Los Estados occidentales consideran que el Consejo de los Gobernadores de la AIEA debe dar un golpe fuerte, dentro de sus medios, frente a lo que interpretan como un rechazo persistente de Irán a cooperar para levantar la duda sobre la naturaleza de su programa nuclear, según fuentes diplomáticas en Viena, sede de la agencia de la ONU. Abogan por una nueva resolución de condenada a Irán, como en noviembre, o al menos, un declaración firme de llamada al orden.

"Estamos convencidos de que una resolución podría ser un medio muy útil para reforzar lo que ha dicho el Consejo de los Gobernadores en noviembre, al aportar un sentido más agudo de la urgencia", afirma un diplomático occidental que pide el anonimato.

En su informe de febrero, el director general de la AIEA, el japonés Yukiya Amano, observó "divergencias importantes" entre la agencia y la República Islámica sobre la forma de resolver las cuestiones en curso y reenvió la pelota en el campo de los 35 países miembros del Consejo, encargados de indicarle el próximo paso. Rusia y China, tradicionalmente más flexibles con Irán, dudarían sin embargo de la pertinencia de una resolución, según fuentes diplomáticas.

En noviembre, la AIEA había publicado un informe muy crítico -el más severo en más de ocho años de investigación de la agencia en Irán- que confirmaba las sospechas de los occidentales y de Israel sobre una dimensión militar del programa nuclear iraní. Irán rechazó de nuevo la acusación.

El Consejo adoptó entonces una resolución en la que exhortaba a Irán a cooperar de inmediato para clarificar los puntos no resueltos en el informe.

A continuación, un equipo de expertos de la AIEA se desplazó en dos ocasiones a Teherán, pero sin obtener el acceso a la instalación militar de Parchin, cerca de la capital -donde se había localizado un contenedor que podría servir para probar modelos de explosión aplicables a armas atómicas- ni la puesta a punto de modalidades entre Irán y la agencia para clarificar de una vez por todo el asunto.

Yukiya Amano había calificado las visitas de fracaso. Por su parte, Irán había reiterado su voluntad de cooperar y mencionó una posible visita de expertos de la AIEA a Parchin, bajo reserva de una autorización de las autoridades militares iraníes.

Desde noviembre, la presión sobre Irán se ha intensificado. Estados Unidos y la Unión Europea han reforzado sus sanciones. Israel agita la amenaza de ataque militar.

Esto no ha impedido a la República Islámica aumentar su capacidad de enriquecimiento de uranio, en el centro de su conflicto con la comunidad internacional, y de transferir parte de su producción de uranio enriquecido al 20% a Fordo, una instalación que se encuentra a 150 km al suroeste de Teherán, escondido en una montaña y difícil de atacar.

Al enriquecer al 20%, Irán se acerca de la tecnología que le permite ir hasta el 90%, el nivel de pureza necesario para fabricar una bomba atómica.

Sin embargo, los servicios secretos estadounidenses seguirían convencidos de que Irán no está en el proceso de la puesta a punto de un arma nuclear, según un artículo reciente del New York Times.

El Consejo debería también abordar el anuncio por parte de Corea del Norte de una moratoria sobre las actividades de enriquecimiento de uranio en las instalaciones de Yongbyon. Yukiya Amano había calificado la noticia "de importante paso adelante".

Corea del Norte considera, según Estados Unidos, que está dispuesto a acoger inspectores de la AIEA para supervisar las operaciones.

EFE