El violento individuo ascendió al mencionado ómnibus a las 22.30, en la parada de Gonzalo Ramírez y Ejido, y en compañía de un niño de dos años. Según reporta la Jefatura de Policía de Montevideo, al ascender se sentó y se hizo el dormido.

Cuando el bus se detuvo en la esquina de la calle Salto, el guarda conductor notó que el hombre había abierto los ojos, e intentó cobrarle el boleto. La idea no le gustó al pasajero, que montó en cólera, salivó al trabajador y rompió de un puntapié un vidrio de la puerta delantera.

Ya en la calle apedreó el vehículo, rompiendo otro vidrio de la misma puerta y el luminoso indicador de destino. Y de yapa arrojó piedras contra un bus de la línea 149 que venía detrás, rompiendo la ventanilla del conductor. Nadie sufrió lesiones.

Tras todo lo descrito, el sujeto huyó por Salto hacia la rambla, pero fue interceptado por la Policía en la calle Isla de Flores y detenido pese a que se desacató ante los agentes.

El díscolo individuo resultó ser Adrián María Castillo Silvera, de 33 años y poseedor de ocho antecedentes penales.

Conducido al despacho del juez de Turno, fue procesado prima facie por dos delitos de daños en reiteración real.