fines de los años 50 por Matías Domínguez y su esposa Lola, inmigrantes asturianos, la panadería se transformó en un sitio de referencia en el barrio e incluso más allá. En los años 60 fue sensación por crear un tipo de bizcocho original al que se llamó “la Covadonga”, y que se asemejaba a la margarita.
También fueron apreciados sus productos navideños, como el pan dulce y el budín inglés. Si bien no eran precisamente baratos, se destacaban por su calidad, ya que incluían variedad y abundancia de frutos secos, así como el uso de licores en su masa.
En los últimos tiempos, y según reportan vecinos, el comercio “ya no era lo que supo ser”, y su clientela también disminuyó.
En redes sociales, numerosos vecinos y exvecinos del lugar lamentaron el cierre y evocaron otros tiempos, compartiendo anécdotas que involucraban el consumo de los bizcochos de la Covadonga.
Ahora, el inmueble que ocupaba la confitería será demolido para dar paso a un edificio de apartamentos, suerte que ya han corrido la mayoría de las casas bajas y comercios de la zona.
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