Contenido creado por María Noel Dominguez
Internacionales

Che comandante amigo (o no)

ANIVERSARIO DEL CHE GUEVARA

El mito creado en torno a la figura de Ernesto Guevara se mezcla con la superstición cuando se enumera la cadena de desgracias que cayeron a los involucrados en su captura y su asesinato, una sucesión de casualidades que contribuyeron al nacimiento de la llamada "maldición del Che".

07.10.2007

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2007-10-07T11:53:00-03:00
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Durante las dos décadas siguientes a su muerte en La Higuera (Bolivia), en 1967, muchos de los que estuvieron relacionados con su captura, su asesinato o la desaparición de su cadáver murieron o sufrieron graves accidentes o agresiones que les marcaron de por vida.

En el imaginario popular comenzó a crecer entonces la leyenda de la "maldición del Che", como si el fantasma del guerrillero argentino hubiera vuelto dispuesto a tomarse la justicia por su mano.

Los rumores comenzaron poco después de la ejecución de Guevara, cuando, explica el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II en su biografía sobre el Che, una gran sequía asoló la aldea boliviana de La Higuera y se corrió la voz de que el guerrillero tomaba venganza contra los aldeanos por haber permitido que le asesinaran.

Los campesinos no podían olvidarse de la imagen del cadáver, con los ojos abiertos, colgado de los patines del helicóptero que trasladó su cuerpo a la localidad de Vallegrande, donde en 1997 se encontraron sus restos, enterrados en una fosa excavada a un lado de la pista del aeropuerto.

La leyenda creció en 1969, tras la muerte del general René Barrientos, el presidente de Bolivia que ordenó matar a Guevara, que falleció carbonizado en un accidente de helicóptero, aunque, al parecer, su desaparición fue resultado de una de las numerosas conspiraciones golpistas que ha vivido el país y no de la supuesta revancha del Che.

Poco después, Honorato Rojas, el campesino boliviano que delató a la guerrilla de Guevara, fue asesinado por un grupo armado.

A principios de los años 80, Gary Prado, el capitán que capturó al Che, sufrió la herida de una "bala amiga", al parecer disparada fortuitamente por uno de sus soldados, que le perforó los pulmones y le dejó paralítico.

El teniente coronel Andrés Selich, uno de los militares bolivianos que se entrevistó con el Che durante la noche que estuvo detenido en la escuela de La Higuera, antes de ser ejecutado, fue asesinado cuando fraguaba un golpe de Estado en su país.

Como Roberto Quintanilla, el jefe de la inteligencia del Ministerio del Interior que estuvo presente cuando amputaron las manos del cadáver de Guevara, que fue asesinado años después por una guerrillera.

La "maldición" superó las fronteras bolivianas. Félix Rodríguez, un agente de la CIA que identificó al Che en Bolivia, comenzó a padecer asma -la enfermedad que marcó la vida del guerrillero argentino desde su infancia- tras regresar a Estados Unidos.

A la vista de esta cadena de siniestros, no es de extrañar que, como relata Paco Ignacio Taibo, los campesinos de Cochabamba se encomienden al "almita del Che" cuando las cosas se tuercen.

Pero, paradojas de la historia, no todo ha sido venganza en la leyenda de la maldición del Che. El hombre que le disparó, Mario Terán, entonces sargento del ejército boliviano, quedó casi ciego en su vejez y recuperó la vista recientemente gracias a los médicos cubanos que trabajan en la Operación Milagro en Bolivia.

La noticia se destapó recientemente porque el hijo de Terán pidió al periódico "El Deber", de la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra que publicara una nota de agradecimiento a los galenos cubanos, que obraron "un verdadero milagro" al devolver la vista a su padre.

¿Terminará así la leyenda de la maldición del Che?.

Información difundida por EFE