Con 12 puñaladas apareció el cadáver de Mary Goicochea, moradora del balneario de Piriápolis y viuda de un ex legislador del Partido Nacional.
El asesinato, ocurrido en pleno centro, conmocionó el verano de los vecinos y puso a trabajar a las autoridades policiales, convencidas del robo como móvil pero sorprendidas por no encontrar ninguna entrada forzada.
A las 48 horas del hecho, las autoridades procesaron por homicidio especialmente agravado al nieto de Goichochea, de 28 años, adicto a distintas drogas y con una vida sentimental absolutamente inestable", según el diario La República.
La crónica indica que el joven fue a la casa de su abuela el jueves por la mañana y le solicitó dinero, a lo cual Mary Goicochea le recriminó sobre su forma de vivir. El intercambio terminó en discusión y el joven empujó a su abuela, la ató con el cable del grabador y además de pedirle dinero le recriminó el trato que recibía.
Totalmente descontrolado y según La República, tomó un cuchillo con el que amenazó a su abuela hasta que la empezó a apuñalar. Cuando la señora intentó llegar a su celular, desató la ira de su atacante que la hirió mortalmente.
Se fue del apartamento con el arma, las llaves, un celular y el monedero. El joven fue desde el principio sospechoso y si bien reconoció la visita a su abuela el día del fallecimiento, inicialmente negó los hechos hasta que terminó confesando y detallando el horror de las últimas horas de Mary Goicochea, la madre de su madre.