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Vida y obra

¿Quién es Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA investigado por corrupción?

El mandatario del fútbol argentino fue denunciado por Patricia Bullrich ante la Conmebol en medio de una investigación por lavado de dinero.

15.12.2025 16:54

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2025-12-15T16:54:00-03:00
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Montevideo Portal

En tres días se cumplirán tres años del campeonato del mundo conseguido por Argentina en Catar, fecha en que alrededor de cuatro millones de personas se congregaron en las calles de todo el país para celebrar la consagración como la mejor selección del mundo.

Aquella veraniega tarde del 18 de diciembre parece lejana en el tiempo, y a pesar de su papel fundamental para el renacimiento de la selección nacional, Claudio Chiqui Tapia atraviesa la peor crisis desde su asunción como presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en marzo de 2017.

A la denuncia presentada el viernes por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) contra la AFA y su presidente por la presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social por 7500 millones de pesos argentinos, este lunes se sumó otra acusación. La exministra de Seguridad Patricia Bullrich denunció a Tapia y a su mano derecha y tesorero de la organización, Pablo Toviggino, ante el Comité de Ética de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) por presuntas maniobras fraudulentas.

La figura del Chiqui Tapia no tiene punto medio: despierta simpatía y odio en el clamor popular. A pesar de que la selección está viviendo el mejor momento de su historia, las investigaciones por irregularidades financieras se suman a las sospechas de corrupción en el arbitraje y el poco éxito internacional de los equipos argentinos, que transformaron la gestión de Tapia en un fiel reflejo de la montaña rusa que fue su vida, en la que pasó de barrendero a ser el segundo político más importante del país. por detrás de Javier Milei.

Infancia y adolescencia

Claudio Fabián Tapia nació el 22 de setiembre de 1967 en la localidad de Concepción, en la provincia de San Juan, y fue uno de tres hermanos. De padre tintorero y madre ama de casa, los Tapia eran una familia humilde y modesta. Ante la falta de oportunidades laborales en su provincia natal, se mudaron a Buenos Aires cuando él era un niño; se instalaron en el barrio Barracas a sus 11 años. La casa en la que vivían se ubicaba solo a 10 cuadras del Club Barracas Central, y sería este su puerta de ingreso al mundo del fútbol.

Precisamente, ese camino inició como el de cualquier pibe: anhelando ser futbolista. “Yo no arrugaba; tengo varias cicatrices por no arrugar”, dijo en alguna entrevista sobre su etapa como jugador. Centrodelantero rústico y chocador, jugó en Barracas en dos ocasiones, una de ellas cuando el Guapo militaba en la última categoría del fútbol argentino, y en Sportivo Dock Sud en la Tercera División.

Lejos de los grandes escaparates del fútbol argentino, su pasión solo le aportaba un modesto viático que no le alcanzaba para subsistir. En 1986, ingresó a Manliba, empresa de recolección de basura de la familia de Mauricio Macri. Inició como barrendero y luego lo ascendieron a recolector de residuos. Allí se afilió como delegado sindical al gremio de camioneros, que ya se encontraba bajo la influencia de Hugo Moyano. Y este no es un dato menor: gracias al sindicato conocería a Paola Moyano, hija de Hugo, de quien se enamoraría y terminaría comprometiéndose al poco tiempo.

Por aquel entonces, su rutina era larga y demandante. De 6 a 14, Chiqui recorría las calles limpiando la ciudad colgado del camión, y por la tarde jugaba en Barracas. Cuando el físico empezó a pasarle factura, se vio en la obligación de elegir entre el fútbol y el trabajo. Se quedó con lo segundo.

A partir de allí, su vida transcurrió como la de cualquier persona común: trabajaba muchas horas al día, los fines de semana los reservaba para ver a Boca, el club de sus amores, y pasaba el tiempo restante con su familia. Se casó con Paola Moyano y, como si el fuerte amor entre ambos no fuera suficiente, esta relación también le permitió ganar la confianza del líder sindicalista.

