El presidente Jair Bolsonaro y el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva intercambiaron este domingo duras acusaciones frente a frente, en el primer debate televisivo rumbo a las elecciones de octubre, las más polarizadas en décadas.

Fue la primera vez que los dos archirrivales políticos se midieron cara a cara.

“Su gobierno fue el más corrupto en la historia de Brasil”, lanzó el ultraderechista Bolsonaro, de 67 años, en su primera intervención dirigida al líder de la izquierda, favorito en las encuestas. Minutos antes del debate, el presidente había tildado a Lula de “ladrón”.

Lula, de 76 años, retrucó defendiendo los avances sociales de sus gobiernos (2003-2010) y diciendo que el actual presidente “está destruyendo” el país.

Ambos candidatos, vestidos con traje oscuro, camisa blanca y corbata roja, para Lula, y azul y blanca, para Bolsonaro, se acusaron mutuamente de mentir y de diseminar falsas informaciones.

Organizado por un conjunto de medios brasileños, entre ellos la Rede Bandeirantes y el periódico Folha de S. Paulo, el debate es el primero del calendario de campaña con vistas a la primera vuelta del 2 de octubre.

Bolsonaro critica a reportera

Al inicio, Lula centró su discurso en la defensa del medioambiente y la Amazonia, al tiempo que Bolsonaro fue criticado por los demás candidatos por el aumento de la deforestación durante su mandato, el avance de la inflación y el hambre.

En uno de los momentos más tensos, el presidente atacó a la periodista Vera Magalhães por afirmar en una pregunta que el presidente difundió desinformación sobre las vacunas anticovid.

“Vera, duermes pensando en mí, tienes algún tipo de enamoramiento... no puedes tomar partido en un debate como este y hacer acusaciones mentirosas sobre mí. Eres una vergüenza para el periodismo brasileño”, dijo el presidente.

Tratado de misógino posteriormente por la senadora candidata Simone Tebet, Bolsonaro rechazó las críticas y dijo que se trata de un “discurso barato”.

Lula acusado de “corrupto”

Lula lidera la carrera electoral con 47% de la intención de voto contra 32% de Bolsonaro, según una encuesta del Instituto Datafolha publicada el 18 de agosto. Otros sondeos también lo ubican en la delantera, aunque con una ventaja menor.

Además de Lula y Bolsonaro, el encuentro reunió a otros cuatro candidatos: el exministro de Hacienda Ciro Gomes, tercero en los sondeos (7%); Tebet, en cuarto lugar (2%), y la senadora Soraya Thronicke y Felipe D’Avila, ambos por debajo del 1% de las intenciones de voto.

Al igual que Lula, Bolsonaro esperó hasta el último momento para confirmar su participación.

Inicialmente, los organizadores informaron que, por sorteo, Lula y Bolsonaro estarían ubicados lado a lado, pero esto fue alterado de última hora.

Al ser interrogado antes del debate sobre el motivo del cambio, Bolsonaro dijo que no tenía inconveniente en aparecer a su lado, pero que “no estrecharía la mano de un ladrón”, dijo.

Bolsonaro hacía alusión a los escándalos de corrupción que salpicaron los mandatos de Lula, especialmente los millonarios desvíos en contratos de la petrolera estatal Petrobras, investigados en la macrooperación Lava Jato.

Lula estuvo preso entre abril de 2018 y noviembre de 2019 tras ser condenado por corrupción. En 2021, la justicia anuló sus condenas por considerar que el tribunal que lo había juzgado en primera instancia era incompetente.

El expresidente defendió que su inocencia había sido probada, pero todos los candidatos lo acusaron repetidamente de “corrupción”.

“Lula se mostró tímido y hasta equivocándose en algunos puntos. No estuvo tan afilado como en otros momentos”, dijo a la AFP el analista político André Cesar, de la consultora Hold. “Bolsonaro estuvo más suelto, soltando sus frases, riéndose. En ese sentido, Bolsonaro ganó 1-0”, estimó.

Sin platea en el estudio, la tensión en torno al debate fue especialmente palpable en la sala contigua, donde periodistas y políticos seguían el debate por una pantalla.

Ahí se registró un principio de tumulto durante una discusión entre el diputado André Janones, aliado de Lula, y el exministro de Medio Ambiente de Bolsonaro, Ricardo Salles, que estuvieron a punto de golpearse.

AFP