Ingreso al mundo del fútbol

Su vida parecía encauzada y lejos de la pelota cuando, sobre finales de los 90, viejos dirigentes de su querido Barracas lo fueron a buscar. Allí, le contaron que el club estaba al borde de la quiebra y le ofrecieron la presidencia. Dubitativo, concurrió con aquellos directivos a ver su viejo Barracas en un partido contra Laferrere y, al recordar sus días como jugador con su padre fallecido alentándolo desde la tribuna, no pudo negarse a aceptar la propuesta.

Inició su gestión a finales de 2001. A pesar de la situación del club y el caos nacional por la crisis económica, logró resurgir a Barracas desde las cenizas. Llevó adelante una transformación social y edilicia significativa. El 29 de noviembre de 2003, logró el campeonato de la Primera C (cuarta categoría), el primer título en los 99 años de Barracas, que transformó al Chiqui en ídolo del club, y en 2010 lo ascendió a la Primera B (segunda categoría).

A pesar de seguir vinculado al gremio, Tapia orientó sus esfuerzos en el fútbol. Y mientras se desvelaba por llegar a fin de mes con los asuntos del club al día, comenzó a hacer carrera como dirigente de la AFA integrando el Comité Ejecutivo en representación de las mesas directivas de la C y de la B. Su administración en Barracas le dio visibilidad, pero sobre todo catapultó su carrera política: le permitió sumar aliados, mientras Moyano le aportaba recursos para el club. A partir de aquí, su figura dentro del organismo máximo del fútbol argentino dejaría de pasar desapercibida.

Por si esto fuera poco, su vínculo gremial también le permitió ingresar a la Coordinación Ecológica Área Metropolitana del Estado (Ceamse) en 2015, el basural controlado más grande de Buenos Aires. Desde enero de 2025, es presidente de la entidad, en la que gana alrededor de 8 millones de pesos mensuales.

Llegada a la presidencia

La muerte de Julio Grondona en julio de 2014 dejó un vacío de poder que desató una crisis profunda en el fútbol argentino. Tapia vio la oportunidad y pensó presentarse como candidato, pero ante la participación de Marcelo Tinelli con el apoyo de varios clubes grandes, declinó esta opción y se asoció con Luis Segura. Aquella jornada pasó a la historia por el empate en un sufragio de 75 asambleístas, y terminó con la AFA intervenida por la FIFA. Sin embargo, este escándalo daría el golpe de gracia para su llegada al máximo poder.

En 2016, nació en Argentina el movimiento Ascenso Unido, como reclamo por el atraso de siete meses en el cobro del dinero correspondiente por el contrato de televisión. Luchando por sustituir, los equipos del ascenso encontraron en Chiqui Tapia el hombre ideal para representarlos dentro del comité ejecutivo de la AFA. Tapia terminaría jugando un rol crucial al momento de conseguir 800 millones de pesos argentinos más para todas las categorías del ascenso. Con ello, Tapia se aseguró los votos de la Primera B, C, D y el interior.

Así, esperando las nuevas elecciones, el Chiqui movió todas las piezas del tablero. Utilizó su influencia sobre los clubes del ascenso para captar votos y construyó alianzas con quienes se oponían a su candidatura, entre los que destacan Daniel Angelici, por entonces presidente de Boca, y Marcelo Tinelli, vicepresidente de San Lorenzo. Angelici sería nombrado uno de sus vicepresidentes y Tinelli como vínculo entre la AFA y la Selección. El 29 de marzo de 2017, Claudio Chiqui Tapia fue el único candidato de unas elecciones que lo catapultaron a la presidencia de la AFA.

A partir de allí, la historia es sabida. Posicionando a la selección como el principal objetivo de su gestión, invirtió decenas de millones de dólares y designó a Lionel Scaloni como entrenador de la selección. Así, el equipo nacional se convirtió en bicampeona de América y campeona del mundo. No obstante, llevó adelante un proceso de reestructuración del campeonato argentino, reuniendo casi 70 equipos en sus dos máximas categorías, algo a lo que muchos le adjudican los malos rendimientos en competencias internacionales de los equipos.

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